¿Hasta cuándo piensa la alcaldesa de Madrid tolerar las acometidas sectarias de su delegada de Cultura, Celia Mayer? El enésimo fuego provocado por Mayer haciendo desaparecer a Max Aub y Fernando Arrabal de las vigas que dan entrada a las naves 10 y 11 del complejo teatral Matadero no ha sido suficiente para ser destituida.
Tuvo que ser la propia Carmena la que se encargó de ponerse en contacto con los familiares de Max Aub para excusar el error de su gabinete a la hora de quitar el nombre de este autor -y también el de Fernando Arrabal- de las Naves de Matadero.

Pero como alerta La Razón han pasado ya tres días y las instalaciones siguen sin rebautizar. En el mundo del teatro el cainismo de Mayer ha puesto a todo el mundo de los nervios. La actriz y directora de teatro, Nuria Espert, ha dicho de ella que «no estoy segura de que sepa ni leer».
Muchos se preguntan cuántas vidas tiene esta activista okupa que accedió al cargo de Cultura de rebote por el escándalo de los tuits de Guillermo Zapata.
Desde el caso de los titiriteros del ‘Gora Alka ETA’ hasta las metidas de pata del callejero franquista, Mayer ha sembrado el camino de la alcaldesa de minas.
La activista y okupa del Patio Maravillas proviene de Ganemos Madrid, el sector de Ahora Madrid crítico con la exasperante moderación de Carmena y por ese motivo va por libre, porque no le debe nada a la alcaldesa.

Cuando Carmena la dejó en evidencia en el caso de los titiriteros, Ganemos respondió con dureza con un comunicado en el que lamentaba «la escasa valentía de la alcaldía y de una parte del Ayuntamiento, que se pliega a las demandas de la propaganda mediática»
La ‘Abuelita Lobo’ está hasta el moño de las niñatas Caperucitas que vienen a enseñarle cómo hacer política asamblearia. Pero prefiere apagar sus incendios antes que quitarles la ‘molotov’ y el mechero.
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