La noche del sábado 24 de enero se llevó a cabo la Gala de los Premios Feroz, considerados la antesala de los Premios Goya y que son entregados por periodistas y críticos a las mejores películas y series.
La 13ª Edición de los galardonados de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España, celebrada en el Pazo de la Cultura de Pontevedra, podrá ser recordada por sus nominados y galardonados, podrá ser recordada por sus luces pero, a mi modo, de ver, también por sus sombras.
La Gala de los Premios Feroz fue retransmitida por “La 2” con un 4,4% de cuota de pantalla y 438.000 espectadores de media.
La organización de los Premios Feroz consideró como “un éxito sin paliativos” el éxito de la gala del año pasado cuando su cuota de pantalla fue de 3,1% y tuvo un promedio de espectadores de 327.000.
Bajo este punto de vista, podría considerarse también un éxito la Gala de este año, pero si comparamos con las audiencias de otros programas emitidos en otras emisoras en franjas horarias similares podemos llegar a una conclusión que para nada vincula el éxito al resultado de su emisión.
Así, Got Talent, obtuvo un 9,3% de cuota y 878.000 espectadores, “laSexta Xplica” un 6,8% e “Informe Semanal “un 9,7%.
La curiosidad me hizo ver parte del certamen y no puedo estar más de acuerdo con la mayoría de comentarios que espectadores de los Premios Feroz 2026 han expresado en redes.
La falta de imaginación en la escenografía y en la puesta en escena, falta de ritmo en las determinadas intervenciones, las cuales eran sumamente extensas y con falta de espontaneidad, entre otros detalles.
El máximo exponente de los largos, soporíferos e incongruentes discursos fue el llevado a cabo entre dos de las presentadoras, de cuyo nombre prefiero no acordarme, en el que durante un excesivo espacio de tiempo hablaron de manera frívola y burlona contra los sentimientos religiosos, centrándose tal y como ellas misma dijeron en “monjas, místicas, penitencias, conventos”, y en el que se expuso que en la actualidad “los conventos y las monjas están por todas partes”.
Y como no podía ser de otra manera se volvió a hablar del tema que más agrada a la izquierda política de este país cuando quieren esconder sus miserias y así se dijo en el mencionado discurso que “no pocas monjas en un pasado demasiado reciente fueron peones claves para el mantenimiento de la dictadura”.
Acabada la interminable perorata fueron Samantha Hudson y Elisabet Casanovas vestidas de monjas quienes entregaron los premios Arrebato, los que reconocen el audiovisual más vanguardista.
Y como por arte de magia, las pretendidas presentadoras pasaron a hablar de los altos precios de los alquileres, de la situación geopolítica internacional, de las actuales condiciones laborales despiadadas y “los “nueves círculos del infierno de las aplicaciones de citas”(¿?).
No sé quien escribió los guiones de esta entrega de premios ni quién eligió a los presentadores, pero decirles que consiguieron aburrir a los televidentes y a los asistentes a la gala como así se evidenciaba cada vez que la cámara los enfocaba.
El cine español empeoró datos de audiencia y recaudación en 2025, perdiendo aproximadamente 700.000 espectadores, aunque las ayudas económicas estatales al sector han sido mayores que años anteriores. Dudo que “espectáculos” como la reciente entrega de premios sirva como revulsivo para cambiar la tendencia actual del cine que se realiza en nuestro país.
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