“La paguita”, de Antonio Burgos, “La evidente traición de Ciudadanos al PP y a Madrid”, de Federico Jiménez Losantos, y “Con la pandemia, un refuerzo de la religiosidad”, de Luis Luque
( Galapagar. Nos preocupaba que en algún momento se asomase Pablo Iglesias a amenazarnos. Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 21 )
Artículo de publicado en el pasado día
LA PAGUITA
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC de Sevilla el pasado día 20
Ea, pues ya la tenemos aquí. Como aún no hay Lotería Nacional, la que sale del bombo del Consejo de Ministros es la Renta Mínima Vital. Son evidentemente aterradoras las cifras con las que el Gobierno la justifica. Tanto o igual que las colas del banco de alimentos de Aluche. En España hay 1,1 millones de hogares con todos sus miembros en paro; de ellos, en 600.000 no entra ingreso alguno. De ahí las colas de Aluche. De ahí los llamamientos de Cáritas para ayudar a los que están no en el umbral de la pobreza, sino tres escalones más abajo. Estamos en la España de la contradicciones. Usted ha leído esas cifras que han facilitado oficialmente al anunciar la inminente aprobación del Ingreso o Renta Mínima Vital, ¿no? Bueno, pues cuando ha llegado la hora de recoger la cosecha de los frutos de invernadero o de la fruta con hueso en muchos lugares de Andalucía, y a pesar del paro, no se ha encontrado a quien quiera trabajar en su recolección. Que antes hacían los inmigrantes, especialmente los subsaharianos, pero como ya no quedan por lo visto, hay muchos empresarios agrícolas que han visto que sus cosechas se quedaban en el árbol por falta de mano de obra. ¿Usted lo entiende? Yo, por lo menos, no.
Es tan fácil poner la mano para recibir la subvención y cobrar del Estado sin trabajar… Aquí, mucho antes de la presente y aterradora crisis económica del Covid y sus cifras de Apocalipsis sin jinetes, ha habido toda una cultura de la subvención, empezando por los famosos ERE. O la respuesta ya tópica del niño de pueblo a quién preguntaron a qué se dedicaba su padre: «Mi padre trabaja en el paro». Situaciones de exclusión social, de extrema necesidad y pobreza absoluta al margen; aparte de hogares afectados por los cierres de industrias, comercios y servicios por el confinamiento, la Renta Mínima Vital vendrá de perlas a la España de la cultura de «la paguita» sin trabajar. Lo decía aquí Luis Ventoso con todo acierto: «Un país con 11,2 millones en nómina privada y 17 millones cobrando del Estado es inviable. En 2019, las administraciones españolas se gastaron 32.882 millones más de lo que recaudaron. Vamos camino de un país donde la primera empresa es el Estado.»
Y con Luis Ventoso, me pregunto: «¿De dónde vendrán sus ingresos si ese Estado es más grande que la economía privada que debe nutrirlo? Tenemos 8,8 millones de pensionistas y 1,8 millones de parados. Pero además hay 2,6 millones de funcionarios y el Estado está aportando ayudas a 1,1 millones de autónomos y 3,4 afectados por el ERTE. Traducción: ruina». Ruina y de las gordas, admirado Luis. Y ahora viene lo bueno, el pago anual del Impuesto sobre la Renta en el que, a pesar de las circunstancias actuales, no ha habido el menor atisbo de aplazamiento en su ingreso, como se hizo con el trimestre del IVA cuando empezó la desgracia que padecemos y que va a acabar, si no con España, sí con su economía y su Estado de Derecho.
