Habiendo convertido el Estado en una cloaca y una sala de Sala de juicios y de bingos, agarrados a los marcos de la puerta con “su fiscalía”, hurtada como el resto de sus instituciones ciudadanos al pueblo soberano, los sanchistas se resisten chapoteando en el fango, porque moral no tienen. El tornado se llevará la casa de los tres cerditos pero, en lugar de irse como haría cualquier hombre de honor, estos pelamangos resisten por lo que llegaron, por el dinero. Y para hacerlo mientras tienen ahora con el Estado convertido en una Sala de Vistas, y solo dos consignas:
La primera es comprar voluntades y testigos. Y hacerlo en un sistema que no protege ni promociona ni la verdad, ni al honorable, ni al caballero, ni al arrepentido, herramienta fundamental para evitar las mafias dentro del Estado, como ha señalado el fiscal anticorrupción Luzón. Un sistema político y judicial que, curiosamente, protege a los gañanes y sus mentiras, sus plazos y sus prescripciones y en sus paripés de enjuiciamiento no se piden testigos protegidos que digan la verdad, sino mártires de una pequeña localidad mientras los testimonios comprados se venden por una promesa de covachuela, porque en el PSOE es una práctica ilegal, inmoral y viciosa habitual: ascender al funcionario que se presta.
Y venga y dale diariamente los partidos y los medios ad nauseam, viviendo y recaudando con el pueblo soberano arrinconado en el sofá mientras gobierno y medios juegan al ratón y el gato dan vueltas y más vueltas sin que entra tanta basura inmundicia y deshonor pase nada de lo que tiene que pasar mientras esto clama al cielo.
Bloqueadas por Sanchez instituciones y corporaciones, calladas todas como ahogadas mientras ellos chapotean en el fango, sólo Aldama, Julito y arrepentíos escocíos pueden acabar con la mafia instalada por el sanchismo en el Estado mientras los españoles entretenidos por este circo máximo no pueden estar siquiera a sus cosas, sino sobrevivir entre sus cosas, sin tiempo siquiera para alzarse frente a la ignominia mientras son colocados boca abajo para vaciarles con impuestos los bolsillos y se echa en falta un campechano que pare el golpe, y un sucesor que igual que se pronunció frente a los golpistas lo haga sobre todos aquellos a quienes Sanchez ha comprado el gobierno de España para venderlo luego en almoneda.
Ya vemos que la compra de voluntades de los testigos y funcionarios es una de la consignas. La otra es generar barullo, confusión a través de sus medios, el ruido que ahogue el llanto, el clamor de la Nación.
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