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Bruselas afronta un año clave para su vida cultural. La ciudad abre dos museos en 2026. Uno es colosal., KANAL-Centre Pompidou , un museo de arte moderno y contemporáneo que aspira a ser de los más grandes de Europa. El otro, doméstico, y espacio clave, el Museo de Ixelles, ultima su esperada reapertura para esta primavera. Ambos, imprescindibles
KANAL-Centre Pompidou: cuando una fábrica se convierte en ciudad
El proyecto ocupa una antigua fábrica de Citroën junto al canal. El espacio principal mide 25 metros de alto. Antes era un escaparate para coches. Ahora, el arte se verá desde la calle.
El museo , cuya apertura será este invierno, ocupa 40.000 metros cuadrados. Pero casi la mitad son zonas abiertas sin exposición fija. Habrá una panadería, un parque infantil de 700 metros cuadrados, una librería y terrazas en la azotea. También se ha trasladado allí CIVA, el centro de arquitectura de Bruselas. La idea es que funcione como un trozo más de la ciudad.
La inauguración, este invierno, incluye diez exposiciones simultáneas. La más ambiciosa, A Truly Immense Journey, reúne 350 obras cedidas por el Centre Pompidou de París, que permanece cerrado por reformas hasta 2030. Hay piezas de Picasso, Matisse, Mondrian, Giacometti. También artistas belgas como Luc Tuymans o Edith Dekyndt.
La programación toca temas actuales como la migración o la historia colonial. Otobong Nkanga, artista nigeriana, instalará telares en el patio central para que el público teja su propia historia. Joshua Serafin presenta una instalación donde plantea una reflexión sobre las raíces y Banu Cennetoğlu cuelga globos con artículos de la Declaración de Derechos Humanos en el gran ventanal que da a la calle.
Museo de Ixelles: la vuelta de un lugar con alma de barrio
Si Kanal impresiona por su escala, el Museo de Ixelles apuesta por lo contrario. Abre en primavera de 2027. Y lo hace después de una renovación que no ha cambiado su esencia: ser un museo público, accesible y con vocación de cercanía.
Es uno de esos espacios donde te puedes parar sin agobios. La colección recorre el arte belga desde finales del siglo XIX hasta hoy, con piezas de Magritte, Delvaux o Meunier. Pero lo que lo distingue no es solo lo que cuelga de las paredes, sino cómo se habita.
Hablan de escala humana. Y funciona. Es un lugar pensado para que el visitante se sienta cómodo. Para que pueda explorar sin prisas. Para que haya diálogo entre lo histórico y lo contemporáneo.
El nuevo programa apuesta por tender puentes. Entre la tradición local y lo que ocurre fuera. Entre el artista y quien mira. No es un museo que se limite a exhibir. Busca generar encuentros.
Bruselas, ese equilibrio difícil
La ciudad siempre ha sido un mosaico, un «caos encantador», donde conviven lo institucional y lo alternativo. Lo enorme y lo pequeño. Con estas dos aperturas, Bruselas refuerza esa doble personalidad.
Kanal pone a la ciudad en el mapa de las grandes capitales culturales. Ixelles recuerda que lo valioso no siempre es lo más grande. Viajar a Bruselas este año es asistir a ese diálogo. Y ver cómo una ciudad se reescribe a sí misma.
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