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Los belenes del 2019 en Valladolid

Tres foramontanos en Valladolid 28 Dic 2019 - 07:29 CET
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Por José María Arévalo

(Los Reyes magos delante de un palomar. Belén de S. Lorenzo)

Como es sabido, en Valladolid hay una larga tradición de belenes por estas fechas –incluso en Semana Santa aparece algún belén con temas de la pasión del Señor- fomentada por dos asociaciones, la Asociación Belenistas de Valladolid y la Asociación Belenista Castellana, más algunos belenistas con larga experiencia como José María Villa o la familia Trebolle, e instituciones que mantienen esta tradición como los Carmelitas de la iglesia de San Benito, el Colegio La Salle o la Iglesia de los Franciscanos. Cada año hay novedades, algunas buenas, como veremos ahora, y otras no tanto, como lo fue, hace unos diez o quince años, la desaparición del belén antiguo del Colegio La Salle, que tuvo la mayor atracción durante muchos años hasta el punto de formarse grandes colas por todo el patio del colegio y hasta en la calle para verlo; lo montaba uno de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y fue durante mucho tiempo el mejor de nuestra ciudad, el primero que tuvo figuras con movimiento, muchas, gracias a un peculiar sistema de tracción que recorría los bajos del belén de gran superficie, yo creo inventado por aquel hermano. Quizá no fuera tan artístico como los actuales de las asociaciones belenistas, pero era el más realista y maravilloso que he visto nunca.

También mucho movimiento –pero ahora con motorcitos en cada figura, como los que podemos adquirir en muchas tiendas, sobre todo en la librería del Santuario-, lo que hace las delicias de los pequeños, tiene el de la familia Trebolle, que estos años atrás se exponía en la iglesia de San Lorenzo pero este año puede verse en el Palacio Real.

La gran novedad de este año es, pues, el belén de la iglesia de San Lorenzo, que firman el conocido belenista José María Villa, que viene realizando con gran éxito todos los años el de las Angustias, Luis Gil y Juan Pablo Sánchez. Se trata de un belén de los que llamamos “castellanos”, que recogen casas y calles típicas de estas tierras nuestras, con una maestría que parece increíble en la reproducción de muros de adobe, ventanas, puertas o traseras de madera y tejados y aleros propios de nuestros antiguos pueblos, que tanto apreciamos los acuarelistas para pintar en nuestra salidas a los alrededores, pero de los que quedan pocos en nuestro entorno, pues han sido sustituidos por ladrillo y portaje de metal –más cuanto más rico es el pueblo, desgraciadamente-.

Personalmente son los belenes que más me gustan, estos “castellanos”, y siempre hay varios ejemplos en nuestra ciudad, en las Angustias, en la Catedral, algo en San Andrés y ahora también en la iglesia de San Lorenzo. Así que me encanta el cambio en esta que es casi mi parroquia.

Así titula, este de San Lorenzo, un cartel explicativo al inicio, “Los pueblos de barro “Tipología de un belén”, que explica que “En esta ocasión el belenista José María Villa nos traslada a un pueblo castellano de la zona de Tierra de Campos a mediados del siglo pasado. Homenaje que hace a su lugar de origen en el que, lejos de reproducir una localidad concreta, ha plasmado elementos prestados de muchas de ellas, fruto de un gran conocimiento del terreno y del espíritu de esta tierra.

El paisaje agreste terracampino, de tierra pobre y austera, el uso del barro en muros y tapiales, mezclando convenientemente y fragmentado para incrementar su impermeabilidad, constituyen uno de los principales protagonistas de la edilicia pupular: esto sucede en gran parte de las construcciones civiles que caracterizan una amplia zona de la Meseta Norte destacando en este uso una extensa comarca conocida como “Tierra de Campos”.

En un terreno de lomas, alcores y páramos, aparecen los palomares, construcción imprescindible en este paisaje, que sirven como refugio a los pastores qu dan la buena nueva del nacimiento del Salvador. Al fondo cubre un pueblo, horizontal, de construcciones ocres y techumbres de tejas, en las que cobran gran protagonismo las ventanas y puertas de madera con sus cerrajerías desvencijadas por el paso del tiempo.

El pueblo cobra vida en su calle “mayor” con soportales de madera, con las indicaciones de la oficina de correos y teléfono público; llegada la noche se ilumina tenuamente gracias a sus farolas, cuyo cableado eléctrico, con sus jácaras incluidas, surcan los muros de las casa y sus tejados.

(Belén de S. Lorenzo)

Junto a la fiel reproducción de la arquitectura tradicional destacan también por su realismo los elementos propios de las labores agrícolas, como un arado romano, un carro de madera e incluso un panel cerámico anunciador del conocido Nitrato de Chile que aún puede verse en alguna de estas poblaciones.

Bienvenidos a esta Navidad de la Parroquia de Nuestra Señora de San Lorenzo”.

Creo que es una muy buena descripción de lo que llamamos un belén “castellano”.

Otra novedad este año ha sido el belén familiar y colección de belenes del Museo de San Joaquín y Santa Ana, que presenta la Asociación Belenistas de Valladolid y puede verse hasta el 2 de febrero, de miércoles a lunes y festivos de 10 a 14 y de 17 a 20.30 horas – días 24 y 31 de diciembre, cerrado por la tarde; días 25 de diciembre y 1 de enero, cerrado todo el día-.

