“Era mejor el caos”, de Pablo Molina, “Plan b, deponer a Sánchez”, de Santiago González, y “España casi dejó de fabricar mascarillas y ya no hay vuelta atrás”, de Ignacio Orovio y Jaume V. Aroca
(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 6)
ERA MEJOR EL CAOS
Artículo de Pablo Molina publicado en Libertad Digital el pasado día 5
La lideresa de Ciudadanos cree que es aconsejable dejar otros quince días en manos de Sánchez los poderes excepcionales de los que viene abusando ya va para dos meses.
Sánchez amenazaba a España con una hecatombe si el Parlamento no le prorrogaba por cuarta vez los poderes excepcionales que le atribuye el estado de alarma. El ultimátum tendría algún sentido si el Gobierno hubiera hecho gala de una gran eficacia en la gestión de la crisis del coronavirus, pero planteado por el jefe de una tropa que nos ha colocado durante la pandemia en los últimos puestos del mundo civilizado, el alarde queda francamente ridículo. Una sensación que aumenta cuando el elegido para intimidar a la población española con el chantaje era el ministro José Luis Ábalos y la encargada de meter en cintura a la oposición, la gran Adriana Lastra, la otra pata de un tándem sensacional.
En contra de lo que afirma Echenique y cree a pies juntillas Arrimadas, el levantamiento del estado de alarma no iba a provocar ningún caos más que en la coalición social-comunista que conforma el Gobierno. Tras dos meses de confinamiento obligatorio bajo pena de multa o detención, había llegado el momento de decir hasta aquí hemos llegado. La incompetencia de los ministros nos ha llevado a esta situación y, quién lo iba a decir, resulta que nos fiamos mucho más de los Gobiernos autonómicos en la gestión de esta crisis. En todo caso, hay soporte legal más que suficiente para imponer restricciones temporales si resultara necesario, pero lo que no se puede hacer es destruir hasta los cimientos una economía porque al Gobierno lo han timado con las mascarillas y los test del coronavirus.
La lideresa de Ciudadanos cree, sin embargo, que es aconsejable dejar otros quince días en manos de Sánchez los poderes excepcionales de los que viene abusando ya va para dos meses. Esto de convertirse en la muleta de un Gobierno de socialistas y comunistas, con graves responsabilidades en la expansión de la pandemia y una acreditada incompetencia en su gestión, debe de ser un rasgo específico del liberalismo centrista, pero bueno será tenerlo en cuenta en el futuro.
Gracias a esa cosa que una vez fue Ciudadanos, ya no sufriremos el caos con que nos amenazaba Sánchez, sino un tsunami de pobreza con el subsidio estatal gestionado por Iglesias como único recurso para sobrevivir en el día a día. Justo lo que pensaban los votantes de Cs cuando Rivera decía que eran un partido liberal.
PLAN B, DEPONER A SÁNCHEZ
Artículo de Santiago González publicado en El Mundo el pasado día 4
Me van a permitir una primera afirmación, que muy lejos del ‘animus iniuriandi’, solo pretende retratar al personaje: el tipo que ejerce de presidente es un mentiroso, un psicópata y un necio, tal como demostró en su comparecencia sabatina. Un mentiroso es alguien que miente, y especialmente si lo hace por costumbre, según la RAE. Carlos Herrera lo dejaba establecido el viernes: “la única certeza que ofrece Sánchez es que va a mentir”. Y mentir, ya se sabe, es decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa, según la primera acepción del verbo que ofrece el DRAE. Es también un psicópata, en la segunda acepción que el diccionario canónico de nuestra lengua ofrece de la voz ‘psicopatía’: “Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece”. Finalmente, es también un ‘necio’ en el sentido etimológico de la palabra cuyo origen precisaba Joan Corominas en su Diccionario: del latín ‘nescius’, el que no sabe.
Tres veces, tres, dijo el sábado que comparecer cada 15 días para pedir la prórroga del estado de alarma era una decisión política y discrecional del Gobierno. Sostiene que pudo haber fijado un horizonte distinto, pero que eligió pedir la ampliación cada 15 días por su afán de rendir cuentas. Tendría que haber consultado la L.O. 4/81 de 1 de junio de los estados de alarma, excepción y sitio, que establece en su artículo 6.2 lo siguiente: “En el decreto se determinará el ámbito territorial, la duración y los efectos del estado de alarma, que no podrá exceder de quince días”.
