Sergio Álvarez se convirtió en el héroe de los aficionados del Celta tras parar el penalti en el derbi gallego ante el Deportivo en la recta final del partido.
Según informa el diario As, el futbolista tenía los días contados hace dos meses en pretemporada. Tras regresar de la gira por Inglaterra, Berizzo pidió otro portero, ya que ninguno de los que tenía le terminaba de convencer.
Una cláusula le permitía rescindir el contrato con una leve penalización económica, pero finalmente se lo quedaron.
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