Me había propuesto no volver a hablar de Montero, para no hacerle publicidad gratuita, y que siga condenada a la insignificancia política, que es donde siempre debería estar, pero es imposible.
La cantidad de culebras que suelta por esa boca, hacen dudar de su lucidez mental, y confirman, claramente, que tiene odio a los “fachas” o personas de derechas, es decir, a todos los que no comulgamos con el comunismo.
Todo lo cual no le impide vivir como la nueva “marquesa de Galapagar”, con sus cuatro churumbeles, tres niños y Pablo Iglesias, bien custodiados por la Guardia Civil, esa a la que tanto odian.
¡Y es que esta individua, es pura coherencia!
Acaba de decir que quiere que España se llene de personas de piel “marrona”.
¿Y cuál es ese tipo de piel, que desconozco…?
¿Se refiere a mulatos, es decir, hijos de blanco y negra, o al revés…?
En ese caso, podría haber hablado de piel marrón, y nos entenderíamos todos antes.
Pero claro, es como Bibiana Aido, la que popularizo la expresión “miembras”, y estaba tan contenta que pensaba la iban a admitir en la Real Academia de la Lengua Española, sección de señoras de la limpieza.
Bibiana, por lo menos, era guapa, y tenía su aquel, como mujer andaluza, que suelen ser salerosas y de buen trato, pero esta tipa me parece más un cardo borriquero, que otra cosa. (Dicho sea con todo respeto, en lo personal).
En fin, que la nueva Pasionaria dice que hay que acabar con los fachas, y para eso promete el gran reemplazo, es decir, la sustitución de los votantes blancos y de derechas por los parias, venidos de todo el mundo, a comerse el jamón, o lo que se tercie.
Y no lo oculta, no, sino que se afana y ufana en decir que no solo hay que dar la residencia y el permiso de trabajo a los 840.000 beneficiarios potenciales de la gran sustitución, sino que hay que hacerles españoles, y concederles, por tanto, el derecho al voto.
No se trata solo de darles permiso de trabajo, porque, ¿habiendo varios millones de parados en España, ¿porque tenemos que “condenarles a trabajar”, cuando se vive muy bien con las pagas sociales, y trabajando en negro, en su caso…?
E Irene, la descubridora mundial de la regla, y la nueva académica de la lengua, que pronto llamará clítoris a los penes, y ovarios a los testículos, no lo va a permitir.
Por ahí no pasará…
Salvo que la vuelvan a hacer ministra, claro.
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