En su comparecencia de ayer ante la comisión de asuntos exteriores del Senado del secretario de Estado de los EEUU el cartel rezaba Honorable Marcos Rubio. Escuchándole responder rodeado de senadores inquiriendo ordenada y serenamente sobre asuntos internacionales candentes sin apenas interrupción del presidente de la comisión, uno no puede evitar la comparación.
Allí había gente adulta, seria, respetable, no Yoli Pirulis, ni rufianes, ni mangantes, ni verduleras. Por supuesto que aquí hay senadores y congresistas serios pero los adjetivos serio u honorable no podrían utilizarse generalmente. En el senado americano la gente no repite frases hechas como sudar la camiseta. Con independencia de los intereses que representen y de su condición moral se trata de senadores, seniors de verdad, adultos, gente seria, preparada y no esta jauría de suricatos y pelamangos que van al parlamento en camiseta.
Situado en una mesa frente a un hemiciclo muy próximo a sus interrogadores, el responsable de los asuntos exteriores de la administración Trump, sin que nadie perdiera en ningún momento las formas, fue contestando ayer largamente a cada uno de ellos, por más que la experiencia del joven Secretario de Estado permita escabullirse con retórica política a uno de los hombres más influyentes del mundo en este momento.
A lo que voy. No son “los mismos controles” ni los mismos senadores ni los mismos procedimientos los que aquí permiten que un inmoral, que lleva dos años sin acudir a la Cámara Alta a dar cuentas, apoyado por una banda y rodeado por acuciantes problemas familiares, mientras prepara su defensa, responda en la comisión del senado a la petición de explicaciones de su Nación con su “no me consta, no me consta”.
Todo, después de llevar siete años usurpando el poder como Maduro pero con un ligero barniz de normalidad democrática mientras ahora busca ocupar el espacio a su izquierda fagocitando a los cuatro de Sumar y Podemos cuyos dirigentes, mientras tratan de agarrarse al cuento, siguen como Sanchez y su mujer pendientes de que les recauchute su esteticien.
Cierto que si aquí no hubiera «jabalíes» probablemente nuestras instituciones no serían representativas, lo que no impide reconocer las dos claves de la ardua tarea pendiente que entre nosotros sólo un titán será capaz de afrontar: nuestro sistema de representación y nuestras instituciones de control.
Pero lo que se pretende expresar hoy es que el aspecto de experiencia y seriedad que debiera ser inherente a la condición de senador, -y que sí transmite la comisión de exteriores del Senado americano y el político y diplomático Marcos Rubio, hijo de emigrantes cubanos y ascendencia española de Murcia, Valencia, Sevilla, con independencia de sus intereses, no reside sólo en su capacidad económica, ni en los intereses que representen, ni en nivel económico de la Nación que trata de resistir como potencia mundial.
Se debe a la juventud de su democracia reciente que surgida de los principios de la revolución americana le ha permitido imperar en el mundo durante un siglo gracias al sistema económico capitalista y a su sistema político basado en su sistema representativo y los controles del poder, en el “check and balances” que permitieron ayer mismo a los senadores preguntar lo que estimaron oportuno a cara de perro.
La comisión interrogó ayer al responsable de los asuntos exteriores de EEUU sin que adoptase una actitud temerosa y judicial como el presidente español cuando acudió al senado, aleccionado, a la defensiva y cada vez más acorralado judicialmente, “no me consta, no me consta”, aunque parece que finalmente le va costar y a constar. Lejos de esa actitud, el senador Rubio dió pormenores de la operación de “extracción de Maduro” mientras los senadores cuestionaban lo que para muchos supuso un “acto de guerra”, cosa que él niega.
En su declaración sobre Venezuela, aparte de la no previsión de nueva operación, de la «necesidad» de trabajar, al menos por el momento, con Delcy Rodriguez y las autoridades que tienen el control del país, Rubio detalló las reiteradas negociaciones previas a la operación Maduro en las que éste solicitó la liberación de sobrinos y familiares condenados por narcotráfico a cambio de condiciones que luego él incumplió reiteradamente y destacó, quizás el matiz más llamativo, en contraste con el presidente Trump, del papel que el secretario de Estado concede a Maria Corina Machado en el futuro de Venezuela, dentro del marco de estabilización, recuperación y transición, que ha dibujado su administración. Veremos su evolución en las próximas semanas y meses.
Rubio insistió en la peligrosidad de los cárteles del narcotráfico en Sudamérica para justificar la que parece la primera razón de la operación, la cuestión geopolítica y petrolera. Y preguntado qué autoridad va controlar los fondos provenientes del petróleo venezolano, esos que Aldama afirma han financiado al partido socialista, en la cuenta creada por Donald Trump respondió que ninguna porque «la Administración americana no va a tocar esos fondos», dijo, no va ser más que un depósito. Al menos no van a llegar a Sanchez.
