Por Félix Torres. Introducción de Carlos de Bustamante
(El Greco, La Inmaculada Concepción.1607 )
Sé, mis amigos, que parte de la historia creo haberla tripitido. La que tan prolijamente nos narra y versifica nuestro querido don Eufemio, Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r). con la maestría habitual con que nos tiene malacostumbrados. Introduzco la letra de la canción a nuestra Patrona. Es ésta la que cantábamos en el orfeón de la A.G.M. Coro de 60-70 voces de Caballeros Cadetes que, dirigidos por el Caballero Cadete y querido maestro Regueira, interpretábamos este día a cuatro voces con inmenso cariño y cuasi perfección:
¡Oh Madre cual ninguna inmaculada!,
Limpia, blanca y hermosa cual ninguna
revestida de luna,
de estrellas coronada.
En ti la esclava del Señor
rendida su mirada
de luces te revistes
entre las hijas de Israel tu fuiste
como rosa entre espinas escogida
Inmaculada, siempre y siempre pura
diste el ser
de tu carne al bien mío
así en la altura
la nieve se hace río
sin perder su limpieza y su blancura
¡Cantad, cantad amores
Que un ángel en las nubes ha cantado:
Alégrate porque ha llegado
El día de los hombres deseado
Y el rosal de David
ha dado flores!
“La Inmaculada Concepción, Patrona de la Infantería Española.
No todos, muchos sí, los amables lectores son soldados de Infantería y no todos sabrán el porqué mi Arma, “la reina de las batallas”, tiene una vinculación tan especial y arraigada con su Virgen. No todos conocerán, muchos sí, la historia de su milagroso patronazgo. Vayan pues unos ligerísimos apuntes históricos
Mucho antes de que, por Real Orden de 1892 de la Reina Regente Doña María Cristina, la Inmaculada se erigiera oficialmente como Patrona de la Infantería, “que ya lo fue del antiguo Colegio Militar y lo es de la Academia General y de un gran número de Regimientos”, según recoge dicha Real Orden.
Mucho antes de que el rey Carlos III firmara en 1761 un Real decreto por el que proclamaba el “Universal Patronato de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción en todos los Reinos de España e Indias”
Mucho antes de que el 8 de diciembre de 1585 y tras el milagro de Empel los Tercios la proclamaran como su Patrona.
Antes, incluso de la Batalla de Lepanto, en la que los embarcados infantes españoles invocando su nombre y con el Rosario al cuello hicieron cambiar el curso de la Historia.
… Antes ya, en 1550 llevaban los infantes a María en sus estandartes; y desde siempre y para siempre la han llevado y la llevarán en su corazón.
Tan antigua vinculación se corrobora tras la proclamación de su patronazgo en el dique de Empel frente a la isla de Bommel en 1585 tal se ha señalado. Ahondemos un poco en esta historia:
<< Era diciembre de 1585. En Flandes el Tercio de Francisco de Bobadilla después de la toma de Amberes estaba bloqueado por la escuadra holandesa. Cercados y aislados, el hambre y el frío ponían a prueba la resistencia de aquellos infantes españoles. El sábado 7 de diciembre la situación era desesperada y el Maestre Bobadilla llamó a los capitanes y soldados exhortándoles «a rezar para que Dios los librase del espantoso peligro en que estaban».
«En esto, estando un devoto soldado español haciendo un hoyo en el dique para guardarse debajo de la tierra del mucho aire que hacía junto a su tienda y cerca de la iglesia de Empel, a las primeras azadonadas que comenzó a dar para cavar la tierra saltó una imagen de la limpísima y pura Concepción de Nuestra Señora, pintada en una tabla, tan vivos y limpios los colores y matices como si se hubiera acabado de hacer».
Una inesperada e inusual gran tormenta de frío congela la superficie de las aguas, aprovechando los infantes para salir de su asedio caminando sobre el hielo sorprendiendo y derrotando a la escuadra holandesa. La imagen, entre las banderas, es llevada en procesión a la iglesia y los soldados rezan con fe a su Virgen Inmaculada.
Todos atribuyen a la milagrosa protección de la Inmaculada su salvación y victoria y allí mismo la proclaman Patrona de los Tercios de Flandes >>
Ésta es la historia que tantas veces hemos oído y que cada 8 de diciembre se proclama en todas Unidades cuyos componentes llevan en la solapa o en el parche de su uniforme de faena una espada, un fusil y una corneta.
Mañana volveremos a oír su referencia en el patio de armas de la academia toledana, y como Patrona de la Hispanidad y de la Infantería Española rezaremos a la Virgen para que siga protegiendo a los infantes; y a España, en trance de perder su identidad y sus valores milenarios.
De SONETOS DEL ARMA MÍA, (Ediciones ALYMAR, S.L. Madrid 2018) y como mi pequeño homenaje al Arma y a su Inmaculada -aquí, en una interpretación genial del griego- les traigo dos que creo representativos”.
En el día de nuestra Patrona:
¡FELICIDADES, INFANTES!
YA SABÉIS
(Soneto)
Con frío y con sudor, hambre o fatiga,
con cansancio, por techo el firmamento,
un me aguanto, sufriendo el sufrimiento;
el oír junto a ti la voz amiga.
Huir de la doblez y de la intriga,
el jamás olvidar un Juramento;
el llorar, dolorido, a paso lento,
de una seda pender, nobleza obliga.
Con el polvo y los charcos del camino,
ampollas, el fragor de los motores;
del mortero el estruendo, la osadía.
Largo el trago si hay bota de buen vino:
a la Virgen, un día llevar flores.
Amigos, ya sabéis: ¡La Infantería!
Inmaculada de Oballe (EL GRECO)
ETÉREA
(Soneto)
De cohorte seráfica asistida,
tú ahí, a los umbrales de la Gloria,
que exultante ante tu convocatoria
a la belleza tal queda rendida.
De lo Alto por el Hálito asistida,
flamígera tu imagen de victoria,
estela tú, azul jaculatoria,
intangible, etérea tú, fluida.
Sobre el pecho tus manos; tu mirada
se pierde por moradas celestiales,
y una música se oye en tono quedo.
Y entre flores y símbolos, bañada
de ésa su única luz se ven, geniales,
caprichosas, las trazas de Toledo.
(Continuará, D. m.)
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