Tristeza. Eso es lo que pudimos sentir ante el estreno de ‘Fenómenos’ en Antena3 el pasado 27 de noviembre de 2012. la serie es un recital de lugares comunes, machistas, ordinarios y , lo más grave, sin gracia. Los actores, aún eficientes, no son capaces de levantar un piloto que, por otro lado, ha sido todo un éxito de audiencia con el 20,7% de share. La pregunta es: ¿cuántas semanas le quedan?
Me alegra que el debut de ‘Fenómenos’ lo hayan visto más de 4 millones de personas. Siempre es un motivo de celebración que una serie patria triunfe. Eso significa que las cadenas seguirán comprando productos nacionales y que se crearán más puestos de trabajo. Enhorabuena a los creadores de la serie a a Antena3, eso vaya por delante, así como mi deseo de que la ficción se mantenga por mucho mucho tiempo.
Pero tengo que valorarla y he decir que lo que vi me interesó primero, me inquietó durante después, luego me enfureció, me aburrió y , finalmente, me entristeció. Porque aunque los del equipo de Producciones Aparte y los de A3 estén de festejos ahora mismo, yo no lanzaría las campanas al vuelo tan pronto.
Y es que ‘Fenómenos’ tiene todas las papeletas de convertirse en el ‘Cheers’ de esta temporada. Porque a la nueva apuesta de la cadena de Planeta le puede ocurrir lo mismo que a la fallida adaptación que hizo T5 de la mítica sitcom americana, que comenzó muy bien en audiencia pero que el linchamiento popular fue tan descarado que duró cuatro semanas.
La historia de ‘Fenómenos’ es lo que menos importa. La acción se ancla en una modesta emisora de radio cuyo programa estrella versa sobre fenómenos paranormales. Los responsables del mismo no son más que una pandilla de tópicos que abarcan desde la pija que habla del osito de Tous, a la lesbiana que ¡atención! va ataviada con camisa de cuadros y pañuelo a la cabeza pasando por una administrativa que es fea sólo porque lleva gafas, un friki obsesionado con los OVNIs, una nueva jefa que como es rubia es tonta, un pelota y un locutor ‘fastasimilla’ y cretino.
El único personaje que se salva de la quema es el de Eugenio Nebot ( interpretado por Miguel Rellán), un becario de 59 años y que sirve para cubrir la cuota de crítica social por la crisis que aunque es una buena idea, no se le saca el partido que merece.
La primera bala debería estar dirigida al guión. Se nota que la serie es una creación de Nacho García Velilla, cabeza pensante de ‘Siete Vidas’, ‘Aída’, ‘Los Quién’ o películas como ‘Fuera de carta’, ‘Que se mueran los feos’ o ‘No lo llames amor, llámalo X’. En ‘Fenómenos’ se reconoce la factura rancia y ordinaria de estos productos pero ni rastro de su genialidad y gracia.
Un guión de televisión no es producto exclusivo del guionista. Eso hay que tenerlo muy claro. El guión es como una mujer fea a la que nadie le gusta peor que todo el mundo manosea, desde productores, actores, responsables de ficción de la cadena, peluqueras… El autor, pocas veces impone su criterio y termina pasando lo que vimos anoche.
En todo el capítulo sólo me reí dos veces. ¡Dos!. Y no es que fueran chistes realmente buenos si no que estaban interpretados con maestría. El primero fue al comienzo, cuando Kira Miró recuerda cuando ganó un concurso de belleza y confunde el cambio climático con las estaciones. Y el segundo y último momento que disfruté fue, obviamente, con la aparición estelar de la gran Chus Lampreave. el resto, hubiese quedado desfasado hasta en los 90.
Los gags no funcionaban porque no salían de forma natural. No estaban trabajados. Se usaba siempre la analogía más fácil, la primera que se te pasa por la cabeza. No había ingenio. El guion parecía gritar: «Fíjate en mí, fíjate en mí». La estructura interna de cada secuencia era arrítmica. Los actores (que no estaban mal del todo) no hablaban con fluidez, necesitaban esos malditos silencios para darse los pies en las conversaciones que relantizaban el conjunto.
La tramas eran otro cantar. Las viví con indignación. Porque detesto la dictadura de la corrección política, pero lo del primer capítulo de ‘Fenómenos’ me escandalizó porque soy un fan de ‘Gandía Shore’ y similares. Vamos a ver, a parte de que ya hemos visto mil veces la situación de confusión de un jefe con otra persona, el hecho de que se creyeran que la prota, Kira Miró, fuese una stripper, ya era de mal gusto.
Pero nada es comparable al hecho de que uno de los protagonistas ¡secuestre! a su ex novia para llevarla a ver un OVNI y que ella, encima, dudase si se volvía a enamorar de él o no. Una cosa es ser transgresor e irónico y otra muy distinta es tan torpe.
Tras ‘Fenómenos’ , Antena3 emitió la primera parte de ‘Torrente’, el ejemplo máximo del bizarro español. pero a diferencia de la serie, la película de Santiago Segura, por muy bestia que sea, parte de la ironía y reutiliza lo tópicos más manidos del esperpento ibérico para sorprender al espectador.
Por último, se confirma que para Antena3, desde ‘Aquí no Hay quien viva’, las comedias no son lo suyo, por mucho que ‘Con el culo al aire’ tenga legiones de fans. Esperemos que la cosa cambie. por justicia, prometo ver el siguiente capítulo de ‘Fenómenos’, aunque me cueste un Lexatin.
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