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José Carlos Sacristán: «La despiadada ‘ejecución’ de Carlos Mazón»

José Carlos Sacristán (Enraizados) 20 Nov 2025 - 12:29 CET
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No tenía intención de escribir nada sobre la dimisión del señor Mazón, dado que ya se han dicho demasiadas cosas, con sentido y sin sentido, con el corazón y con la cabeza, con vehemencia y con prudencia, pero habiendo visto el linchamiento público que la izquierda pérfida y malintencionada de nuestro país ha protagonizado en el Congreso de los Diputados, me veo en la obligación de dar varios detalles que parecen no haber sido entendidos.

Antes de darlos, voy a recordar brevemente los calificativos que han sido lanzados contra el señor Mazón, por parte de los protagonistas habituales, y que a mi juicio no deberían ser consentidos a ningún político, por decencia, decoro, educación y formación. La secretaria general de Podemos se ha expresado de la siguiente forma: “Esperamos que este sea el primer paso para hacer justicia (…), sobre todo esperamos que hoy sea el primer paso para que se empiece a hacer justicia y para que este señor acabe donde tiene que estar, en la cárcel por su gestión homicida”. El portavoz de Sumar Nahuel González, bastante exaltado, le ha llamado a Mazón, psicópata e inútil y ha apelado a sus valores cristianos. Faltaría más, si no lo vomita revienta. Y como no podía ser de otra manera el más fiero y valiente ha sido Gabriel Rufián que ha soltado deyecciones vocales de ese tipo: “Usted es un homicida, usted es un psicópata”, “inútil”, “mentiroso”, “miserable” e “incapaz”, además de mandarle callar con descortesía y gallardía de bar de polígono.

Antes de dilapidar al señor Mazón, y sin ser amigo suyo, ni familiar, y sin dejar de admitir que reaccionó tarde, que pecó de exceso de confianza o de ingenuidad, debemos conocer los hechos, tal y como sucedieron, para después sacar las conclusiones oportunas.

El 29 de octubre del año pasado, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que tiene como presidenta a María José Rallo, y que ni ha pensado en moverse de su puesto, más bien esté preparando un ascenso, vete tú a saber dónde, vaticinó lo siguiente: “en Valencia se pueden superar de forma local los 150-180 litros por metro cuadrado en 12-24 horas”. Pues muy bien, el pronóstico no pudo ser más desafortunado y desacertado puesto que en las zonas más afectadas cayeron entre 500 y casi 800 litros por metro cuadrado.

Seguimos, la AEMET añadió que el temporal abandonaría la provincia de Valencia a las 18:00 h, para después dirigirse a Cuenca. Si esto hubiese sido así, no habría pasado nada porque el señor Mazón se hubiese alargado en su célebre comida… En RTVE, en el mismo día de la catástrofe se pudo ver el titular que dejaba claro que sería un temporal más, y que se daba el aviso por un fuerte temporal con fuertes lluvias; vamos lo que sucede todos los años en la Comunidad Valenciana por esas fechas. La noticia se dio a las 8:46 h, y en el mapa que publicó nuestra televisión pública se veía como Valencia no figuraba en alerta roja, ¡ni siquiera naranja!, sino en amarilla. Si esto no es un despropósito, que venga Dios y lo vea.

Y seguimos, la Confederación Hidrográfica del Júcar se limitó a informar con un correo electrónico de la gran subida de crecida que tendría el barranco del Poyo, y este correo fue enviado a las 18:43 h. Con un email lo dejaron todo arreglado, no le darían excesiva importancia al asunto por lo que parece. El presidente de la citada Confederación Hidrográfica, Miguel Polo declaró en sede judicial que no informó al Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), de que el caudal del barranco se había multiplicado por 58, es decir, pasó de 28,7 metros cúbicos por segundo a las 16:13 h., a 1.686 dos horas y media después, y llegando a alcanzar los 3.000 a las 19:35 h. Ligero despiste tuvo el señor, ¿estaba también de comilona, o fue simple pasividad, dejadez o abulia?. Como es natural, este señor no está imputado de nada. El señor Mazón es el culpable de todo lo que pasó ese día, como Franco lo es de todos los males de España desde el Descubrimiento de América, o incluso antes.

Y vamos a seguir. Después del cúmulo de negligencias que hemos podido comprobar, la que era ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, que algo tendría que ver y que decir sobre todo este asunto, no ha abierto la boca. Como mérito personal, el señor presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, la premió con el cargo de vicepresidenta de la Comisión Europea con un sueldo de más de 400.000 euros anuales. La izquierda con su propaganda goebbeliana habitual, puso en marcha la maquinaria para dar la vuelta a los hechos y que el pueblo adormecido y desinteresado por todo, lo creyera, y así ha sido. Luego, aun con todas las deficiencias que la Generalidad Valenciana mostró y con los errores que cometió, me temo que muy a pesar de las víctimas, actuaron a ciegas.

A todo lo dicho, hay que sumar que la juez que instruye la causa de la DANA se ha negado a incorporar a la investigación el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, en el que se señala la inexistencia de avisos y la falta de actuación de organismos estatales durante las horas críticas del temporal, es decir, entre las 16:15 y las 18:43 h. El mismo informe incide en que la falta de limpieza de la cuenca hidrográfica del barranco del Poyo provocó el desbordamiento, y el 87 % de las muertes fueron provocadas por este desbordamiento.

En fin, me parece que la mayoría de los políticos deberían irse a sus casas y buscarse otros trabajos porque, unos por revanchismo provocan este tipo de justicia callejera y otros por inacción o por dejarse convencer, y aquí me refiero a la derecha española, que no se cansa de vivir pidiendo perdón constantemente, con tal de no dar argumentos a las fieras de la izquierda libertaria que sufrimos a diario, no permiten que el flujo racional de los hechos se desarrolle por sí mismo. Y claro, esto trae consecuencias nefastas para la democracia y para la credibilidad en la justicia española.

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