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PRISA está perdiendo el norte de la progresía

Elvira Lindo: “Los padres de menores podrían plantearse el viejo asunto de los límites”

El País resalta que "Los incontables privilegios de la Iglesia también molestan a muchos católicos"

30 Nov 2012 - 07:45 CET
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Creo que lo estoy perdiendo. A El País, me refiero o, como poco, a sus columnistas más señeras. Lo de la Montero del otro día pudo ser un desliz, un prolongado lapsus calami. Pero es que se repitió ayer, esta vez en la pluma de Elvira Lindo. Lea a El Trasgo en La Gaceta.

«Estos días he venido leyendo, imagino que como ustedes, declaraciones de menores de edad que denunciaban la falta de control en las entradas del recinto: ‘Éramos un grupo de menores de 18 y ni siquiera nos pidieron el carné», escribe Lindo en su columna «Los menores«. Algo así como decir, «cometí una travesura, pero la única responsabilidad la tiene el adulto que no la denunció, al fin y al cabo yo soy todavía un niño». «Me preocupa enormemente que impere esa mentalidad tramposa y que sean los propios padres de adolescentes de 16 o 17 años que vagabundean en la selva nocturna los que abanderen esa falta de ética».

Oír hablar de responsabilidad personal en el órgano oficioso de una progresía que ha medrado a base de decirnos que nosotros nunca teníamos la culpa de nada, que todo era responsabilidad de terceros y que, en cualquier caso, el Estado debía hacerse cargo de todo, debe de ser indicio de algo grande, aunque no sé bien de qué.

«De la misma forma que de la alcaldesa al empresario cada uno debe pagar por tan peligroso descontrol -termina Lindo-, los padres de menores también podrían plantearse el viejo asunto de los límites e inculcar a sus hijos la idea de que la mentira es un síntoma de inmadurez». Y, por contra, esta columna parece ser un síntoma de madurez. Por fin.

TANTA JETA

Pero, quizá para hacer suave la transición a la cordura, El País mantiene en lo demás sus viejos tics de apolillada progresía. Sin ir más lejos -aunque en sesgo esté exactamente en el polo opuesto-, ahí está Maruja Torres con «Jetas«: «Produce náuseas el refinamiento y la indecencia con que se está procediendo al desmantelamiento de la esperanza, y a la prolongación de la pobreza, más allá de esta generación y de la siguiente. Resulta que, primero, se roban el país y, a continuación, venden al peso a sus habitantes. El arte de desvalijar no ya el futuro sino el mismo presente ha alcanzado tal refinamiento que nosotros podremos decir, si sobrevivimos con voz, que fuimos testigos -y víctimas- de la Gran Involución, la Helada Histórica».

No hay nombres, no hay acusaciones concretas, hay un abuso de la hipérbole que se hace cansado («al desmantelamiento de la esperanza») y ni la menor insinuación de que, bueno, quizá, tal vez, a lo mejor en una democracia existe cierta relación de complicidad entre votantes y votados y ciertamente, en una sociedad abierta, sería esperable que los ciudadanos ejercieran cierta prudencia. Pero no.

Oh, bueno, es la opinión desmesurada de Maruja, y en páginas de Opinión aparece. Pero cuando los popes de Prisa quieren que una opinión cale de verdad, prefieren vestirla de noticia. Por ejemplo: «Católicos de base piden a Rajoy que suprima los privilegios de la Iglesia«.

Empieza así la, ejem, noticia: «Los incontables privilegios de la Iglesia romana en España también molestan a muchos católicos, incluso a eclesiásticos de relieve y a muchos teólogos. Ahora, quien alza la voz es el colectivo Cristianas y Cristianos de Base de Madrid, que agrupa a cientos de comunidades y parroquias, además de algunas organizaciones de la multitudinaria asociación conocida como Redes Cristianas».

Es ciertamente conveniente que los privilegios de la Iglesia (ese romana, en España, tiene su gracia) sean incontables, y así se ahorre el redactor el fastidio de contarlos, lo que tras el último ERE resultaría un despilfarro de recursos. Tampoco nosotros citaremos los privilegios obtenidos por Prisa todos estos años de vacas flaquísimas, limitándonos, en imitación de tan gran maestro, a calificarlos de incontables.

¿’MULTITUDIQUÉ’?

Igualmente vago y decididamente hiperbólico se nos antoja el término multitudinaria para referirse a las Redes Cristianas. He echado un vistazo en Google y todas las referencias son autorreferencias, con excepción del propio El País, El Plural e Izquierda Unida. Mucho me temo que referirse a esta Iglesia de base como multitudinaria equivale a destacar la atolondrada mocedad de la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Pero, hey, Prisa necesita estas pantallas para sus palos, como cuando esta misma asociación lanzó la campaña contra la visita papal «Así no vengas». La escasa afluencia de jóvenes durante la visita de Benedicto XVI, ¿recuerdan?, da fe de lo multitudinaria y básica que es la asociación de marras.

No es demasiado difícil detectar la trampa. Si mañana surge un grupo denominado Judaísmo de Base que pida al Estado menos ayudas para la comunidad judía y proteste contra la existencia del Estado de Israel, no sé ustedes, pero yo sospecharía.

Otro ejemplo de este arte («La Complutense saca a la calle el descontento de las universidades«): «Más de 100 profesores de la Complutense de Madrid protestaron ayer contra los recortes que ahogan a las universidades sacando sus clases a la calle». Si fueran recortes socialistas, ¿sería ahogar el verbo elegido?

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