Más información
Un completo esperpento.
En un nuevo capítulo de su interminable teatro de la mentira, Gabriel Rufián cruzó todas las líneas rojas durante el acto de presentación de su ‘nueva izquierda’ junto a Emilio Delgado (Más Madrid).
Y todo ‘moderado’ por Sarah Santaolalla.
Sin pudor ni pruebas, el portavoz de ERC se atrevió a acusar directamente a Bertrand Ndongo, reportero de Periodista Digital, de haberle agredido físicamente. Una patraña flagrante que las grabaciones, los testigos y el sentido común desmontan en segundos.
Basta con ver cualquiera de los vídeos y como en ningún momento el político independentista puede alegar que nuestro compañero le llegue a invadir su espacio vital.
Pero en el acto en la sala Galileo Galilei de Madrid tuvo que hacer el paripé y, sobre todo, hacerse la perfecta víctima.
Primero arremetió contra Vito Quiles:
Yo los tengo tres días a la semana, tres o cuatro veces al día, encima. Y además, en este caso, Vito tiene como tres o cuatro chivatos en las salidas del Congreso que le avisan cuando sales. Y yo le dije a mi equipo, yo me niego a esconderme. Porque mucha gente lo que hace es pasar por el túnel o con toda la razón del mundo. Yo me niego a eso. Y yo pensé, de hecho me constaba, que mucha gente progresista, no con la información y formación que quizá, según quién, se cree que todo el mundo tiene, pues que veía a un chaval, guapo, que hacía preguntas, que se le veía el cartón, pero que la gente le maltrataba. ¿Y que por qué? Porque es incómodo.
Y metió en la ecuación a Bertrand Ndongo:
Entonces yo pensé, quizá, si yo le tiro el micro, si yo le insulto, si yo le pego, por muchas ganas que en un momento dado se puedan tener, yo he tenido a Ndongo persiguiéndome 20 minutos por Madrid preguntándome por mis hijos y dándome con el codo en las costillas a ver si yo le empujaba. Esa es mi vida.
Alegó que su táctica es la de entrar al trapo intentando trolear a quienes, según su creencia, le molestan con determinadas preguntas:
Pero si yo hago lo que esperan que haga, a mí me van a aplaudir cuatro en Twitter y van a decir, ¡Puto amo! Esto es lo que hay que hacer. Pero quizá el grupo de WhatsApp de mis excompañeros del cole, que son progres, pero que no saben muy bien de qué va la película, porque no tienen el tiempo que nosotros tenemos, dirán, ¿Pero por qué haces esto, tío? ¿Eres un navajero? Es que te incomoda. Con lo cual, quizá es mejor, cabeza fría y troleando. Crear ese contenido. En definitiva, dientes, dientes, que es lo que les jode.
Más en Partidos Políticos
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home