Justificó el “aplazamiento” de la transición en la necesidad de prevenir enfrentamiento civil con los venezolanos aguardando en las fronteras y en el exilio y después de citar a Maria Corina y a Edmundo Gonzalez, y citar «la Transición en España o Paraguay como ejemplos del paso de un régimen autocrático a una democracia» explicó, -no sin dificultades-, el papel de Delcy Rodriguez y la posibilidad de su remoción en que caso de no colaboración.
Así mismo sobre la cuestión geopolítica se refirió a la práctica comercial China subvencionando negocios por el mundo, Infraestructuras, minerales, etc… y explicó que lo que ha hecho EEUU es poner el petróleo en precios de mercado impidiendo que continuase la entrega venezolana a China, cambio de la deuda generada por sus dirigentes, a 20 dólares barril.
Sobre la cuestión iraní el Presidente Trump se pronunció ayer mismo al envío de la “preciosa armada” y la afirmación o amenaza de que el tiempo de sus autoridades se está acabando. Preguntado ¿qué pasaría si el líder supremo fuese removido también del poder? Cual sería el siguiente paso, preguntó uno de los senadores de la comisión. Eso requiere una reflexión profunda, respondioʻ, lo que no concuerda mucho con la afirmación ayer mismo del presidente en una de sus bravatas que a sus dirigentes se les acaba el tiempo.
A la respuesta sobre Cuba de que les encantaría el cambio de régimen, Marcos Rubio, de origen cubano, fue repreguntado por el senador más joven si iban a hacer algo para precipitarlo. Por supuesto que no, contestó. Esperar que el embargo del petróleo haga sus efectos parece la idea.
Respecto a la OTAN utilizó la palabra “Reajustar” las fuerzas americanas, dijo, lo que no significa dejar a los aliados, sino propiciar, a diferencia de lo que ha sucedido en la última década, dijo, para que los aliados se hagan cargo de lo suyo, de modo que ellos puedan dedicar sus esfuerzos al Pacífico, lo que supone otra confesión de un cierto declive de un imperio americano que no puede abarcar tanto como antes para hacer América grande de nuevo, -traducido-, salvar su economía.
La senadora de origen asiático, la más crítica, criticando el supuesto abandono de sus aliados citó también expresamente a los muertos de Dinamarca y España en Irak.
Así pues, el desorden global del multilaterismo wokista y el avance de Rusia en Ucrania, y de China por todo el mundo ha puesto de manifiesto la necesidad de un gendarme de Occidente, por más que funcione con bravatas propias de sheriff como en Groenlandia o negociaciones de promotor inmobiliario, como en Gaza, que no parecen las más propias de las relaciones internacionales, tendentes por otra parte a anquilosarse.
Lo propio sucede en nuestro país con el desorden provocado por el sanchismo. Es una ley física. Cuanto mejor funcione el sistema de controles más suave será esa transición. Pero el país o el mundo cuyas instituciones están bloqueadas y tiende al caos no se recoloca sólo.
Así por ejemplo el primer ministro inglés con cara de pan y mucho menor carisma y audacia y experiencia que Trump, visita estos días China en un viaje histórico. Pero lleva su Nación detrás y el intento mucho más forzado de los ingleses de mantener un poder mucho más debilitado, más antiguo, con el rollo de siempre de los derechos humanos para justificar sus intereses mercantiles. Aparte Hongkong, como los americanos Taiwan y sus dichosos chips.
De ahí que la imprevisible actuación de Trump, criticable en muchas cosas y resultado necesario de la circunstancias internacionales en muchas otras, en un mundo donde China y Rusia han avanzado sin controles con el multilateralismo, ante la parálisis de Biden y el wokismo demócrata, está obligando a todos los demás actores a recolocarse.
Nuestro gobierno, con la errática y extravagante política exterior de esta panda improvisadores apoyada por gente en la sombra, han viajado no ha mucho tambíen a China como alarde para contrarrestar el huracán Trump pretendiendo dar pote a su irrelevancia y pretendiendo hacer ver que por encima de acuerdos comerciales vamos a poder compartir alineación mundial con los chinos, dejando a un lado la geopolítica, la historia y los valores comunes como civilización. Porque el Sanchismo, aparte de secuestrar las instituciones de un sistema del que sólo queda la carcasa y en el que no existen controles ni contrapoderes salvo el poder judicial, además de la mayoría, ha perdido no sólo el norte sino además el sitio.
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