Por José María Arévalo
(Canguro. Acuarela de Alfonso Ruiz Roldán en Hispacuarela de Facebook )
He recogido ya, hace unas semanas, las dos primeras partes de este tema “Técnicas de manipulación”, que trata en sus capítulos 11 y 13 el libro “Cuando nos prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres. Para entender como nos afecta la ideología de género”, editado en 2016 por la digital Titivillus, que estamos reseñando en esta serie. La tercera parte está desarrollada en el capítulo 14, que veremos ahora, del libro del que es autora Alicia V. Rubio – titulada en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca y profesora de educación física en un centro público de Madrid durante veinticinco años-.
Precisamente estos días publica la prensa que el grupo de izquierda radical Unidas Podemos ha hecho un llamamiento al alcalde de Antigua – Fuerteventura-, para que evite que tenga lugar un acto público organizado por la asociación HazteOir.org el 30 de agosto en el hotel Eurostar Las Salinas de El Castillo, una conferencia sobre “Ideología de género: análisis y consecuencias” a cargo de Alicia V. Rubio. La portavoz de la asociación HazteOir.org, Teresa García-Noblejas, ha comentado este pronunciamiento en un video difundido en sus redes sociales, en el que ha dicho que “solo en las dictaduras y en los regímenes totalitarios se prohíben las conferencias antes de que se produzcan. Así que le guste o no a Podemos vamos a atender a la petición que nos han hecho muchísimos ciudadanos de Canarias”. Además, la portavoz se ha felicitado porque “ya se han inscrito cien personas” y que en Fuerteventura le han hecho saber que hay una “gran expectación” con la conferencia. Pero vamos ya con el libro que venimos extractando.
Titula el capítulo 14 Alicia V. Rubio “Técnicas de manipulación III: Cocinando ranas y bajando toboganes”. “La estrategia de manipulación – comienza explicando- llamada de LA GRADUALIDAD consiste en que, para hacer que una sociedad acepte lo inaceptable hay que aplicarlo de forma gradual de manera que no cause rechazo. Es el mismo principio que hace que una dosis de droga la cual, al comenzar a administrarla hubiera matado al usuario, tras una dosificación paulatina y gradualmente aumentada ya no es letal porque el organismo se ha acostumbrado y ha creado tolerancia a ese compuesto.
También se explica con la comparación de cómo cocer una rana viva. Naturalmente, si introducimos a la rana en una cazuela de agua hirviendo, la rana, al contacto con el agua, saltará y no podremos cocerla. Si, en cambio, introducimos a la rana con el agua a temperatura ambiente y vamos calentándola gradualmente, la rana no notará dolor y se irá adormeciendo hasta que, cuando descubra lo que sucede, no tendrá ni fuerza, ni capacidad para poder escapar.
Esta técnica de la graduación fue perfectamente desarrollada en fases como teoría política de aplicación de medidas impopulares. Su nombre, VENTANA OVERTON, proviene del político Joseph P. Overton, experto en implantación de políticas públicas. Las ideas que la opinión pública puede encontrar aceptables aparecen como una ventana que en cada momento incluye una serie de políticas que pueden aplicarse sin riesgo de provocar un rechazo.
Cuando se proponen políticas que quedan fuera de la ventana, se ha de «persuadir y educar» al público para que la ventana de aceptación se amplíe o se mueva, obviamente mediante técnicas de manipulación (que incluso pueden incluir medidas más radicales que las que se quieren implantar para que las realmente buscadas resulten aceptables por contraste).
En la actual sociedad de la tolerancia y el relativismo moral, sin ideales fijos, ni una clara división entre el bien y el mal, con una falta preocupante de referentes ético-morales acrecentada por la ignorancia y la ausencia de espíritu crítico, esta técnica permite cambiar con bastante garantía de éxito la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables.