Otras tres veces, tres, dijo que no hay plan B, asunto que no podía pillar a nadie por sorpresa, habida cuenta de que nunca ha tenido un plan A. Después de que la OCDE lo pusiera en su sitio al rebajar a España del puesto 8º al 17º por el número de test realizados, recurrió de nuevo a la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore, para decir que somos el 5º país del mundo en número de test realizados y para ello volvió a sumar los test PCR y los test de anticuerpos, maña que solo practica su Gobierno: 1.351.130 PCR más 581.325 test rápidos, suman 1.992.455.
Volvió a recrearse en plan Narciso, asomándose a la fuente. No van a dejar a nadie atrás y todo ello “con el mayor despliegue de comunicación y transparencia hecho en democracia”. Calculaba La Razón que se van a quedar atrás unos 10 millones, si sumamos a los parados realmente existentes los siete millones de parados parciales subsidiados.
Volvió a mentir al responder a una pregunta de Servimedia sobre cómo puede conseguir que hayan coincidido la oposición y sus socios en quejarse de la falta de comunicación con ellos. Y respondió que todos los lunes “se pone en contacto con todos los líderes, hasta el último parlamentario del último grupo del Congreso”. La portavoz del PP y la líder de C’s lo acusaron de mentir en tiempo real en las redes. Ya al final, France Press, preguntó por qué la provincia como unidad geográfica para la desescalada, en vez de las áreas sanitarias, por ejemplo. Él dijo que la provincia: si yo le pregunto a cualquier español si sabe cuál es la frontera de su área sanitaria, cuales son sus límites, seguramente no lo sabe. Lo dice un gobernante que cree que las provincias de Almería y Cádiz son fronterizas y que confunde Palencia con Zamora. No es un caso único. Fernández Bermejo, que fue ministro de Justicia con Zapatero tuvo que dimitir por cazar en Andalucía cuando su licencia solo le permitía hacerlo en Castilla-La Mancha.
Hay un plan b, Casado debería tenerlo claro el miércoles: librarse de Pedro Sánchez. La gran coalición sería muy deseable en este tiempo y para estos problemas, pero con Sánchez es imposible. Él es la peor amenaza para su partido y para España.
Artículo en: https://santiagonzalez.wordpress.com/2020/05/04/plan-b-deponer-a-sanchez/
ESPAÑA CASI DEJÓ DE FABRICAR MASCARILLAS Y YA NO HAY VUELTA ATRÁS
Artículo de Ignacio Orovio y Jaume V. Aroca publicado en La Vanguardia el pasado día 4
La administración quisiera producir su propio material de protección en masa, pero la materia prima y el precio de venta lo fija un mercado global muy presionado
Mascarillas, el mercado salvaje
La pregunta es: ¿bueno, y por qué no fabricamos nosotros en Europa todo el material de protección que ahora sólo podemos comprar a China? Y la respuesta es que no es tan fácil. Todo indica que seguiremos comprando al gigante asiático y las administraciones públicas seguirán fabricando nueva ingeniería jurídica para justificar unos sistemas de compra poco o nada habituales.
China no sólo es la gran factoría de material sanitario del mundo, sino que lo es también de la materia prima que estas factorías necesitan para funcionar. “Las máscaras FP se fabrican con un material que no sale de cualquier sitio, viene sobre todo de Asia, China en especial, y ahora a precios inasumibles, por el producto y por el precio del transporte, que está disparado”. Lo explica Israel García, portavoz de Industrias Clímax, empresa de Parets del Vallès con 40 años de experiencia y una de las dos que en España fabrican material de la máxima protección sanitaria.
De manera que la creación de una industria estratégica que estos días muchos dirigentes de política sanitaria exigen, auguran o anuncian quizás se quede sólo en un buen propósito.
Mercado copado
En toda Europa hay quizás diez fábricas capaces de hacer estos productos y en China varios miles”. Industrias Clímax ha ampliado los últimos días sus turnos laborales de dos a tres, y con ese ritmo saca unas 400.000 mascarillas a la semana. Pero son insuficientes. Sólo en Catalunya se consumen en este momento alrededor de 3,1 millones a la semana, según datos de Sara Manjón, directora de Organitzacions i Persones del Servei Català de la Salut (SCS).
“En toda Europa hay quizás diez fábricas capaces de hacer estos productos y en China varios miles”, asegura García, así que el mercado, el precio y la disponibilidad de las materias primas lo fijan ellos, no Europa.
Y menos aún España. Suministros Hospitalarios es una empresa con sede en Badalona. De hecho, hasta finales de los años noventa tenía dos plantas de producción de material sanitario. Cuando el fundador de la firma se jubiló la vendió con la esperanza de que las dos plantas sobrevivieran a su marcha. No fue así. La que hacía los ahora tan codiciados guantes de nitrilo llevó su producción a Malasia. La otra cerró.
