Por Carlos de Bustamante
(Carmen con 15 años )
Éramos ya novios formales. Bueno, casi… Una bendita locura…, ¡pero locura! Carmen con 15 años (ver fotografía) dejó el colegio de la Enseñanza en Valladolid. “Era” -aún me parece imposible, como un sueño, una pesadilla- una niña preciosa. Podéis comprobar, mis amigos y probables únicos lectores, que, con el calificativo de preciosa, me he quedado corto, muy corto.
¿Y qué decir de la dedicatoria en la fotografía adjunta? Y es que, mis amigos, cuando hay amor, de adolescente en este caso, pero que duró toda la vida aun cuando las huellas con el rodillo del tiempo dejan huella, el amor verdadero -y no sólo el atractivo físico que también-, el matrimonio es uno y para siempre. Mal asunto, digo, si alguno -no creo, no creo- al leer esto de `uno y para siempre´ sonriera `condescendiente´…(?) De acuerdo, que con los años el amor romántico de adolescente es, por más maduro, menos sensiblero, pero la belleza que cantó Bécquer si no en las formas, en el fondo incluso se acrecienta. Y como alguno de mis amigos y probables únicos lectores sé que es poeta y de lo más selecto, me atrevo a cantar al amor con el mismo de adolescente:
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú”.
Mi muy querido amigo en este blog -y fuera de él- que generosamente me dedica más de un artículo campero, seguramente recordará la canción cuya letra transcribo y que, acompañada por la guitarra de él mismo o de otro Caballero Cadete, cantaba con voz cálida, suave, melodiosa, en la Academia General Militar en Zaragoza:
“Yo sé lo que son los encantos
De mi Borinquen hermosa
Por eso la quiero yo tanto
Por siempre la llamaré preciosa
Yo sé de sus hembras trigueñas
Se del olor de sus rosas
Por eso a mi tierra riqueña
Por siempre la llamaré preciosa
Isla del caribe
Isla del caribe
Borinquen
Preciosa te llaman las olas
Del mar que te baña
Preciosa por ser un encanto
Por ser un edén
Y tienes la noble hidalguía
De la madre España
Y el fiero cantío del indio bravío
Lo tienes también
Preciosa te llaman los bardos
Que cantan tu historia
No importa el tirano te trate
Con negra maldad
Preciosa serás sin bandera
Sin lauros, ni gloria
Preciosa, preciosa
Te llaman los hijos de la libertad
Preciosa te llaman los bardos
Que cantan tu historia
No importa el tirano te trate
Con negra maldad
Preciosa será sin bandera
Sin lauros, ni gloria
Preciosa, ¡preciooosaaaaaa…!”.
Canción que hoy refiero dolorido a la niña preciosa que acompaña a este artículo. Y que, envejeciendo juntos, vivimos 70 años felices (con rosas y espinas, repito) hasta que el Señor se la llevó consigo “ayer”-en realidad hoy hace dos meses- al inigualable Edén donde no hay llanto, ni dolor, ni espinas. Sólo rosas.
Borikén, Boriquén o Borinquen es el nombre de este otro Edén con el que se identificaba la isla de Puerto Rico. Los estudios reportan otro nombre aún, el de Bolloquén. De acuerdo al lenguaje usado por los habitantes de la isla, -(taíno)-Borikén debe significar ‘tierra de los valientes señores’.
Una versión, incluida en un cuento, sugería que «Borikén» significa ‘Isla de Cangrejos’. Se aboga que este es el correcto, ya que proviene de la palabra taína «buruquena» que significa ‘cangrejo’. Por ende, refleja a los habitantes, cuyo comportamiento era similar al de los cangrejos, aquel crustáceo que habita en las costas de manera dócil y ermitaña. Esto añade a la creencia de que taíno significaba, o significa, ‘los buenos’.
Sea como fuere, Borinquen=preciosa, también se lo dedico a mi queridísima esposa Carmen “con todo el cariño de su Carlos”.
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