Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Víctor Entrialgo: «El idiota, el crimen y el castigo»

Victor Entrialgo 05 Nov 2025 - 09:31 CET
Archivado en:

Viendo el juicio del Supremo podríamos pensar que estamos ante el idiota de Dostoievski. Usamos coloquialmente idiota, en broma o en serio, para referirnos a una persona que molesta con lo que hace o dice, por su inoportunidad o indiscreción.

Pero aquí no estamos ante una indiscreción sino ante el asesinato civil de un ciudadano por parte del Fiscal General con la cooperación de los ministros de la Nación, un abuso y una desviación del poder mayúsculo, un escándalo como el Watergate, una conspiración de delitos y malas artes por parte del poder contra el enemigo político y por ende contra la democracia.

El idiota de Dostoievsky, el príncipe Minsky, es un ser moral y precisamente por esa moralidad es considerado extraño, diferente e idiota por la sociedad decadente de San Petersburgo.

Pero el juicio de las Salesas, en otra sociedad igualmente decadente, nos retrata un idiota servil al servicio de un idiota perverso, cometiendo nada menos que el asesinato civil de un ciudadano. Por eso si en un principio ésta nos parece la historia del idiota, de Dostoievski, en realidad estamos ante Crimen y castigo.

Nos parece estar ante un idiota vasallo considerado inidóneo por el CGPJ pero, después de ver cometer un delito al fiscal general del Estado obligado a velar por la legalidad y ocuparse en borrar las pruebas, reparamos en que estamos ante Crimen y castigo, delante de un Raskolnikov que ni siquiera experimenta la culpa, ni renuncia al cargo para defender su dignidad, a pesar del clamor popular.

Y no lo hace porque ha entregado su alma a un amoral atrincherado con un puñado de soldados sin dignidad que no morirán con las botas puestas porque, vista su catadura, saldrán corriendo en el último momento.

El juicio de Fiscal General, probablemente la mayor indignidad de la democracia, revela un montón de presiones de unos y otros dentro de un estado controlado por sectas. Un estado trufado por designaciones de partido, que están construyendo sobre la marcha el recurso que pedirá, como con el procés, la nulidad de todo lo que llevamos soportado ad náuseam y tristemente convertirá, de un modo u otro, como con Puigdemont los esfuerzos de algunos hombres buenos en agua de borrajas.

Movidos los hilos de su marioneta por un poder inmoral el Fiscal ha revelado su catadura. En ella no aparece la conciencia de culpa ni la necesidad de redención de Raskolnikov, pero como aquel, García Ortiz está convencido de que tiene derecho a transgredir las normas si con ello benefician, más que a la humanidad, a un Napoleón de cartón piedra al que sirve como si se tratase de un vasallaje medieval.

En virtud de ese vasallaje decidió en su día, acceder a la petición inmoral y delictiva de su amo presidente para servirle en bandeja de plata la cabeza de su enemigo más peligroso filtrando datos privados absolutamente confidenciales en un correo con un poco de cianuro.

A la espera del desarrollo del juicio, parece lógico pensar que semejante maniobra totalitaria del poder debe aparejar un castigo, que si llega, llegará antes que la culpa, que si llega, será cuando pierdan el poder y, si alcanza será antes que la dignidad, que no piensa ni aparecer. Que ni está ni se la espera.

Pero éste no será el juicio Supremo. Conociendo la vileza y ruindad del sanchismo a buen seguro nos aguardan “las nulidades que están preconstituyendo” porque ya sabemos  que si resultase sentenciado el idiota, el crimen y el castigo, en los subsuelos de un Estado donde no hay democracia ni división de poderes, el ejecutivo controla de facto todos los demás poderes para acabar con el intento de controlar los gravísimos abusos del poder a través del Tribunal Prostitucional y si es preciso el uso torticero del indulto, como desgraciadamente ya hemos tenido ocasión de comprobar.

Más en Columnistas

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by