Su funcionamiento incluye una secuencia concreta de acciones dirigidas a conseguir el resultado deseado. Y reconocerán algunas de las anteriores estrategias básicas de la manipulación, además de falacias argumentales clásicas. Para tratar de explicar las fases de esta técnica que ya se ha utilizado con el aborto, y está en las últimas fases de la aceptación de la eutanasia, por ejemplo, se va a explicar con la pederastia, práctica actualmente todavía inaceptable en las capas de la sociedad civil menos ideologizadas por el género. También podría explicarse con el infanticidio, que se halla en etapas algo más iniciales. Porque ambas, pederastia e infanticidio, están empezando a utilizar las técnicas de la ventana Overton y, aunque en fases tempranas, si se sigue la información que va apareciendo, se cumplen las etapas. Veamos esa gradación.
1º. DE LO IMPENSABLE A SIMPLEMENTE EXTREMISTA
La primera etapa ha de conseguir pasar el tema de impensable a simplemente radical. Vamos a tratar de explicarlo. Actualmente, la pederastia y el infanticidio se encuentran en niveles muy bajos de aceptación en la ventana de posibilidades de Overton, ya que todavía hay una gran parte de la sociedad que lo considera repulsivo. No toda, como veremos. Lo primero que hay que hacer es tratar de que se hable de ello y se pase de innombrable a debatible.
Para cambiar esa percepción general de que es un tema repulsivo y moralmente inaceptable, se traslada la cuestión a la esfera científica y universitaria, donde no hay temas tabú y donde se apela a la libertad de expresión y de cátedra. Estudiosos, filósofos o científicos hacen declaraciones amparándose en su prestigio y preparación. Es la falacia «ad verecundiam» en la que personas de renombre o reconocida cultura, dan opiniones sobre temas morales en los que no tienen mayor autoridad que el resto de la ciudadanía. Sin embargo, por su importancia en ambientes universitarios, por ejemplo, alcanzan un peso desproporcionado a efectos reales respecto a su veracidad. Hay que tener en cuenta que al contrario que en las investigaciones científicas con datos objetivos, lo que piensen personas relevantes sobre asuntos éticos y morales tiene el mismo valor que la opinión del resto. Con la opinión positiva de estos «expertos», se garantiza la transición de la actitud negativa e intransigente de la sociedad a una actitud más positiva. No gusta, pero ya se habla y debate sobre ello y siempre hay un pequeño grupo de personas que se adhieren a esa opinión.
En el caso del infanticidio ya se ha empezado a producir este paso. Expertos de ética médica de la Universidad de Oxford (Guiublini y Minerva) han puesto la primera piedra: el aborto post-natal, es decir, el infanticidio, es perfectamente aceptable basándose en que el bebé neonato no tiene condición de persona y no hay nada que lo diferencie de cuando estaba en el interior de la madre. Y desgraciadamente llevan razón. Puesto que a los nonatos se les mata, despojados ya de su condición de personas por la imposibilidad de valerse por sí mismos, carecer de consciencia y no ser deseados, no hay razón para permitir la vida de bebés ya nacidos que presenten esas características: no se valgan por sí mismos, carezcan de consciencia y no sean deseados. En realidad la transición ética del que justifica un aborto tardío al infanticidio es sólo cuestión de tiempo en tanto que, si se han eliminado las barreras morales para una aberración extrema, y sólo se contempla el derecho de la mujer, la diferencia de salir del útero materno sin ayuda y vivo, o a la fuerza y asesinado, es algo menor.
En el caso de la pederastia, hace tiempo que se ha pasado esta fase de comenzar a aceptarlo: en muchos lugares se habla de los derechos sexuales de los niños. La propia OMS considera, en sus documentos, la masturbación desde la más tierna infancia un derecho sexual del niño. Naturalmente, una vez admitido que el niño tiene deseos sexuales y derecho a tenerlos, la aceptación de que puede desear ejercer ese derecho con otra persona, también es cuestión de tiempo.