Y por si todo esto fuera poco, ahora «la paguita», que es como es probable que llamen coloquialmente al Ingreso Mínimo Vital. Que para recibirlo me parece que piden menos papeles que una liebre; como lo de los okupas que pueden censarse en el Padrón para asegurar votos. Y que supondrá entre los 3.000 y los 5.000 millones de pesetas. Más deuda pública. Más ruina. Una «paguita» que, según circunstancias familiares, irá entre los 462 y los 1.015 euros. Echen las cuentas de lo que puede ingresar una familia de cuatro miembros. Como que muchas viudas querrán renunciar a sus exiguas jubilaciones, para apuntares a «la paguita», porque su pensión no llega a esas cifras. Pero, eso sí, con «la paguita» tendremos a los agradecidos votantes en nómina, cobrando del Estado. Mientras no hay quien quiera ir a recoger la fresa o los arándanos. ¿Para qué trabajar mientras se cobre «la paguita»?
Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2020/05/re052020.html
LA EVIDENTE TRAICIÓN DE CIUDADANOS AL PP Y A MADRID
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 17
La política de Ciudadanos es una copia de la que marcó la Izquierda con González al frente: Almeida, bueno; Ayuso, mala. Divide y vencerás.
No hubo error sino falsificación documental
No hubo ningún error, como dicen, o sea, como mienten Aguado y su partido. Se trata de una burda falsificación, como ha explicado Luis del Pino en esRadio, que hizo público y poco después retiró una consejería de Ciudadanos. Ese documento falsificado cayó en manos de un periodista milagrosamente despierto esa noche y atentísimo a las subidas de tensión informativa del boletín de la CAM. No a las bajadas, porque el documento falseado -un contrato oficial que ni siquiera calculaba bien el IVA, entre otras irregularidades- fue retirado después de que el periodista insomne lo copiara y se lo remitiera a la Acorazada Potemkin, que lo estaba esperando.
Porque a primera hora de la mañana ya atacaba con su ferocidad habitual y sólo con ese documento falso como base, sin haber comprobado su veracidad, a la presidenta de Madrid, que, según el PP, es el objetivo a batir de la Izquierda. Lo dice, pero no parece creerlo, vista su velocidad en perdonar a los socios traidores. De ahí la entrevista de Casado y Arrimadas este viernes para «limar asperezas» o «demostrar que su alianza es sólida». Nada lo desmiente más rotundamente que esta agresión de Aguado «con cuchillos cachicuernos, no con puñales dorados», a su socia de Gobierno.
Las preguntas sesgadas de El Confidencial
La campaña contra Ayuso es de orden político y factura mediática. Basta leer seguidas las preguntas de Garea y aparece su partidismo sectario. ¿Para qué preguntar por el castigo a Madrid, con las terribles consecuencias que acarrea a la locomotora económica de España, como El Confidencial de antaño, centrado en la economía, hubiera hecho? Manda la política, y el castigo que interesa es el de Ayuso. He aquí las primeras cuatro preguntas:
- ¿Qué le parece el episodio del apartamento de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso?
- ¿No le parece que ha habido trato de favor?
- ¿Qué ocurrió con el supuesto contrato con Sarasola colgado en el Portal de Contratación y luego retirado?
- Ayuso insinuó que venía de Ciudadanos, puesto que esa Consejería está en manos su partido.
Y éstas, las cuatro primeras respuestas del vicepresidente de Ayuso:
- Es un asunto personal de la presidenta y, de tener que dar explicaciones, tendrá que ser ella la que lo haga (…)
- (…) lo que nos ha trasladado es que es un asunto particular y que se paga de su bolsillo y no afecta al dinero del contribuyente. Yo con sus explicaciones me quedo tranquilo.
- Lo que se ha hecho es abrir una investigación dentro de la Consejería de Asuntos Sociales para ver por qué se subió ese contrato y la conclusión a día de hoy es que simplemente fue un error humano (…)
- Nosotros no vamos a hacer nada que nos perjudique como Gobierno. Nada que dañe a la presidenta y tampoco vamos a tolerar ningún tipo de falsas afirmaciones e insidias hacia Ciudadanos ni hacia ningún miembro del Consejo de Gobierno. (…) Ya se ha hecho la investigación, la conclusión a la que se ha llegado es que es un error humano, que se corrigió en muy poquito tiempo y a partir de ahí se tomó la decisión por la persona que estaba al frente de este equipo de dimitir.
