Cada día que pasa el desconcierto es cada vez mayor en el escenario político andaluz, donde apenas queda resquicio para la sorpresa. Todo es imprevisible desde que Susana decidiera en enero adelantar las elecciones autonómicas. La victoria pintaba indiscutible, nadie dudaba de que no fuera a convertirse en presidenta incluso sin necesidad de una mayoría absoluta. Los pactos o abstenciones serían lo de menos.
La presidenta de la Junta tomó esa decisión convencida de que la jugada le saldría redonda. Por un lado, porque se deshacía de IU, su incómodo socio de gobierno, y al mismo tiempo porque perseguía una victoria que le arrogase una aureola de legitimidad para enfrentarse a Pedro Sánchez en las primarias socialistas para la Moncloa.
Hoy ambas cuestiones están en el aire, especialmente la segunda, que de momento nadie plantea mientras no sea investida presidenta. Lo más urgente es materializar ese trámite que le está resultando más dificultoso de lo imaginado. Todos los grupos han votado hoy ‘no’ a la investidura de Díaz en el parlamento andaluz. La siguiente convocatoria será el 14 de mayo en plena campaña electoral de las municiapales.
Especialmente llamativa ha sido la abstención de Ciudadanos. Todos daban por hecho un acuerdo que consistía en que el PSOE aceptase las condiciones anticorrupción que le pedía Albert Rivera y que se basaban, entre otras, en fulminar a los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán.
El candidato andaluz de Cs, Juan Marín, se mostraba entusiasmado con la abstención, por eso Rivera ha tenido que pararle los pies, ya que esa decisión sólo se adoptaría a cambio de que Susana Díaz aceptara las condiciones.
Podemos también ha dado calabazas al PSOE en esta segunda votación. Teresa Rodríguez le hizo un guiño a Díaz el pasado martes cuando aseguró que le había gustado ‘la música’ del discurso pronunciado por la líder socialista en el parlamento. Es un acercamiento, pero de momento las diferencias siguen siendo importantes, sobre todo, en política económica y desahucios.
El PP se abstendría si el PSOE respeta la lista más votada el 24-M
También ha votado en contra el Partido Popular, que sin embargo se ha visto empujado, como mínimo, a mantener algo más que un diálogo con la cúpula del Partido Socialista. Las elecciones municipales se echan encima -hoy ha comenzado la campaña electoral- y no volverá a haber nueva votación en el parlamento andaluz hasta que Susana Díaz se haya asegurado los apoyos suficientes -vía negociación- para formar gobierno.
Pero la presidenta en funciones no parece darse por enterada. Adelanta las elecciones sin motivo aparente por pura conveniencia, crea más inestabilidad de la que había anteriormente -paradójicamente fue la coartada que utilizó para justificar la convocatoria- y ahora acusa de irresponsables al resto de fuerzas políticas por no facilitarle ya la gobernabilidad. Por eso nada es lo que parece en Andalucía, la comunidad de España más castigada por el paro, la corrupción y el cinismo político
«Esto es surrealista y empieza a rozar el ridículo. Espero que recapaciten. Los andaluces no pueden esperar a los intereses partidistas de si tienen un concejal más o menos en Burgos. La gente que me para por la calle no puede esperar. Nadie lo entiende. Tenemos que programar el nuevo curso; tenemos que atender la situación de los sanitarios; hay que planificar la temporada estival en Andalucía», afirma Díaz.
Susana le da la vuelta a la realidad porque sabe que en el fondo Rajoy no quiere la repetición de las elecciones, que antes de llegar a eso será el PP el que permita su gobierno. Díaz navega con ventaja bajo una tormenta que ella misma ha provocado. Su olfato político y su popularidad juegan a su favor en una comunidad en la que el PSOE disfruta de una situación mediática muy favorable.
Claro que el Partido Popular tampoco le va a regalar la abstención. Juanma Moreno le pone de condición a Susana Díaz que siga una política económica acorde a la del Gobierno de Rajoy y que facilite la llegada al poder de la lista más votada en los ayuntamientos en las próximas elecciones municipales del 24 de mayo.
El CIS apunta a un ascenso del PSOE y un desplome de Podemos
Habrá que acostumbrarse a este panorama. Aunque históricamente populares y socialistas comparten un rosario de desencuentros políticos, se avecina una etapa de inestabilidad política en la que los pactos van a jugar un papel decisivo en la formación de gobiernos.
La encuesta de ayer del CIS arroja unos resultados no del todo malos para el bipartidismo. Mientras el PP seguiría siendo la fuerza más votada -aunque sigue cayendo hasta los 19 puntos respecto a 2011-, el PSOE vuelve a ser la segunda fuerza de España en detrimento de Podemos.
Los populares tienen una intención de voto del 25,6% mientras que los socialistas sólo caen 4,5 puntos en comparación con las últimas elecciones generales. El partido de Pedro Sánchez obtendría un 24,3% de los votos, apenas un punto por debajo del PP. Se puede hablar de empate técnico.
La mala noticia de este sondeo es para Podemos. Los de Pablo Iglesias siguen desinflándose y hoy serían la tercera fuerza con un 16,5% de los votos. Son casi siete puntos y medio menos que en la última encuesta de enero. Muy cerca está ya Ciudadanos, que ocupa la cuarta con una previsión de voto del 13,8%.
Por lo tanto, la conclusión de este último sondeo demuestra que la situación que hoy se vive en Andalucía es el paradigma de lo que va a suceder en toda España a partir del 24 de mayo.
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