La diputada del PP balear y portavoz de Educación, Ana María Aguiló, tiene varios frentes abiertos en su incansable batalla contra el -para algunos- intransigente catalanismo imperante.
ENFRENTAMIENTOS A TUTIPLÉN
Son quizás demasiados enfrentamientos verbales los que libra a diario desde su perfil de Twitter, en donde le han llegado en las últimas horas, entre otras lindezas, a conminar a que pida perdón.
Y no lo hacen porque milite en las filas de un ‘renovado’ partido donde al más pintado se le deja tirado a la primera de cambio, sino por haber utilizado una campaña contra la violencia de género, antaño impulsada por el Govern, publicando una imagen que pide que, en vez de sacar tarjeta roja al maltratador, se haga lo propio con el profesor que «adoctrine en el aula».
REPROCHES Y NINGUNA MANO
Los del PP son parcos a la hora de dar la cara por los suyos. No se atreven.
Atrincherados tras sus iPhones, se contentan con bailarse el agua unos a otros, mientras dan ahogadizas al que abre demasiado la boca…hasta que le hunden.
En este asunto, y mientras aprovechan para adjudicar a la asociación ‘Paraula’ la corrección lingüística de los programas de IB3 -quién sabe si para hacer contraste de la mano de la OCB- solo se ha atrevido a reprochar su actitud, aprovechando quizás el resquicio que ha dejado el silencio ‘popular, Isabel Llinàs, directora por segunda vez del Instituto de la Mujer.
Lo ha hecho ésta de una manera suave, aunque no ha entrado en el jardín lingüístico, sino en la parcela que le corresponde y que cuida con esmero.
Hay, desde luego, quien la ha defendido, pero son de otros ámbitos.
CRÍA CUERVOS…
Los que sí se han lanzado a la yugular, amén de sus ‘seguidores’ en la red social -o más bien sus ‘perseguidores’-, han sido los del ANPE Baleares, quien critican sin disimulo la actitud de la que en su día fue su presidenta y mentora.
Le acusan de insultar a los docentes, y la tildan de «ofensiva».

LOS SINDICALISTAS SE APUNTAN
Y por si fuera poco, y para poner la guinda al pastel, CCOO censura la actuación «durante toda la legislatura» de la parlamentaria.
Piden su destitución por «incitar al odio en la comunidad educativa», y «plagiar» la campaña de marras.
Ana Aguiló no ceja mientras tanto en su empeño, una loable actitud ya que hoy en día pocos se atreven a defender sus valores por encima de cualquier conveniencia profesional. Esto no lo puede negar nadie mal que pese.
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