Es difícil saber quién oculta o tergiversa más, Garea o Aguado: 1. No se dice que el documento era una falsificación; 2. Que Kike Sarasola, amigo de Rivera y simpatizante de Ciudadanos, lo desmintió; 3. Que la supuesta investigación no ha explicado su carácter fraudulento; que no hubo error humano, sino actuación concertada con los medios hostiles al Gobierno de Madrid; 4. Que no hubo dimisión, sino destitución por el destituido Reyero del superior del falsificador nocturno, cuando sólo Ayuso tiene capacidad legal para hacerlo. Y en cuanto a lo de «no tolerar», lo único que realmente ha hecho Aguado hasta ahora es tolerar y azuzar la campaña contra Ayuso.
El odio de clase de Aguado y Garea
Dirá el lector que ahora llegará la economía. Pues no. El segundo trampantojo de la campaña socialcomunista contra la derecha es reducirla a «los ricos», que serían los que salen a la calle en el barrio de Salamanca, una clase social a la que se priva de derechos civiles y a la que Echenique Robba, argentino e hijo de un adinerado golfista promotor inmobiliario y proveedor de tragaperras en Zaragoza, llama «cayetanos». Este defraudador, condenado por pagar en negro y no cotizar a la Seguridad Social, usa el gran argumento comunista desde 1917 para «expropiar» y matar «ricos» o violar «burguesas»: la culpabilidad de clase que mancha a hijos y nietos de los que han sabido crear riqueza, puestos de trabajo, comprar pisos y pagarlos, no okuparlos.
Lo peor de la impostura de estos niñatos pijos de Podemos, ninguno de los cuales ha trabajado jamás, es que son los periodistas, y no sólo de medios de izquierda, los que más insultan a los ricos», calcando el postureo de los demagogos totalitarios. Atacan a un barrio que es muy amplio y hoy habitan pensionistas de la tercera edad, jóvenes recién independizados o que aún deben vivir con la familia. Las calles donde viven ricos, otra cosa son las de las tiendas de marca, son pocas, y los que compran sus pisos caros son los bolichicos, hijos narcomillonarios del régimen comunista de Venezuela. Y esos no salen a la calle con una bandera española y gritando «¡Libertad!».
Sin embargo, sobre eso pregunta Garea y a eso responde Aguado:
¿Desde el Gobierno de la Comunidad, concretamente desde la Presidencia, se deben alentar manifestaciones como las del barrio de Salamanca?
«Entiendo que haya gente que esté enfadada, que esté preocupada, incluso indignada con la situación que se está viviendo, pero eso no puede llevarnos a saltarnos las normas, las leyes y la responsabilidad que hemos asumido en las últimas semanas y meses. No se puede echar al traste el compromiso de miles y miles de españoles, saliendo a la calle como hemos visto en los últimos días, por muy legítimas que puedan ser las protestas, que yo respeto, pero eso no se puede hacer saltándote las leyes y la distancia social y todas estas normas que nos hemos dado entre todos para poder vencer al virus.»
En primer lugar, Ayuso no ha «alentado», terminacho gubernamental que hace suyo Garea, sino «comprendido», como finge hacer Aguado, esas manifestaciones de muy poca gente a la que atacó la policía nacional y salvó la municipal el primer día. De la protesta por aquel abuso, denunciado por los propios sindicatos policiales como órdenes ilegales viene ese movimiento que ha logrado que los propagandistas de la izquierda despótica se retraten y pidan desde el 155 para Madrid al «bombardeo» del barrio de Salamanca, como ha hecho Joaquim Bosch, un juez de Podemos instalado en La Sexta.
En segundo lugar, las normas que «hemos asumido» no nos las «hemos dado», como dice Aguado. Las ha impuesto el Gobierno y son criticadas por la oposición de Vox desde la primera quincena y del PP desde la última. Sólo Ciudadanos se ha unido a Podemos en el respaldo al atropello ilimitado en que las ha convertido Sánchez. Una cosa es acatar y otra legislar, Don Judas.
