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Esto de "las erratas" en el BOE ha ido bastante más allá del castaño oscuro

Los ministros cirulos de Zapatero

Estamos en manos de un señor que antes de ser presidente del Gobierno no ha sido en la vida ninguna otra cosa

Joaquín Leguina 28 May 2010 - 11:09 CET
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Cualquier persona medianamente formada sabe distinguir, sin acudir al diccionario, entre un error, una errata y una rectificación… todos lo saben menos algunos miembros (y miembras) del Gobierno, seres que se hacen verdaderos líos con las palabras y también con los hechos.

Personas que, a menudo, se expresan como si hubieran aprendido el español en las mismas academias en las cuales le enseñaron a Montilla el catalán.

Pero es que esto de «las erratas» en el BOE a la hora de fijar la fecha en que entrarán en vigor las restricciones crediticias para los municipios españoles ha ido bastante más allá del castaño oscuro.

Hasta tal punto es ello cierto que ya son multitud -entre los propios y entre los extraños- las gentes que se preguntan con horror:

«¿En manos de quién estamos?»

Intentaré contestar a tan desesperanzada pregunta.

Estamos en manos de un señor que antes de ser presidente del Gobierno no ha sido en la vida ninguna otra cosa: ni ha cotizado a la Seguridad Social por cuenta propia o ajena, ni ha tenido responsabilidad colectiva alguna que no tuviera que ver con el PSOE leonés, al cual dejó, por cierto, hecho unos zorros… Y con estos antecedentes fue elegido secretario general.

Ya de presidente -¿qué otra cosa cabía esperar?-, en la elección de sus colaboradores ha primado el más absoluto desprecio por el mérito y la capacidad, criterios que ordena la Constitución en la selección de los servidores públicos.

Éste es un hombre que cree en su suerte personal, en su baraka, y tiene la rara habilidad de rodearse no de los que valen, sino de los que más y mejor le aplauden.

Cirilo Cánovas era Ingeniero Agrónomo y no tenía buen cartel entre sus compañeros de carrera, por eso le llamaban «cirulo«. Cuando Franco lo nombró ministro, uno de esos compañeros le envió a otro, residente en el extranjero, el siguiente telegrama:

«Cirulo ministro. Te lo juro por mi madre».

Pues eso, que en este Gobierno sobran «cirulos«.

NOTA.- este artículo se publicó originalmente en La Gaceta.

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