Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Victor Entrialgo: «Tenemos lo que merecemos»

Victor Entrialgo 17 Ago 2026 - 08:57 CET
Archivado en:

Diez meses esperando el sol y el verano y el personal se entusiasma porque se tapa. Nos conducen y distraen en perpetua trashumancia en miles de fiestas y ferias en las que los políticos cardan la lana con «nuestros» impuestos estabulando gente que persigue famosos en los conciertos.

Fiesta en la ciudad, fiesta en el barrio y fiesta en el pueblo. Millones de euros gastados por alcaldes y gobiernos y para tener contentos a los «paganos» para hacer lo mismo que hacen el resto del año, cervezas y conciertos, lo que celebras y aplaudes porque este año tocan Calimocho y Los Sucedáneos.

Y luego eres tú el que protestas porque no hay vivienda, ni médico, porque los baches de las carreteras dañan tu coche, porque los mayores tienen que torear un robot del ambulatorio para poder hablar con el médico y la lista de espera para operarte es de casi un quinquenio.

Aeropuertos llenos, miles de aviones y trenes llenos, conciertos llenos, pero la música de la ciudad son las ruedas de las maletas. ¿De qué huye toda esta gente desesperadamente? Los que más protestan son los viajeros que vuelan por 19 euros para hacer cola en la playa y madrugar más que trabajando. Yo no conozco mi pueblo pero siempre quise ir, no sé por qué, a Cincinatti o de crucero con los cuatrocientos del gobierno, subvención, falta de educación. 70.000 en Ceuta invasión. Yo paso, allá vosotros, porque no tengo imaginación y como lo de la tercera edad, eso sólo les pasa a otros.

Tenemos lo que merecemos. En lugar de invadir todos la Mareta hasta sacar al comendador, la tele lleva un mes  eclipsando a Evita y al dictador mientras matamos por un selfi, con da igual qué jugador. Lo importante de Vietnam y Camboya es poderlo contar, una pasada, qué fuerte tía, qué fuerte las pagodas. Sudaba y sudaba pero lo que más me gustó fue la piscina.

El payaso exministro inaugura la Navidad en agosto con un récord de luces que antes tenían los clubs de carretera. El caso es que yo acabo de fichar y estoy muy contento de volver al club donde quiero estar. Aunque el año pasado era otro. Entre el mundial y la liga ha habido un eclipse de fútbol pero el pueblo ya está listo y el entrenador tiene decidida la «alienación».

Los becarios de los medios hablan de eclipses, terremotos e incendios  para atarnos al sillón con el susto. Espectacular el skater del eclipse, el que lo vio desde el mar y el que vió la vecina, la carne se me puso de gallina. No es Vietnam ni Camboya. No es el eclipse. Ni la luna. Es que yo estuve alli. Es el dedo. Por eso tengo encima de la mesa del comedor bajo un cristal el Atlas de la Guía del viajero.

Y si aparte de los aficionados a la astronomía, movilizaron a millones de personas para ver como se hacía de noche, hecho que sucede todos los días, imagina la manipulación que pueden hacer con las tecnologías.

Más en Columnistas

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by