Polonia invade Alemania y Ayuso acosa a Sánchez
Pero igual que insistió en lo del piso, Garea se emperra en lo del barrio. Y hace tres veces la misma pregunta contra Ayuso, para que remate Aguado:
- ¿El tono y la estrategia de confrontación de la presidenta con el Gobierno central es conveniente? ¿Beneficia a Madrid?
No creo que los Gobiernos tengamos que hacernos oposición unos a otros. Los gobiernos lo que tenemos que hacer es trabajar por el interés de los madrileños y el Gobierno de Pedro Sánchez por el interés general. Y ayuda poco que estemos enfrentados, hay que intentar siempre tender puentes, sumar y buscar
- ¿Ese tono o actitud favorece o perjudica para que Madrid pase de fase en la desescalada?
Nunca la beligerancia entre administraciones ayuda a un final feliz, a un buen entendimiento. Si finalmente no pasamos de fase a pesar de cumplir los criterios sanitarios que ha marcado el Ministerio, entiendo que se debe a motivos estrictamente políticos; y si entramos en el plano político tiene mucho que ver el talante de las personas que toman esas decisiones.
- Es decir, que ese tono beligerante puede perjudicar a Madrid.
Cualquier choque entre administraciones perjudica y yo no soy partidario de confrontar con el Gobierno de España. (…) Para hacer oposición al Gobierno de España está la oposición en el Congreso. Nosotros somos una administración.
Y desde la inmensa superioridad moral de la Izquierda, unas risitas:
¿Esto se lo ha planteado a la presidenta? ¿Le ha pedido que cambie?
No, no, no. Ella está en su perfecto derecho de hacer lo que considere oportuno. Cada uno tiene su forma de ser, su actitud y su manera de hacer política. Yo, personalmente, creo que siendo un Ejecutivo que representa a todos los madrileños, no solo a los votantes de PP y Ciudadanos, sino también a los votantes de PSOE, Podemos, Vox y Más Madrid, tenemos que intentar restaurar los puentes con el Gobierno de España (…).
¡Para lo cual empieza por romperlos con el PP de Madrid! Lo siento por la gente valiosa de Ciudadanos, pero esta farsa de puñalada y sonrisita resulta ya insoportable.
Seguramente Garea añade la parte final de la kilométrica entrevista, sobre lo que ya adelantaba Aguado: el bofetón a Madrid del Gobierno del ‘Covid8M’. Y como dice, por razones políticas, no sanitarias. ¿Y por qué, antes, durante y después de esa decisión letal para Madrid, Aguado sigue culpando a Ayuso? Obviamente, porque prefiere identificarse con los que arruinan a su comunidad y no con los arruinados; con los periodistas que injurian a Ayuso y no con los que se sienten injuriados con ella; porque, evidentemente, Aguado traiciona al PP. ¿O es Ciudadanos el que se ha entregado a ese doble juego, pensando en las próximas, seguramente muy próximas, elecciones generales?
No es Aguado, es Ciudadanos
Si alguna duda tuve de que esto no es cosa personal de Aguado sino del partido, la disipé el viernes oyendo a Villacís con Luis Herrero: crítica impecable de la decisión que destroza la economía madrileña, puñalada implacable a Díaz Ayuso. La política de Ciudadanos es una copia de la que marcó la Izquierda con González al frente: Almeida, bueno; Ayuso, mala. Divide y vencerás. Yerra Casado haciendo como que en Madrid no pasa nada. Pasa y mucho. Y entre lo peor, está que el líder del PP no defienda a los suyos cuando lo necesitan. Pablo vuelve a rebautizarse Mariano. Olvida que a la derecha desesperante del PP le ha salido una alternativa: la derecha desesperada de Vox. Juega con fuego.
