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No me gustan los manidos brindis al Sol, tal vez porque no bebo alcohol, lo cual me permite subsistir inmerso en un baño de realidad, con todas las horas para pensar, que tan solo otorga vivir en soledad.
Tal vez por ello, libre de euforias festivas, no deseo, sino creo, que las cosas en el mundo van a mejorar, y mucho, en 2026, mientras veremos, sin lágrimas en los ojos, a los canallas recoger el merecido premio a su iniquidad. Y es que los pactos con el demonio, siempre han tenido fecha de caducidad.
¡Feliz y divertido, 2026!
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