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El afectado ha demandado judicialmente a la organización JONAH a la que había acudido para ser heterosexual

Pretendían ‘curar’ a un homosexual haciendo que pegara al busto de su madre con una raqueta y tocara a un terapeuta ‘sus partes’

El tratamiento lo dejó hecho polvo y le ha costado diez mil dólares

01 Dic 2012 - 23:46 CET
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El hijo gay de unos judíos ortodoxos acaba de presentar en Estados Unidos la primera demanda judicial contra una organización especializada en casos de terapias de conversión.

Sheldon Bruck, que así es como se llama el litigante, estaba convencido de que su inclinación sexual era, cuando menos, una enfermedad. Poco le importaba que desde hace 40 años la Asociación Estadounidense de Psiquiatría haya descartado patología mental alguna en tal inclinación.

De esta forma se puso en contacto, sin que se enteraran sus padres, con la organización ‘Judíos que ofrecen Nuevas Alternativas de Curación’, JONAH. La afinidad étnica debía darle, quizás, más confianza.

El caso es que el joven, de 17 años, inició de esta forma y tras el desembolso de diez mil euros, el tratamiento. Lo hizo junto a otros tres amigos que al parecer padecían el mismo ‘problema’. Se las prometian muy felices, pero la experiencia acabó siendo de lo más traumática. Así lo cuenta en su página web, dado que de momento se niega a hablar con los medios, y así lo recoge ahora la CNN.

De la mano del director del centro, un tal Arthur Goldberg, cruzaron por tanto un buen día las puertas del citado lugar donde, bajo la promesa de curar a aquellos que «luchan con la atracción sexual no deseada por el mismo género», se pusieron por la labor de volverles heterosexuales.

TÉCNICAS DE CURACIÓN

El trago no fue fácil. Según denuncia ahora el adolescente, entre las terapias se incluían pegar con una raqueta de tenis al busto de su madre, visitar baños públicos «para estar desnudos junto a figuras paternas» y ser llamados «maricas».

En la demanda se recoge que «el terapeuta que llevaba la sesión le pidió pararse frente a un espejo, decir algo negativo sobre sí mismo, quitarse una prenda y repetir el proceso hasta quedarse desnudo. Entonces el paciente le tuvo que tocar el pene y el trasero».

Las técnicas incluían por si lo anterior fuera poco que los jóvenes se desnudaran en sesiones de grupo y abrazaran a otros pacientes del mismo sexo.

El tratamiento los ha dejado a todos hechos polvo, con un estado depresivo de aúpa y, por si fuera poco, con ideas suicidas. Se da la circunstancia de que en EEUU existen actualmente 70 centros más de conversión que prometen curar la homosexualidad.

 

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