La Izquierda seguirá machacando a Madrid y Aguado haciendo guiños a Sánchez y/o Iglesias y/o la Potemkin mediática. Ojalá cambie Inés, pero lo dudo. Así que insisto en lo que dije la semana pasada: Ayuso debe convocar elecciones cuanto antes. El plan de Sánchez es cerrar las Cortes en estado de alarma y convocar elecciones en otoño. Presentará Madrid como la Derecha odiosa de la que reniega hasta el Centro guapo. Si Casado pierde el tiempo sonriéndose con Inés, sin obligarla a elegir, perderá. Y España se perderá.
CON LA PANDEMIA, UN REFUERZO DE LA RELIGIOSIDAD
Artículo de Luis Luque publicado en Aceprensa el pasado día 19
La sabiduría popular recoge como aserto que “algunos se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena”. Y eso es lo que, con otras palabras, parece enunciar la profesora de Economía Jeanet Sinding Bentzen, de la Universidad de Copenhague, con su reciente estudio “En la crisis, rezamos: religiosidad y pandemia del Covid-19”. La investigadora documenta que las búsquedas en Google de la palabra oración (rezo, plegaria) se dispararon durante el mes de marzo, justo cuando el coronavirus empezó a golpear con mayor fuerza en Occidente.
Bentzen –que ya tiene otros trabajos sobre la relación entre religiosidad y desastres naturales– utilizó los datos de búsqueda del término en 75 países. “Hallé entonces que la intensidad de búsqueda para oración se duplicaba por cada 80.000 nuevos casos registrados de Covid-19. Los resultados pueden entenderse como una reacción desde lo religioso: rezamos para afrentar la adversidad”.
Según explica, en cuanto se conocía del primer caso en un país–incluidos los musulmanes–, la mencionada intensidad “subía drásticamente”, en números no conocidos desde 2004, el año desde el cual están disponibles las estadísticas de Google Trends, que contabiliza las búsquedas de palabras clave y detecta cualquier ascenso abrupto.
La tesis de Bentzen, de que se busca la oración exclusivamente como recurso frente a la amenaza, no es una realidad incontestable. Carol Glatz, del Catholic News Service, cita a un profesor de sociología estadounidense, quien advierte que no están claras las razones de quien teclea la palabra oración. Antes que un incremento neto en la necesidad de la religión por parte de quienes no practican, “bien puede tratarse de personas que normalmente asisten a los servicios religiosos y ahora no pueden asistir”.
En 75 países, la intensidad de búsqueda de la palabra “oración” se duplicaba por cada 80.000 nuevos casos registrados de Covid-19
Tampoco John Grosso, director de medios digitales en una diócesis de Connecticut ve una conexión automática. Que los internautas se interesen más por un término no indica que la gente se esté comportando de modo más “religioso”, dice. “Si es porque las personas no pueden contactar directamente, o porque estamos atrayendo a nuevos católicos o a otros que vuelven, es una interrogante. Yo creo que hay un poco de las dos cosas”.
Sobre todo, los cristianos
Quizás muchos norteamericanos no hayan percibido el renovado interés por términos de índole religiosa en estos días de pandemia, pero muchos que son creyentes reconocen que su fe se ha visto fortalecida.
Un sondeo del Pew Research Center, cuyos resultados se publicaron el 30 de abril, muestra que la cuarta parte de los estadounidenses adultos (el 24%) afirma que ahora cree con mayor intensidad que antes del azote del coronavirus. Un 47%, entretanto, dice que su fe no ha sufrido cambios importantes, y apenas un 2% asegura que ha ido a menos.
¿Quiénes se dijeron más fortalecidos? Los cristianos en primer lugar: los que más, los fieles de Iglesias protestantes afroamericanas (56%), los evangélicos (42%) y los católicos (27%). Respecto a otros credos o corrientes de pensamiento, apenas un 7% de los seguidores del judaísmo se reconocieron en ese caso, mientras que un 2% de ateos e igual proporción de agnósticos dijeron estar ahora más convencidos de su particular visión del mundo.