Igualmente, se ha conseguido dar el siguiente paso: la creación de algún grupo defensor o practicante. Según la estrategia Overton, hay que crear algún grupo radical de defensores del tema que se trata de «normalizar», algún grupo radical de pederastas o infanticidas, por ejemplo, aunque exista solo en Internet, que seguramente será advertido y citado por numerosos medios de comunicación. En el caso de la pederastia existen grupos de reconocidos pederastas con personas procesadas por ello a la cabeza, y con bastante actividad en redes, que saltaron a la fama a raíz de una maniobra amparada por lobbies afines. La APA (Asociación Psiquiátrica Americana, organización privada de gran prestigio en su ámbito y que marca las líneas de innovación y seguimiento de la psiquiatría mundial) incorporó en su Manual de Diagnóstico y Estadística de Desórdenes Mentales la orientación sexual pedofílica desligándola del desorden pedofílico que aparecía hasta el momento. Esa orientación sexual pedofílica era la de los pedófilos que nunca habían actuado conforme a sus impulsos. Esta decisión supuso un fortalecimiento de los grupos pedófilicos y su visibilización en medios.
Un movimiento activista pedófilo de Holanda (Partido de la Caridad, la Libertad y la Diversidad) persigue la derogación de las leyes de edad de consentimiento como criterio válido para identificar el abuso sexual y la eliminación de la pedófila como parafilia. El B4UACT, un grupo que se define como «personas atraídas por menores», se felicitaban de que pudieran abrir sus preferencias sexuales en una atmósfera de apoyo y comprensión. Un agresor sexual condenado que dirige otra de estas asociaciones afirmaba que las actitudes negativas de la sociedad hacia personas atraídas por menores no podían afectar a la elaboración de políticas y la salud mental. Para tranquilidad del lector, la APA ha dado marcha atrás, de momento, en su clasificación de la pedofilia como orientación sexual a la vista del escándalo que se produjo. Por lo visto, aún no estaba la sociedad suficientemente manipulada para que se admitiera esta opción. Sin embargo, se evidencia que este tipo de aberraciones pasan de enfermedad a opción dependiendo de las presiones sociales que recibe el organismo citado. Es decir, que no hay nada que frene la pederastia salvo la opinión pública… que ya hemos visto lo fácil que es de manipular y a la que habrá que «convencer» convenientemente.
En el caso del infanticidio ya hay documentos en internet que muestran pancartas en la ser puede leer: el único niño bueno, es el niño muerto y hay grupos feministas en las redes que exigen la eliminación del «problema» hasta el noveno mes de embarazo e incluso, con el bebé ya nacido.
El resultado de la primera etapa de Overton es, simplemente, que el tabú desaparezca y el tema inaceptable empiece a discutirse. Y les aseguro que hay muchos foros de debate sobre estas dos monstruosidades. Y mucha gente que lo acepta. Por eso hay debate.
2º. DE LO EXTREMISTA A LO ACEPTABLE
En esta etapa hay que seguir citando a los científicos, argumentando que uno no puede blindarse a tener conocimientos sobre la existencia de la pederastia (o el infanticidio), ya que, si alguna persona se niega a hablar de ello, será considerado un hipócrita intolerante.
Al condenar la intolerancia, también es necesario crear un eufemismo para el propio fenómeno con la finalidad de disociar la esencia de la cuestión y su denominación, separar la palabra de su significado. Así, la corrupción de menores, por ejemplo, se convierte en amor a los niños y ejercicio de su derecho al placer. Los pederastas son personas atraídas por los niños. En el caso del infanticidio podría hablarse de aborto posnatal o interrupción voluntaria de la maternidad, o incluso maternidad responsable aludiendo a que si no se puede garantizar al niño las mejores condiciones, es mejor esperar otra ocasión.
Supongo que este neolenguaje empieza a resultarles conocido: Por la misma técnica nos hemos encontrado con un derecho a elegir una muerte digna, una interrupción voluntaria del embarazo, una diversidad sexual, unos derechos sexuales y reproductivos y una maternidad subrogada donde teníamos eutanasia, aborto, eugenesia, sodomía, homosexualismo, promiscuidad, corrupción de menores y vientres de alquiler.
