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Chloé nunca ha sido una casa de estridencias. Su rosa suave y ligeramente empolvada ha sido durante años el equivalente olfativo de una lencería bien planchada. Pero con Le Nectar, la firma fundada por Gaby Aghion en 1952 cambia el registro.
Esta nueva incorporación a la colección de fragancias de la maison, presentada en agosto de 2026, se presenta como Parfum Intense. No es un simple flanker. Es una reinterpretación del perfume floral que define a la casa, pero filtrado por una lente más cálida, más envolvente.
Romain Almairac, el nariz detrás de la composición, habla de “un ritmo de neroli y haba tonka”. La apertura con bergamota es brillante, cítrica, casi chispeante. Pero dura lo que un suspiro. En cuestión de minutos, el corazón floral irrumpe con fuerza: neroli, flor de azahar y rosa se enredan en un acorde denso, casi meloso.
Y ahí está la clave. Le Nectar es lo más dulce que Chloé ha lanzado en su línea principal. No es una dulzura empalagosa ni artificial, pero es evidente. La nota de miel en el fondo es real, presente, y se asienta bajo la rosa con una convicción que la casa no había mostrado antes.
En la evolución, el fondo despliega una sobredosis de haba tonka y un acorde ambarado, con el patchulí aportando esa profundidad terrosa que ancla la composición. El ambroxan, el cashmeran y el sándalo crean una estela suave, envolvente, que dura entre seis y nueve horas sobre la piel.
El frasco, el icónico vidrio plisado de la firma, se tiñe ahora de un cálido tono ámbar y se adorna con un lazo en beige dorado. Está disponible en formatos recargables de 30 ml, 50 ml y 100 ml. Y también en 10 ml, por si quieres probar antes de comprometerte.
Le Nectar no es para todo el mundo. Es para quien busca una Chloé más audaz, más cálida, menos discreta. Es un neo-vintage que mira a los setenta, sí, pero con los pies en el presente. Y en ese equilibrio, encuentra su propio ritmo.
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