Pepe Blanco, ex ministro de Fomento, ex número dos del PSOE, ex candidatable a la Xunta de Galicia, ex hombre fuerte del socialismo gallego, ex amigo de Ricardo Varela, ex «primo de Zumosol» de Abel Caballero, hizo ayer el Camino de Santiago, procedente de su retiro espiritual en a Illa de Arousa, para darle caña a Rajoy y sus Presupuestos Generales del Estado.
El sanedrín de Ferraz le quiso montar un «jueves de pasión» mediático al nuevo Presidente del Gobierno, y dedicó el miércoles santo a enviar escribas y fariseos a dar ruedas de prensa por los cuatro puntos cardinales de España. La estrategia de Caifás Rubalcaba era una copia barata de los sucesos de Jerusalén hace 2012 años. Otra vez se intentaba calentar a las masas, a ver si acababan pidiendo la crucifixión del Nazareno de La Moncloa.
Al menos al genuino Nazareno le permitieron hacer el milagro de los panes y los peces. Pero es que, a éste, Mariano Rajoy, ha sido soltar el sermón de la montaña de los recortes y la Reforma Laboral, y se han tirado a por él a degüello, no vaya a ser el diablo que, a medio plazo, acabe produciéndose un milagro de los panes y los puestos de trabajo.
A la progresía española, esa que ha tenido una paciencia infinita con un mesías de su cantera que multiplicó, en siete años, los desahucios, la tasa de paro y la pobreza, le ha entrado ahora la impaciencia y se ha puesto al borde de un ataque de nervios, ante un mesías elegido por la mayoría de los españoles apenas hace 100 días.
Por eso el diputado Blanco dejó su reposo del guerrero en Arousa y se acercó a Santiago a exponerles el «Apocalipsis según San Alfredo» a los chicos de la prensa.
Para el ex ministro de Fomento, éste gobierno utiliza «trucos contables» para «inflar la inversión». Como buen experto en cosas del Tren de Alta Velocidad, asegura que es imposible invertir 701 millones de euros en el tramo del AVE Lubián-Ourense, por mucho que aparezcan asignados en el PGE. Y, en un acto de solidaridad con su sucesora en el cargo, le sugiere a Ana Pastor que detraiga 500 millones de fondos del dichoso tramo de nunca acabar para completar el Eje Atlántico y levantar la Estación de Vigo.
Tras las declaraciones del político de Palas de Rei, se le presentan tres líneas de reflexión a la opinión pública gallega:
- Que el ex ministro se haya tirado un pegote. Ya no le queda prácticamente nada que perder, salvo que la Justicia decida otra cosa, y ha decidido quemar a lo bonzo sus últimas reservas de prestigio político, en acto de servicio a su partido
- Que se haya pasado toda su etapa en Fomento desviando fondos de inversión, según soplasen los vientos electorales. Asunto que explicaría por qué el proyecto de la Alta Velocidad a Galicia presenta más «agujeros negros» que el espacio infinito.
- Que en el fondo, cuando estaba en la pomada del singular «gobierno Zapatero», hubiese sido testigo de cargo permanente de cómo se «inflaban las inversiones», con qué «trucos contables», y haya caído por despiste, por ansiedad, por delirios de venganza, en la trampa que refleja la sabiduría popular con un refrán muy descriptivo:
CREE EL LADRÓN QUE TODOS SON DE SU CONDICIÓN.
«No hay derecho a que se engañe a los gallegos», se atrevió a exclamar, en plena rueda de prensa, un ex ministro de Fomento que se ha pasado el «pacto del Obradoiro», que era un contrato con el pueblo, por el arco del triunfo. El que aseguró que el AVE a Vigo llegaría en 2012.
El mismo que en 2009 afirmó que el tramo Lubian-Ourense, que ahora tanto le ocupa y le preocupa, estaría también listo en 2012. Pepe Blanco ya ha demostrado que intentó engañar a los gallegos, aunque sólo lo consiguió con su colega Abel Caballero, que declaró públicamente que si el AVE no llegaba a Vigo en 2012, no se presentaría como candidato a alcalde. Caballero, por lo menos, ha mentido a 300 mil vigueses, pero es que Blanco se atrevió a mentirle a tres millones de gallegos.
Al final, el turista accidental en la Illa de Arousa tuvo el poco pudor de sacar pecho gestor y presumir de ejecución presupuestaria, ante algunos representantes iniciados de los medios gallegos que no salían de su asombro. El peor enemigo de Pepe Blanco son las hemerotecas.
El mejor aliado de su sucesora en el cargo es que su hoja de servicios en Fomento y a Galicia está por escribir. Y, de momento, a pesar de los malos presagios de su antecesor, disfruta del correspondiente margen de confianza. Ni más, ni menos, que el que tuvo Pepe Blanco cuando se hizo cargo de esa cartera en 2009.
Tras la rueda de prensa de acoso y derribo a los PGE de Rajoy en Compostela, lo único que permanece claro, escrito negro sobre blanco, son las cifras de inversión asignadas al AVE a Galicia: 1025 millones en territorio gallego y 180 millones en territorio de Castilla-León.
Más en Sin categoría
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home