Más información
Y ahora, calla; sigue soñando y no digas nada. Que tan solo se oigan tus suspiros, en esta oscuridad cómplice que me encubre y ampara, mientras tu cuerpo dormido, siente como mi espíritu, trémulo de amor herido, estremecido lo abraza.
Y en la distancia del abismo, que por mi partida nos separa, serán las sombras de la noche las que te cuenten en sueños, todo aquello que nunca te dije cara a cara.
Todas esas palabras que ahora devoran mi alma, mientras mis enmudecidos labios, sellados por la muerte temprana, las amordazan, a la espera del momento que, cogidos de la mano, lleguemos juntos hasta la última morada, allí donde un día comenzó la vida, y la muerte, para siempre, fue desterrada.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home