También de José María Villa Gil –que lo realiza desde hace ya 19 años- es el “Belén renovado”, como lo llama La Cofradía de las Angustias, que espera superar las 35.000 visitas a este Belén Bíblico Monumental en el anexo a la iglesia. Efectivamente, el montaje del belén en esta XIX edición es completamente nuevo, con figuras no expuestas en pasadas ediciones, de las que cabe destacar la cabalgata de los Reyes Magos, de la autora siciliana de Palermo Ángela Tripi. También es importante por la curiosidad, la escena de la Sagrada Familia, donde encontraremos al niño jugando en los brazos de San José. “La figura del vendedor de frutas nos transportara a la tradición belenista napolitana”, dicen fuentes de la Cofradía vallisoletana. Se puede visitar hasta el 6 de enero de 12 a 14 horas y de 18 a 21.

 

(Belén de Las Angustias)

El Belén Monumental de la sala municipal de las Francesas, que en algunas ediciones anteriores ha sido también “castellano”, pues lo monta tradicionalmente la Asociación Belenista Castellana, se ha inspirado este año en Avatar, para mi gusto con desigual fortuna, sin llegar a la perfección de ediciones anteriores. Representa –dicen- el nacimiento de Cristo rodeado de un paisaje inspirado en la película Avatar, de James Cameron, para mandar un mensaje «de paz» y ecologismo ante la necesidad de conservar la naturaleza, aportando una visión «novedosa» y «actual» en el que se reconoce a Jesús recién nacido como el «Avatar de la nueva era» en el centro de la exposición, «inmerso» en un tronco de roble en torno al que se desenvuelve un paisaje compuesto por cuatro elementos de la naturaleza.

El misterio que el colectivo ha montado en la antigua iglesia de las Francesas destaca por la representación de tres elementos: el agua, que fluye en manantiales y cascadas por el paisaje instalados que rodean al niño Jesús; la tierra, que se evoca con árboles, un tronco de roble, musgo y arbustos, y el fuego, que se encarna en las luces que iluminan el Belén. El portavoz del colectivo ha explicado que la intención era representar también el elemento del aire a partir de la niebla, pero no ha sido posible por problemas en la instalación, para la que la Asociación ha tenido solo dos días. «Es una idea luminosa, viva, que mueve a las almas en línea con lo que manifiesta el Avatar de la nueva era», ha subrayado. Con la Asociación, la familia Rodríguez Salmerón se ha encargado del diseño de este elemento navideño que conjuga la tradición con «mundos nuevos» para mostrar la «llegada de Cristo».

 

(Belén Monumental del palacio de Pimentel)

También la Asociación Belenista Castellana se ha encargado de realizar el belén monumental de la Diputación en el Palacio de Pimentel, en el que vuelve a recrear la Palestina del siglo I, ambientado en el pueblo de Belén. Está formado por 200 figuras, incluyendo los animales y la ornamentación, piezas tradicionales del artesano madrileño José Luis Mayo y las figuras creadas por el maestro Bononato. El Belen podrá visitarse hasta el 6 de enero de lunes a domingo, de 11 a 14 y de 17 a 21 horas – cerrado 24 y 31 de diciembre por la tarde y el 1 de enero permanecerá cerrado todo el día.

Asimismo, y como viene siendo habitual en los últimos años, la Diputación de Valladolid continúa con la promoción de los doce belenes vivientes organizados por Ayuntamientos y Asociaciones Culturales de la provincia: Cabezón de Pisuerga, que cuenta con la declaración de Interés Turístico Regional, y junto a él completan la lista Arroyo, Fresno el Viejo, Laguna de Duero, Robladillo, Rueda, Simancas, Tordehumos, Villabrágima, Villanubla, Wamba y Zaratán. Una tradición consolidada que comenzó con los belenes de Cabezón de Pisuerga hace más de 40 años, al que se unió tiempo después Laguna de Duero, que cumple en esta edición 21 años ininterrumpidos.

Además de los ya mencionados belenes de las iglesias de San Benito y San Andrés, de la Catedral, ‘Belén popular en Judea’, en la capilla de San Fernando, realizado por la Asociación Belenistas de Valladolid -hasta el 2 de febrero-, y el de la familia Trebolle Lyz, en el Palacio Real, hasta el 12 de enero (de lunes a domingo y festivos, de 12 a 14 horas y de 18 a 20), puede verse en la Casa-museo de José Zorrilla un belén popular murciano realizado por la Asociación Belenistas de Valladolid hasta el 10 de enero – martes a sábado, de 10 a 14 y de 17 a 20 y domingos solo por la mañana, cerrado 24, 25 y 31 de diciembre y 1 de enero.

Y hasta el 4 de enero, de martes a sábado de 11 a 14 y de 16.30 a 19.30, el Belén africano de la Fundación Alberto Jiménez-Arellano Alonso (Palacio de Santa Cruz); el

belén de la Iglesia de los Franciscanos, con piezas en movimiento y efectos especiales, organizado por la Cofradía La Santa Cruz Desnuda, hasta el 6 de enero, días laborables de 18 a 21 horas y domingos y festivos, de 11.30 a 14.30 y de 18 a 21 horas. Y El Colegio La Salle presenta este año ‘Groenlandia, tierra de esquimales’.

Además pueden verse el belén tradicional de las Angélicas (calle Cerrada, 11); el belén monumental del Colegio Lestonnac (calle Cigüeña, 32); el Belén Bíblico Monumental en la Iglesia del Carmen Extramuros que este año ha incorporado la casa de la Santísima Virgen; el belén de la parroquia de San Isidro (calle Cigüeña); y el belén Playmobil en la Cúpula del Milenio.

Y, por supuesto, el maravilloso Belén Napolitano, joya del Museo Nacional de Escultura, pero este puede verse todo el año en el Palacio de Villena.

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