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UNA FECHA DE CONVENIENCIA

El origen de las borracheras navideñas

LOS PRIMEROS HEREJES, LAS PRIMERAS HOGUERAS

Antonio Gil-Terrón Puchades 24 Dic 2025 - 06:14 CET
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La primera noticia que se tiene de la Natividad el 25 de diciembre, aparece durante el pontificado del Papa Julio I (337-352). Este papa, en el año 345, estableció que Jesucristo había nacido un 25 de diciembre. Se fijó dicha fecha de una manera arbitraria y sin el menor fundamento histórico ni documental, haciéndola coincidir artificialmente con la celebración pagana del solsticio de invierno y todos los festejos [Saturnales] que precedían a su celebración.

UNA FECHA DE CONVENIENCIA

Setenta y un años antes de la proclama del papa Julio I, ya el emperador Aureliano había fijado el 25 de diciembre como festividad del “Natalis Solis Invicti” [“Nacimiento del Sol Invicto”], por razones políticas y en un intento por vertebrar el Imperio bajo un solo dios.

LOS PRIMEROS HEREJES, LAS PRIMERAS HOGUERAS

Años más tarde el emperador Justiniano repitió la jugada utilizando para ello el cristianismo; pero al contrario que Aureliano que respetó la libertad religiosa, Justiniano no solo declaró el cristianismo como única religión en el Imperio, sino que además decretó la pena de muerte para aquél que fuese declarado como hereje de la nueva religión del Estado. “El propio emperador presenciaba la ejecución de los reos, los cuales eran quemados vivos, o ahogados” [François Nau, Revue de l’Orient Chrétien, Tomo II, 1897, página 481].

DE LAS COMIDAS DE EMPRESA Y OTRAS BORRACHERAS SURTIDAS

Es a partir de entonces cuando las antiguas borracheras paganas por la celebración del “Solsticio de Invierno” se concentraron en la Nochevieja y el Año Nuevo, separadas pudorosamente de la Nochebuena y el día de Navidad, fechas estas en las que también se comía y bebía en exceso, pero – en ese caso – por razones “pías”.

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Las Saturnales se siguieron realizando – y aún se celebran – aunque con el nombre cambiado. Se había cambiado el envase pero no el contenido: Una semana larga de vacaciones; reencuentros con parientes; comilonas familiares; comilonas con los amigos; borracheras varias; intercambio de regalos; etc. El mismo jolgorio, pero con otro nombre y por otro motivo… Nada nuevo bajo el Sol.

¡Feliz Navidad, que no fiestas, y que las tradicionales broncas navideñas, brillen este año por su ausencia! ¡Si bebes, mejor no hables, porque acabarás siendo sincero y la liarás!

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