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Federico Sánchez Arias: «La maravillosa enseñanza de Buda»

“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Buda

Federico Sánchez Arias 16 Feb 2026 - 11:05 CET
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Nuestro protagonista se centró, exclusivamente, en el camino de la liberación del sufrimiento; en lo más inmediato, en lo que el ser humano puede comprender.

Buda no dio ninguna respuesta a las preguntas sobre el origen del hombre, del mundo y del universo, sobre la naturaleza humana. ¿Por qué calló, no dando respuestas, sobre estas realidades?

Su respuesta fue: “…Si os digo cosas que todavía no podéis experimentar por vosotros mismos, entonces empezaréis a especular, y las especulaciones os desviarán de vuestra verdadera misión: recorrer el camino de la redención”

Con la mente serena, tranquila, sosegada…libre de ofuscaciones, miedos, temores, ansiedades… y un alma purificada, dichosa, expansiva… Buda decidió predicar la verdad alcanzada.

Cuatro Nobles Verdades

  1. La primera Noble Verdad es dukkha, la naturaleza de la vida es sufrimiento. “Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento”

    El dolor existe. El dolor es vehículo de conciencia.

  2. La segunda Noble Verdad es el origen de dukkha, el deseo o «sed de vivir» acompañado de todas las pasiones y apegos.“Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del origen del sufrimiento. Es el deseo que produce nuevos renacimientos, que acompañado con placer y pasión encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y el deseo por la no existencia”

    La causa del dolor es el apego material.
    El ceder a las emociones y pensamientos negativos

  3. La tercera Noble Verdad es la cesación de dukkha, alcanzar el Nirvana, la Verdad absoluta, la Realidad última.“Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad de la cesación del sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, liberarse del mismo, su no dependencia”

    El dolor puede cesar. El dolor tiene solución.

  4. La cuarta Noble Verdad es el Sendero que conduce al cese del sufrimiento y a la experiencia del Nirvana.“Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la cesación del sufrimiento. Solamente este Óctuple Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración”

    El sendero que conduce al cese del sufrimiento es el Noble Sendero Óctuple

Es muy difícil desligar las llamadas “Cuatro Nobles Verdades” del camino que se ha de recorrer para lograr su eliminación práctica: el “Noble Sendero Óctuple”. Buda establece un camino práctico para alcanzar la paz interior, tan deseada y perseguida en nuestra sociedad tecnológica actual. Nuestro personaje establece un criterio claro: fijar toda nuestra atención en el aquí y ahora, evitar la dispersión de nuestra mente… meditar para vencer a la propia mente. Difícil. Para muchas personas, en la práctica, es imposible de alcanzar.

¿Cuál es el Noble Sendero Óctuple que nos propone Buda?

  1. Recta comprensión.
  2. Recto pensamiento.
  3. Rectas palabras.
  4. Recta acción.
  5. Rectos medios de vida.
  6. Recto esfuerzo.
  7. Recta atención.
  8. Recta concentración.

Este sendero de liberación, con sus ocho factores o características, debe ser tomado en su totalidad, íntegramente; de nada sirve realizar o ejecutar sus aspectos por separado: es un todo completo que debe desarrollarse simultáneamente, dado que cada uno de ellos están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno contribuye y propicia el cultivo de los demás.

La finalidad del sendero o camino (algunos autores prefieren el término camino; personalmente, creo que es más adecuado sendero) es el desarrollo y perfeccionamiento de los tres principios fundamentales del adiestramiento y disciplina budista:

  1. La sabiduría
  2. La conducta ética
  3. Disciplina mental

Comentamos cada uno de ellos procurando atender a su auténtica realidad:

      • Impedir el surgimiento de pensamientos malos o negativos.
      • Apartar los pensamientos malos ya surgidos en la mente.
      • Cultivar el surgimiento de los buenos pensamientos.
      • Mantener los buenos pensamientos ya surgidos. Cultivar con atención el   Dhamma. (la verdad enseñada por Buda, la ley natural)
    1. La Recta Atención implica los Cuatro Estados de Atención Mental:
      • Prestar diligente atención al cuerpo.
      • Prestar diligente atención a las sensaciones y las emociones.
      • Prestar diligente atención a las actividades de la mente.
      • Prestar diligente atención a los pensamientos, concepciones y cosas.
    1. La Recta Concentración es la disciplina que nos conduce a las cuatro etapas de la meditación (dhyana, o absorción):
      • En la primera etapa se abandonan los deseos y pensamientos apasionados e impuros.
      • En la segunda, ya desaparecidas las actividades mentales, se desarrolla la tranquilidad y la «fijación unificadora de la mente”.
      • En la tercera surge la ecuanimidad consciente., el equilibrio pleno.
      • En la cuarta desaparecen todas las sensaciones, tanto de dicha como de desdicha, de alegría y de pesar, permaneciendo en un estado de equilibrio y lucidez mental.

«Este Noble Sendero Óctuple puede ser seguido, practicado y desarrollado por cada individuo. Es disciplina corporal, verbal y mental. Se trata de un sendero que conduce a la aprehensión de la realidad última, al logro de la liberación, de la felicidad y la paz, mediante el autodesarrollo moral, espiritual e intelectual.»

Si, han pasado más de dos mil quinientos años y su enseñanza pervive. Bien podemos afirmar que pocas mentes tan lúcidas han sido capaces de escudriñar los misterios inexpugnables de la mente humana. Es un auténtico maestro en el noble arte de acallar, aquietar y serenar la mente.

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