«Por supuesto que nada es gratis, habrá condiciones». Con estas palabras, destacas en las páginas de El País, el eminente socialista español Joaquín Almunia, a la sazón Vicepresidente de la Comisión Europea, le enviaba un mensaje de aliento a España. — Bruselas avisa que cada euro que va a la deuda no puede ir al gasto productivo—
Don Joaquín, como Serrat, es de los que piensa que «nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio», y le ha faltado tiempo para dirigirse a sus conciudadanos y leerles la mano al más puro estilo gitano: ¡veo señores de negro, agentes de la Troika (UE, FMI y BCE) espiando por las cerraduras de La Moncloa, censurando las ediciones del BOE, como vigías de occidente escrutando los presupuestos generales y los presupuestos autonómicos de las traviesas Españas!
Almunia ha recuperado la vista
¡Ya era hora de que éste señor viese algo! Porque hasta ahora, en lo que se refiere a España, parecía que estaba talmente ciego y no veía la crisis del naval, la tragedia del tax lease, el agravio de las participaciones preferentes o un burro a tres pasos.
Por fin a éste hombre, repudiado por sus compañeros de partido en las primarias que le ganó Josep Borrell, enterrado por los españoles en las elecciones del 2000, en las que había batido el record de menos escaños socialistas en el Congreso, hasta que llegó Alfredo Pérez Rubalcaba, le ha llegado la hora de tomarse la revancha con un país que no le ha permitido ser profeta en su tierra.
Ahora se dedica a ser profeta desde Bruselas, en el exilio dorado al que le envió la socialdemocracia hispana en plena etapa postfelipista, postGal, obsesionada con deshacerse de residuos sólidos humanos.
Pero, claro, en una Comisión en la que Durao Barroso puede aspirar a Presidente, a Vicepresidente puede aspirar cualquiera, el cargo de Comisario lo sortean a través de un complejo sistema de cuotas y Bruselas es un enjambre «ejecuflautas» y okupas que tienen la gran virtud de llegar a indignar a los okupas genuinos, cuando en realidad deberían llevarse como coleguillas.
Si el percal de los dirigentes de la UE se rige por los méritos acaparados por Durao Barroso en Portugal y su Vice Almunia en España, por Draghi en el Banco Central de Italia, con su sistema financiero hecho unos zorros, ¡imagínense ustedes el nivel de los célebres «señores de negro» que le quitan el sueño a Cristóbal Montoro! Los agentes del FMI, por su parte, llegan con el estigma de que sus anteriores Directores Gerentes fueron Rodrigo Rato y Dominique Strauss-Kahn, dos auténticas porcelanas, y a poco que se hayan contagiado de sus cúpulas, o no tienen ni idea de qué va esto de las finanzas o las únicas españolas que corren serio peligro son las profesionales de limpieza en los hoteles donde se hospeden estos señores.
El País está bajando el listón
Llama la atención que el periódico El País, para contradecir los eufemismos de Mariano Rajoy, un presidente al que pretenden derrocar sin pasar por las urnas, utilice precisamente declaraciones de Joaquín Almunia, un candidato a Presidente del Gobierno de España al que intento aupar el Grupo Prisa a inquilino de La Moncloa con los segundos peores resultados del socialismo español.
Nunca Joaquín Almunia había soñado con llegar a más, y nunca el buque insignia de Prisa se había imaginado llegar a menos. Que esto que ha ocurrido en España sea un rescate en toda regla o un rescate parcial y terminalista para el sistema financiero, será discutible y desde luego discutido.
Que vengan los «señores de negro» no está descartado, ni es descartable. Pero que la certidumbre la intente plasmar El País a toda plana, con unas declaraciones de Almunia, es posible que deje a muchos españoles dudando de la conveniencia de que alguien contrate a unos «señores de negro» para supervisar, profesional, económica y mentalmente algunos departamentos del Grupo Prisa, al que le ha entrado una sospechosa prisa (con p minúscula) para intentar revolver las aguas españolas y ver si hay posibilidad de obtener ganancia de pescadores.
¿De dónde vienes, en qué estado estás, a dónde pretendes llegar, PRISA?
Que los fieles y habituales lectores de tan paradigmático periódico no te titubeen, no tengan el mínimo recelo hacia el continente y el contenido, forma parte de la normalidad sociológica, el tic ideológico y la fuerza de la costumbre.
Pero quizá los lectores de varios periódicos, sin discriminación por razón de ideología, de pretenciosidad intelectual o de lo que pensará el prójimo si le ve con uno u otro medio debajo del brazo, hayan empezado a preguntarse en el transcurso de los últimos días, de las últimas semanas, de los últimos meses: ¿A dónde vas, Prisa? O lo que todavía puede ser más grave: ¿de dónde vienes, en qué estado estás y a dónde pretendes llegar?
Si lo que dice Joaquín Almunia puede ocupar el espacio destacado de un periódico de España, no es que éste país sin comillas necesite un rescate, es que necesita urgentemente el diván de un psiquiatra.
Más en Partidos Políticos
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home