Ahora bien, entre los creyentes, un dato vendría a desmontar la tesis de que los más alejados de la religión son quienes más se interesan por lo trascendente en los momentos tan difíciles. Quienes dijeron que su fe se había reforzado fueron más entre los que asistían a la Iglesia una o dos veces al mes (46%) que quienes dijeron hacerlo unas pocas veces al año (26%) y los que muy raramente lo hacen (11%).
El Pew subraya, no obstante, que está por ver si esta religiosidad in crescendo de los encuestados que la refirieron, se traduce en una mayor asistencia a los cultos presenciales una vez que haya pasado la pandemia.
Mientras eso llega, al menos hay datos de quienes están siguiendo las celebraciones por vía online. El mismo Pew Research Center, en un sondeo de finales de marzo, revelaba que, de aquellos que asistían una o dos veces al mes a los servicios religiosos, el 57% estaban siguiéndolos por la web desde el comienzo de la pandemia.
Contra el miedo y la ansiedad, oración
Curiosamente, a británicos y canadienses, “primos” de los estadounidenses, pero tradicionalmente menos religiosos que estos, les está ocurriendo algo parecido en cuanto a fervor espiritual.
Uno de cada veinte británicos que han visto retransmisiones de actos de culto durante la pandemia, no habían ido nunca a la iglesia
El pasado 3 de mayo, la agencia cristiana de ayuda Tearfund, de Gran Bretaña, publicó una encuesta encargada a Savanta ComRes, la cual reveló que casi la mitad de los adultos británicos (44%) dicen rezar con regularidad variable, y la mitad de quienes lo hacen cree que la oración puede cambiar el mundo. Durante el confinamiento, las principales intenciones de la oración han sido –en ese orden– la familia, los amigos, dar gracias a Dios, uno mismo y los que están en primera línea contra la pandemia, como los sanitarios.
El dato interesante es que el 5% confesó que antes no rezaba, pero empezó a hacerlo en los días de emergencia global, lo que no deja de ser significativo en una sociedad como la británica, tan fuertemente secularizada que el 52% de los adultos declaran no seguir religión alguna. Incluso la Iglesia anglicana, tan representativa del país, apenas tiene un 1% de fieles entre los jóvenes de 18 a 24 años.
Ahora, sin embargo, con el coronavirus marcando el paso, la Iglesia de Inglaterra señala que un alto número de personas se ha conectado a sus servicios religiosos vía Internet o por televisión o radio. Cifras totales para las transmisiones del conjunto de Iglesias con presencia en los medios, revelan que uno de cada cinco que las han sintonizado o han accedido por la web jamás había puesto pie en un templo. Además, de los jóvenes de 18 a 34 años consultados por Savanta ComRes, un tercio admitió haber seguido uno de estos servicios durante las pasadas semanas.
En cuanto a los canadienses, otra encuesta, esta vez del Angus Reid Institute, refleja que el 22% de ellos rezan más a menudo en tiempo de crisis como esta, a manera de apoyo emocional y espiritual.
“De los que oran, que son el 59% de la población en general, más de uno de cada cinco dicen que se han vuelto más a la oración desde que el Covid-19 golpea al país”, señala la investigación, y añade: “Sea que recen más, o lo mismo, aquellos que tienen una profunda fe religiosa son casi unánimes en decir que esta disciplina los ha ayudado a vencer el miedo y la ansiedad”.
Por su parte, la empresa de estudios de mercado Anstice Communications hizo su propio estudio: el 27% de los consultados (ojo: la mayor parte de ellos, millennials) manifestaron estar “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con la idea de que, en medio de la pandemia, se había renovado su sentido de la fe religiosa. Esto va acompañado además, tanto entre los que dijeron tener fe como entre los que no, de un deseo expreso de, a partir de ahora, atender más a la familia, de hacer más por el medio ambiente, de estar más al tanto de las necesidades de las personas en desventaja económica, y de no darlo todo por garantizado.
Artículo en: https://www.aceprensa.com/religion/fe/con-la-pandemia-un-refuerzo-de-la-religiosidad/
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