Más información
Como las luces del tren que fugaz en la noche pasa, estación tras estación, sin descanso ni parada, dejando atrás solitarios andenes donde desde hace años ya nadie me aguarda.
Tren que, rumbo a su último destino, desbocado se lanza, sin más pasajero que mi peregrina alma, arrastrando una vieja maleta, arañada y manchada, vacía de recuerdos, pero repleta de futuro, fe y esperanza.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home