Esta técnica no es nueva y proviene del sofismo griego, demostración de que cualquier idea o situación puede, dando la vuelta a los argumentos e inventando otros, ser defendida. Es el fundamento del relativismo moral, que lleva a aceptar cualquier cosa porque todo es defendible y por tanto, válido. Sin embargo, fueron los regímenes comunistas los que pulieron e hicieron letal este sistema de manipulación aplicándola al término y a la consigna, mucho más fácil de interiorizar. Lenin ya afirmaba que era posible cambiar los conceptos y los sentimientos originales sobre una idea introduciendo nuevos términos, similares pero eliminando la parte negativa que llevan asociados los originales. Es ese trasbordo ideológico inadvertido que ya se ha mencionado anteriormente. Una posterior campaña, su repetición e imposición social acaban por hacer desaparecer el término primitivo a la vez que se diluyen los conceptos y sentimientos negativos que llevaba asociados.
Es importante visibilizar al colectivo y que personas de ese colectivo le pongan «cara y corazón» al grupo apareciendo como bondadosas, normales, no monstruos, denunciando que sufren la incomprensión social pese a ser gente encantadora. De hecho, recientemente (23-10-2015) aparecía en The Independent, reputado periódico de Reino Unido, un reportaje con el título Los pedófilos no somos mala gente, seamos ecuánimes. En el artículo se afirma que miembros de reconocida tendencia de atracción sexual hacia los niños la habían transformado en beneficio social. Pedófilo pero no monstruo pone en el pie de foto de un hombre de espaldas. […]
3º. DE LO ACEPTABLE A LO SENSATO.
Para esa etapa, es importante promover ideas como las siguientes: “Los niños tienen derecho a su sexualidad”. “Sólo la gente de mente sucia ve sucio el placer”. “El consentimiento del menor y su libertad es lo que importa”.
Se introducen casos extremos que induzcan a la duda (niñas de 10 u 11 años que ya son mujeres y que quieren casarse) que generen el debate con el intolerante que no comprende que en esos casos extremos hay que ser flexible. Novelas de casos emotivos en los que se pueda justificar la pederastia (amor «puro y auténtico» de un hombre por un niño que le corresponde, con suicidio posterior, de uno de ellos o de ambos, por la incomprensión social), películas con situaciones dramáticas por la negativa a aceptar ese amor. La conclusión que se ha de sacar es que por un inexplicable prejuicio, puesto que el amor no hace daño a nadie, se empuja a la muerte a personas inocentes. Y que, además, el niño o la niña lo desean, por lo que no somos nadie para oponernos debido a que «no respetamos el derecho sexual de los niños» y además «no hacen daño a nadie». En aras de la libertad individual y de la presunta inocuidad de actos claramente inmorales respecto a la sensibilidad de la sociedad occidental, se hiere de muerte el músculo ético de una sociedad incapaz de defenderse. La técnica de manipulación sentimental comienza a hacer estragos en el razonamiento lógico, y el relativismo moral de una sociedad sin valores estables se encarga del resto. […]
4º. DE LO SENSATO A LO POPULAR
En esta fase ya se habla con naturalidad del asunto en medios de comunicación y personas conocidas cuentan abiertamente casos de prácticas de «amor a los niños». El fenómeno aparece en películas, letras de canciones y vídeos. Se muestra de forma positiva y las personas que lo defienden son adalides del progreso, la justicia y rebeldes de la opresión de la moral trasnochada.
