Llegar y besar el santo. Los británicos que iban a las cuatro de esta pasada madrugada rumbo al término mallorquín de Calvià, allí donde bulle casi todo el ‘bacalao’, ya saben cómo se las gastan en estos lares algunos, ya que nada más empezar a rodar por la autopista tras salir del aeropuerto de Son Sant Joan se han llevado una sorpresa de lo lindo.
Y es que el conductor que solícito les llevaba con los ojos medio cerrados a toda marcha rumbo a su dorado destino, ha resultado que iba drogado hasta las cejas de heroína y cannabis, según ha quedado de manifiesto tras habérsele sometido a un control de alcoholemia y drogas por parte de la Guardia Civil en un control al poco de salir del lugar.
CINCUENTA SORPRENDIDOS
Los casi cincuenta turistas, entre ellos niños de edades entre los 4 y los 6 años, han tenido que aguardar así a que la empresa del vehículo consiguiera localizar a un sustituto que se hiciera cargo del mismo, tras lo que se ha reemprendido el viaje sin enterarse muy bien de lo sucedido, y no sin antes multar al imprudente conductor bajo el cargo de conducción temeraria.
Una curiosa forma de darles por tanto la bienvenida a una isla donde, según las autoridades, nunca pasa nada; los mismos que miran hacia otra parte mientras en Magaluf y Playa de Palma se ‘cuece’ el más pintado, y no precisamente por culpa del sol.
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