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LA INDIFERENCIA MATA

Iván Sánchez 16 Feb 2016 - 08:23 CET
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Hace unas semanas la presidenta de la asamblea de Extremadura, Blanca Martín, inauguraba unas Jornadas europeas de participación ciudadana. En su discurso de apertura manifestaba estar enfadada: «Algo falla en Europa si detienen a tres voluntarios que realizaban una labor humanitaria». Me pareció acertado que la presidenta mostrara su descontento, huyendo así del encorsetamiento institucional. Fue estimulante ver como la cámara extremeña está presidida por una mujer de carne y hueso que no duda en mostrar sus sentimientos, no es un muñeco incapaz de gesticular emociones, como su antecesor. El descontento de Blanca Martín es sobradamente razonable, ya que ante los movimientos migratorios de estos últimos meses, Europa está cerrando las puertas a miles de personas que huyen del horror de la guerra. El espíritu de hermandad y colaboración con el que se creó la Unión Europea, choca de frente con las políticas inmovilistas en materia migratoria de alguno de sus países miembros.

La migración no puede ser percibida como una amenaza, sino todo lo contrario, es una oportunidad de rejuvenecer las envejecidas poblaciones europeas. Estas personas que huyen de la muerte, llegan con ganas de trabajar y construir un futuro digno. Tanto su actividad laboral como sus tradiciones culturales, pueden convertirse en un elemento de enriquecimiento para los países de acogida. Europa tiene que ser más flexible y humana con los movimientos migratorios. Sólo en 2015, se estima que más de 800.000 personas han arriesgado su vida para cruzar el Mediterráneo. Llama también la atención y es importante señalar, la responsabilidad directa de algunos países como Francia que, participando militarmente en conflictos, se opone a acoger a los damnificados por sus actuaciones. Bombardea Siria pero se niega a abrir las puertas de su país a las personas que huyen de estas amenazas, condenándoles así doblemente.

Son muchas las instituciones y ONGS que están exigiendo que se respete y cumpla el Derecho Internacional Humanitario y el Reglamento europeo en materia de asilo. Médicos del Mundo pide que los trámites para acoger refugiados sean menos numerosos y complejos.

Los seres humanos somos responsables unos de otros y negar auxilio a personas que comparten nuestro código genético, es algo antinatural, pero sobre todo, inhumano. Más allá de cualquier ideología debe prevalecer el respeto por la vida y ahora más que nunca. En estos tiempos de necesidad es vital tender la mano a nuestros semejantes y así dignificar la raza humana. No podemos mirar hacia otro lado, porque la indiferencia mata.

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