También comienzan a utilizar la técnica de dar a conocer muchas personas célebres, ya fallecidas, y personajes históricos que practicaban la pederastia. El que sea verdad o no, es irrelevante porque no pueden desmentirlo. La reescritura de la historia es un sistema de manipulación de las generaciones futuras bastante antiguo, si bien nunca se había utilizado de forma tan intensa y desprejuiciada como en la actualidad. Ahora, ya sea por la impunidad que supone hacerlo o por la facilidad de que las mentiras, por ser muy repetidas y populares gracias a los medios de masas, se hagan verdaderas arrinconando la realidad, estamos viviendo una manipulación histórica sin precedentes. […]
5º. DE LO POPULAR A LO POLÍTICO
Esta categoría supone empezar a preparar la legislación necesaria para que el fenómeno ya se acepte por la vía de la regulación legal. Este paso no sólo supone una coacción legislativa, sino que es sabido que las leyes tiene un alto valor pedagógico: si una ley ampara una acción, la lección que saca el ciudadano es que eso está bien y es positivo. Nunca se supone que una ley va a regular injusticias. Los grupos de presión se consolidan en el poder y publican encuestas que supuestamente confirman un alto porcentaje de partidarios de la legalización de la pederastia en la sociedad. En la conciencia pública se establece un nuevo dogma: «La prohibición del amor entre cualquier persona está prohibida».
Naturalmente, este desarrollo gradual se puede explicar con cualquier acción humana, incluso las más abyectas, porque la estrategia que se utiliza es la de la tolerancia con los tabúes de las sociedades occidentales: cualquier cosa puede ser tolerada si «no hace daño» y si la persona «lo desea». Y todos podemos recordar aberraciones morales que han sido ya aceptadas y se encuentran en la fase final de la pendiente ética resbaladiza que vamos a analizar ahora, o están siendo aceptadas, y van cumpliendo algunas de las fases antes descritas.
En el caso concreto de la pederastia, como es un argumento muy recurrente para el asesinato de la reputación del disidente, hay que seguir utilizándolo como arma de degradación del enemigo a batir a la vez que se regulariza. Por ello, el proceso que se ha explicado, y que ya ha comenzado a desarrollarse, presenta la variante de la ambivalencia: va a ser odiosa y repugnante en unos casos y respetable en otros. Y la diferencia no va a ser el hecho en sí porque todo es relativo, sino la aceptación del menor o no. Si el menor es forzado, el hecho va a ser reprobable, pero si el menor da consentimiento, no existe objeción moral alguna. […]
Si volvemos a la graduación de la aceptación, en un primer momento, la aberración moral de la pederastia se verá con repugnancia o prevención y sólo se admitirá de forma restringida en casos de niños mayores. Cuando ya se haya aceptado el derecho sexual del menor a ser pervertido (siempre con el consentimiento como prueba de que su práctica es legal y respetable) comenzará la PENDIENTE ÉTICA RESBALADIZA que la hará pasar de aceptación de mínimos, a aceptación de máximos. […]
Volviendo al terrible caso del aborto para explicar la RELATIVIZACION DEL DOLOR Y EL DAÑO. Cuando se implantó, alegando unas situaciones de posible conflicto de intereses entre madre e hijo, la ley que contemplaba los supuestos de violación, malformaciones y peligro para la vida de la madre, y la sociedad aceptó la regulación de la eliminación prenatal del nasciturus, algunas voces se alzaron alegando que se caería irremisiblemente por la pendiente ética resbaladiza. Afirmaban que, una vez abierta la puerta a la deshumanización del nonato por la vía de despojarle del derecho humano fundamental de la vida, su eliminación por cualquier causa era solo cuestión de tiempo. Naturalmente, se les tachó de falaces éticos y de catastrofistas en tanto estaban afirmando que se le mataría por simple deseo de la madre, sin ninguna razón percibida como sólida o un presumible conflicto de intereses. […]
El mismo camino lleva la gradación de la eutanasia: lo que nos venden como un derecho a decidir nuestra muerte y a morir dignamente presenta la pendiente ética que ya vemos en los países que nos preceden en esta nueva aberración moral y que, como hecho que se está produciendo, no cabe apelar a la falacia ética catastrofista: otros acaban decidiendo por ti, puesto que las vidas poco útiles empiezan a seguir la misma deriva de deshumanización que los fetos humanos. Lo esperable. A lo que claramente nos abocan las manipulaciones perfectamente dosificadas y graduadas que nos llevan a que, cuando nos demos cuenta de lo que nos sucede seamos ranas semicocidas incapaces de saltar hacia arriba para escapar.
Home