Stephen Whitehouse, director gerente de esta empresa, considera que no hay nada que hacer en el mercado de los materiales desechables de protección “mientras en las licitaciones lo que mande sea el precio no habrá nada que hacer”.
Concursos públicos
Mientras en las licitaciones públicas lo que mande sea el precio no habrá nada que hacer”. Whitehouse alerta: “Puede ocurrir que en unos meses falte material básico para los quirófanos. Comprar gorros para quirófanos o cubrezapatos –añade– se está convirtiendo en una misión imposible. No hay en ningún lugar del mundo”. Ahora China sólo hace mascarillas de modo masivo.
“Es que por economía de escala no sale a cuenta fabricar en España. Todo se fabrica fuera. Esta es una debilidad fundamental que estamos sufriendo con esta crisis”, analiza Luis Gil, portavoz de la organización de fabricantes, distribuidores e importadores de equipos de protección, Asepal, con 80 socios.
“Es muy difícil competir con China”, augura Pedro López, CEO de Alonso Forwarding Holding, una de las empresas de logística más importantes que operan entre China y España, que apunta lo que cuesta fabricar allí una mascarilla: “Por unidad, 0,10 euros en el margen barato y 0,15 euros en el caro, a eso hay que sumarle unos 0,10 o 0,15 euros por el transporte, lo que da un total de un máximo de unos 0,30 euros”.
A esos precios “España no tiene capacidad para ser autónoma en este tipo de material, porque el mundo es global y el coste del producto unitario no sale a cuenta”, añade Gil.
Ante la grave crisis de desabastecimiento que sufrieron los hospitales españoles en los primeros días de la crisis sanitaria (en España un 15,5% de los contagios se ha dado entre el personal sanitario, frente al 5% de Alemania), y que luego se ha ido atenuando, el gobierno español ha empezado a pensar en un plan de reindustrialización.
Por lo pronto, ha habido varias reconversiones de urgencia de algunas empresas. Diversas firmas textiles han empezado a fabricar mascarillas de uso cotidiano. La vasca Corporación Mondragón ha importado cuatro máquinas de fabricación de mascarillas que podrán producir unos diez millones mensuales. Se han instalado ya en Markina (Vizcaya). La Ministra de Industria, Reyes Maroto esperaba a pie de pista el avión del ejército español que las trajo desde China.
No es de extrañar el ahínco de la administración pública para conseguir fabricantes propios.
Una de las secuelas que –seguro– viviremos en los próximos meses, será la trifulca en la que acabarán muchas de las compras que hoy han tenido que hacer las administraciones en el mercado salvaje de las mascarillas.
La necesidad apremiante de conseguir este material ha llevado a todas las administraciones, al amparo de la declaración de estado de alarma –y a las subsiguientes traslaciones que han hecho todas las comunidades– a prescindir de la mayor parte de los procedimientos habituales para la adquisición hecha con dinero público.
Problemas legales
Muchas compras del sector público en plena emergencia se han hecho sin concurso y por adjudicación directa. En conjunto, las facturas son formidables –pueden superar los mil millones de euros– y las compras se han hecho sin concurso, por adjudicación directa y a vendedores que, en otras circunstancias, ni habrían pasado del umbral de la puerta de los departamentos de compras. Con toda seguridad, algunos de estos acuerdos traerán cola.
Una fuente ministerial critica que “tantos años sin una política industrial tiene un precio, porque en el momento de la verdad no podemos enfrentarnos a otros países industrializados”.
Una de las propuestas que están sobre la mesa es la de crear una “reserva nacional” de material sanitario. “Queremos que cuando vuelvan las reglas de mercado España esté bien pertrechada”, apunta el portavoz ministerial.
Para el portavoz de Clímax, crear una “reserva”, si es en sentido literal, es “dar palos de ciego”, porque el material caduca y porque “puedes guardar setenta millones de mascarillas: en un país de 47 millones de habitantes, en una crisis así, es para dos días”. “¿Las hacemos también para niños, mientras tanto?”
Israel García recuerda que “cuando la crisis del ébola Francia puso toda su maquinaria en marcha y cuando se acabó la crisis, adiós industria. Muy bien, ahora estimulamos la industria: y cuando llegue la vacuna ¿qué pasará? Que la industria volverá al olvido”.
Artículo en: https://www.lavanguardia.com/vida/20200504/48939399302/covid19-coronavirus-mascarillas-china-espana-fabricas.html
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