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¡OJO AVIZOR! Sánchez prepara un autogolpe con el pretexto de una «emergencia nacional»

Carolus Aurelius Cálidus Unionis 22 Dic 2025 - 10:41 CET
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España en 2025 solo puede comprenderse a la luz de lo que sucedió en 2004. Aquellos atentados en Atocha no solo marcaron un trauma colectivo; desencadenaron lo que, de facto, puede considerarse un autogolpe encubierto desde las cloacas del Estado, todavía sin esclarecer y cuyo efecto perdura hasta hoy. La llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, con su apariencia inofensiva de “Mister Bean”, escondía un proyecto estratégico: reconfigurar instituciones, debilitar contrapesos democráticos y consolidar un poder ejecutivo sin límites, erosionando la democracia desde sus raíces.
Pedro Sánchez no actúa en el vacío histórico. Cada escándalo, filtración y maniobra institucional que hoy vemos se inserta en la continuidad de un plan iniciado hace más de veinte años. Zapatero trazó las líneas maestras; Rajoy, pese a su histórica mayoría absoluta en 2011, no solo no corrigió el rumbo sino que, con su incumplimiento sistemático de promesas electorales y consolidación de leyes socialistas, abrió la puerta al gobierno socialcomunista de Sánchez. Hoy, lo que vemos es la culminación de una estrategia que ha atravesado tres etapas consecutivas de poder: Zapatero, Rajoy y Sánchez.

2004: el primer autogolpe encubierto
El 11-M y la manipulación informativa posterior permitieron un acceso al poder que reconfiguró España silenciosamente. La justicia, los medios y la sociedad civil quedaron desarmados ante un fenómeno todavía sin esclarecer: un primer gran autogolpe encubierto, que estableció el patrón de debilitamiento institucional, polarización social y concentración de poder ejecutivo.
Durante el gobierno zapaterista:

2011: Rajoy y la continuidad del plan
Tras los años de Zapatero, Mariano Rajoy obtuvo en noviembre de 2011 una mayoría absoluta histórica. La ciudadanía esperaba un freno a las políticas socialistas, una recuperación institucional y defensa de las libertades.
Sin embargo, Rajoy incumplió sistemáticamente su programa electoral. Lejos de revertir las leyes liberticidas, las consolidó y continuó desarrollándolas, permitiendo que la maquinaria del sanchismo funcionara sin obstáculos. Esta dejadez estructural facilitó que los engranajes del plan original siguieran activos y que Sánchez pudiera aprovecharlos años más tarde.

Sánchez: fase final de un plan de largo plazo
Pedro Sánchez representa la fase más peligrosa de esta continuidad histórica. Su actuar es deliberado, planificado y heredero del legado zapaterista, facilitado por la inacción de Rajoy. Entre los hechos más relevantes:

La prioridad ya no es gobernar para España, sino prolongar la permanencia, blindarse frente a causas judiciales y consolidar el control sobre instituciones clave. Cuando un poder agotado se encuentra acorralado, la historia demuestra que no retrocede: contraataca y lleva al límite sus capacidades.

Factores que facilitan un autogolpe

  1. Oposición fragmentada: partidos centrados en conflictos internos mientras el Ejecutivo avanza sin límites.
  2. Sociedad pasiva: desmovilizada y acostumbrada a la degradación institucional, acepta la narrativa oficial y normaliza la erosión del Estado de derecho.
  3. Electorado fanático: un núcleo duro socialista legitima incluso decisiones que destruyen instituciones.

El cálculo de Sánchez es frío: blindaje institucional, control narrativo y consolidación de lealtad fanática. La lógica de supervivencia sustituye al interés general.

Comparativa de medidas institucionales (2004–2011–2025)

Año Hito clave Impacto institucional
2004 Acceso de Zapatero tras 11-M Debilitamiento de contrapesos, manipulación mediática, polarización social
2004–2011 Gobierno Zapatero Consolidación de leyes liberticidas, control de CGPJ y policía judicial, estructuras de control encubiertas
2011 Elecciones y mayoría absoluta Rajoy Oportunidad de frenar leyes socialistas; incumplimiento de promesas; consolidación del legado socialista
2011–2018 Gobierno Rajoy No reversión de leyes, continuidad del debilitamiento institucional, terreno abonado para el sanchismo
2018 Llegada de Sánchez Acceso al poder mediante moción de censura y acuerdos parlamentarios; inicio de fase más peligrosa del plan histórico
2018–2025 Gobierno Sánchez Control judicial total, manipulación policial, censura mediática, polarización extrema, fanatismo electoral, riesgo de emergencia nacional

Control institucional y polarización estratégica
Sánchez no necesita tanques ni militarizar calles. El autogolpe se concreta mediante:

La tensión social deja de ser un problema: se transforma en herramienta de control político, fortaleciendo narrativa oficial y blindaje institucional.

Emergencia nacional: coartada perfecta
Cuando los márgenes se agotan, surge la tentación de declarar excepción. Cualquier pretexto sirve:

Estrategia prevista del Ejecutivo:

Conclusión: del 11-M a la España de Sánchez
Comparar la España de 2004, la de Rajoy y la de 2025 revela una continuidad estratégica que atraviesa dos décadas:

Callar ante esta deriva no es prudencia: es abrir la puerta a la tiranía de mañana. El sanchismo representa la culminación de un proyecto de largo plazo, un legado Zapatero–Rajoy–Sánchez que ha erosionado los contrapesos democráticos y que, hoy más que nunca, amenaza con un autogolpe formal bajo la excusa de emergencia nacional. La historia demuestra que los tiranos no retroceden; avanzan hasta donde el sistema se lo permite.

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