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Carlos Uriarte Sánchez: «Pakistán está mucho más cerca de España de lo que creemos: potencia nuclear y quinto país más poblado del mundo»

Carlos Uriarte Sánchez 17 Ago 2026 - 09:06 CET
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El 14 de agosto Pakistán celebra el 79 aniversario de su independencia del Raj británico, en 1947. Nacería un nuevo Estado liderado por Mohammed Ali Jinnah, conocido como Quaid-e-Azam (“Gran Líder”), considerado el padre fundador de Pakistán. Hoy es un país entre India y Afganistán, que vuelve a ser clave para entender Asia.

Las relaciones comerciales entre Pakistán y España tienen un gran potencial. Existe una buena cooperación policial y migratoria. También existe una curiosa conexión cultural: las ciudades de Córdoba y la capital del Punjab, la histórica Lahore, son ciudades hermanas desde 1968. Esto vínculo se debe al poeta nacional pakistaní Muhammad Iqbal que tenía una gran admiración por Al-Ándalus.

Grandes comunidades pakistaníes viven asentadas entre nosotros: son vecinos, emprendedores, estudiantes… muchos de ellos ya españoles

Es un país que parece estar bastante alejado de España, cuando la realidad es que estamos mucho más cerca de lo que pensamos: existen grandes comunidades pakistaníes asentadas en nuestro país, especialmente, en Barcelona, Valencia y Logroño. Una inmigración de más de 117.000 ciudadanos bien integrada siendo ya muchos de ellos segunda generación (25.000 de ellos residiendo en Barcelona).

España y Pakistán están reforzando la cooperación en materia migratoria, retornos y lucha contra las redes de tráfico de personas. Existe una ruta afgana para intenta llegar a España a través de Pakistán. Ambos países podemos cooperar en prevenir la radicalización islamista y el terrorismo. Es una nación que está pagando el precio de la crisis de Afganistán cinco años después de la vuelta al poder de los talibanes. Islamabad está expulsando a ciudadanos afganos. Desde 2023 han retornado a Afganistán más de 2,6 millones de afganos. Islamabad acusa a distintos grupos armados entre los que se encuentra el Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP) de usar el territorio afgano como santuario para terroristas y desde donde pertrechan ataques contra Pakistán. Por tanto, el problema tiene una doble dimensión tanto humana como militar.

Pakistán es un país de grandes contrastes: un país que es potencia nuclear (el único país musulmán que posee armas nucleares), con 240 millones de habitantes (la quinta nación más poblada del mundo), con gran importancia geopolítica como actor fundamental entre China, India, Afganistán e Irán; pero, al mismo tiempo con grandes problemas económicos, sociales y estructurales (deuda e inflación elevadas y problemas energéticos agravados por la crisis en Ormuz) y problemas fronterizos con sus vecinos Afganistán e India. La paradoja es extraordinaria: un país capaz de construir y mantener un arsenal nuclear que necesita al mismo tiempo recurrir al FMI para estabilizar su economía. Esto provoca que Islamabad deba ejercer un difícil equilibrio entre China (su gran socio estratégico), los países del Golfo, Europa, Estados Unidos y las instituciones financieras internacionales.

La conexión entre los dos países tampoco se limita a la migración

A pesar de todo lo anterior, que es real, existe también otro Pakistán que en muchas ocasiones no es recogido por los medios de comunicación españoles: su enorme industria textil, su agricultura, tecnología, startups, universidades, cine y música, cricket y una enorme población urbana en ciudades como su centro cultural, Lahore, su capital administrativa y política, Islamabad, y su gran ciudad cosmopolita, comercial y portuaria, Karachi. Nuestro país tiene intereses comerciales, especialmente, en el ámbito agroalimentario (las exportaciones españolas a Pakistán se incrementaron en 2024 un 75% respecto a 2023 partiendo de cifras relativamente pequeñas).

La Unión Europea es uno de sus principales socios económicos. El comercio de bienes entre la UE y Pakistán alcanzó los 12.200 millones de euros en 2025. Para Pakistán, la Unión representó el 14,1 % de su comercio total, mientras que Pakistán apenas supone el 0,2 % del comercio de bienes europeo. Por tanto, se trata de una relación asimétrica que provoca que desde un punto de vista comercial Pakistán necesite a Europa más de lo que Europa necesita a Pakistán. No obstante, esto no significa que sea un país irrelevante para los europeos. Todo lo contrario. Su situación geográfica lo convierte en una pieza de ajedrez central en un tablero en el que se sitúan otras como la India, China, Afganistán, Irán y el Golfo.

Su liderazgo dentro del mundo musulmán es muy destacable: potencial nuclear, gran Estado musulmán no árabe del sur de Asia, papel mediador y miembro de la nueva alianza defensiva formada junto con Arabia Saudí y Turquía

Pakistán destaca como potencia militar musulmana por ser el único país de mayoría musulmana que tiene armas nucleares. Sus fuerzas armadas, a parte de su enorme tamaño (contando con 660.000 militares en activo y siendo el cuarto ejército por número de efectivos en Asia tras los ejércitos de China, India y Corea del Norte) cuentan con larga experiencia militar. Así mismo, ostenta una posición política importante como miembro fundador de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) integrada por 57 Estados musulmanes. Además, su capacidad de influencia transciende el mundo árabe y es la gran potencia musulmana no árabe del sur de Asia con buenas relaciones con países como Turquía, Azerbaiyán, Arabia Saudí, Irán y Asia Central. Pakistán no tiene el dinero ni el peso religioso de Arabia Saudí, ni la población de Indonesia, pero posee algo que no tienen ninguno: armas nucleares y un ejército de 660.000 militares.

El pasado 7 de agosto, Arabía Saudí, Pakistán y Turquía firmaron el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, que establece un principio de defensa mutua, ejercicios militares, coordinación política y militar, inteligencia y cooperación en industria de defensa. La nueva alianza defensiva naciente estaría abierta a que se sumen nuevos Estados, entre ellos Egipto. El acuerdo viene a fortalecer el ya celebrado en Riad el 17 de septiembre de 2025 entre Arabia Saudí y Pakistán. Debemos de recordar también que Turquía es miembro de la OTAN. Así mismo, Pakistán están jugando una importante labor de mediación entre los EE.UU. e Irán.

Con relación a China, Pakistán mantiene una asociación estratégica gracias a la posición geográfica que ocupa en el sur de la India junto al mar Arábigo y el Índico, en concreto, el puerto pakistaní de Gwadar, que forma parte del China-Pakistan Economic Corridor (CPEC), uno de los grandes proyectos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta china. También Gwadar podría ser una perla importante dentro de la denominada por algunos analistas como el collar de parlas (una estrategia que China no reconoce como oficial).

Si para conocer España hay que entender el fútbol, para conocer Pakistán hay que entender el crícket

En conclusión, Pakistán en la actualidad busca relacionarse a la vez con China, Estados Unidos, Arabia Saudí, Turquía y Europa (a través de comercio e inmigración); del mismo modo, continúa considerando de manera absoluta y prioritaria a la India como su rival. Una competencia que tiene su origen en la independencia y fundación de ambas naciones en 1947, y su lucha por el control de las regiones históricas del antiguo Estado Principesco de Jamu y Cachemira, situado en la región montañosa del Himalaya, cuya soberanía está disputada principalmente por la India y Pakistán, aunque China también domina una parte. Por tanto, es una rivalidad que va mucho más allá que la vivida en la Copa del Mundo de Crícket.

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