“Coalición, (solo) año I”, de Juan Pablo Colmenarejo, “El Rey piensa en España, no en Cartagena”, de Federico Jiménez Losantos, y “Así son las «cloacas del negocio del aborto en España»”, de Nicolás de Cárdenas
(Viñeta de Sansón en El Norte de Castilla el pasado día 29 de diciembre)
COALICIÓN, (SOLO) AÑO I
Artículo de Juan Pablo Colmenarejo publicado en El Debate de Hoy el pasado día 29
La pandemia se cruzó en el camino, pero Sánchez e Iglesias se abrazaron para salvarse. España cierra 2020 con más miedo al virus y viendo cómo su Gobierno espera que otros le resuelvan los problemas.
Objetivo cumplido: el primer año del Gobierno de coalición mantiene a Pedro Sánchez como presidente. La obviedad adquiere categoría. Al fondo, lo trascendente. Desde la formación de Gobierno -como regalo de Reyes- hasta la actualidad, ambas partes han conseguido que la moción de censura del 1 de junio de 2018 se consolide como el inicio de cambio de ciclo en España con desenlace incierto. Aquella reunión de votos a favor del candidato Sánchez consolida ya los primeros cimientos con los presupuestos generales del Estado para 2021.
Aunque no se correspondan con lo que España necesita, por lo menos así lo afirma el consenso de los economistas, lo relevante es que con dichas cuentas hay pegamento para lo que queda de legislatura. El actual presidente del Gobierno se imaginó en la Moncloa desde finales de 2015 y, por supuesto, tras las siguientes elecciones de 2016. La suma del conglomerado Frankenstein ya daba para alcanzar el poder en ambos meses poselectorales. Entonces, no hace tanto tiempo, todavía el PSOE tenía vida propia, al margen de quien fuera su máximo dirigente, y lo impidió.
La posibilidad de ensamblar todos los pedazos existía desde el final de la mayoría absoluta de Mariano Rajoy. El hoy presidente echó la cuenta dos veces, una por cada noche electoral, con solo 84 diputados. Dos días después de la primera, el 22 de noviembre de 2015, rechazó la gran coalición que le ofreció Rajoy en la Moncloa: «No es no». El iniciador del bloqueo político salió escaldado de su partido, que lo echó por una ventana para desatascar la investidura de Rajoy. A la vuelta, lo primero que hizo fue disolver el partido por dentro para dejarlo hueco. El PSOE es de Sánchez y los independentistas tienen a Pablo Iglesias como representante.
La gran novedad de estos últimos doce meses radica en el movimiento que el líder de Podemos ha hecho para engordar su influencia en el Gobierno, gracias a los acuerdos de conveniencia con ERC y Bildu. Iglesias retrocede en votos, pero avanza en escaños. La pandemia se cruzó en el camino del Gobierno formado tras el retroceso electoral de unos y otros. Se abrazaron para salvarse mutuamente. Ni rastro de los desprecios y descalificaciones de la campaña. Sánchez quería permanecer e Iglesias solo llegar, solo necesita alcanzar el poder una vez para desplegar su activismo dentro de las instituciones.
Tanto la ley de educación como la de eutanasia y el suicidio asistido recuperan la agenda ideológica que ambas partes desarrollan con la ayuda de los socios de la extrema izquierda independentista
El tándem formó Gobierno, pero para otra cosa bien distinta que la gestión. De marzo a junio se les bloqueó el camino. La primera oleada del virus no permitía nada que no fuera difícil y, por supuesto, alejado del pacto. Bien es cierto que Iglesias vio en la alarma una oportunidad que todavía practica. Sánchez se apresuró a dar por cerrado el inoportuno caso en cuanto la curva dio señales de flaqueza. Desde que soltó la gestión del virus a las comunidades autónomas ha regresado a su afán conservacionista del poder. La coalición gubernamental reparte sus papeles, aprueba leyes para todos, pero sin reconocer la existencia de una mitad del Parlamento.
Tanto la ley de educación como la de eutanasia y el suicidio asistido recuperan la agenda ideológica que ambas partes desarrollan con la ayuda de los socios de la extrema izquierda independentista. España cierra 2020 con más miedo al virus -la tercera ola, u oleada, ya está aquí desde el final del puente de diciembre-, viendo cómo su Gobierno se desentiende y espera que otros le resuelvan los problemas con las vacunas y los fondos europeos. El acoso a la Corona sigue como si fuera fruto del mismo pacto. La frialdad de los socialistas deja hacer a los socios neocomunistas, que con los independentistas anti-78 braman como si se tratara de un linchamiento.
La institución aguanta las embestidas de una parte del Gobierno como nunca había ocurrido desde la fundación de la democracia del 78. Solo en un año de acoso hemos llegado al discurso de Navidad con el rey sometido a un examen que ni se merece ni ha lugar. Un año de legislatura, a pesar de la COVID-19, da para mucho. Quedan otros tres.
Artículo en: https://eldebatedehoy.es/noticia/politica/29/12/2020/coalicion-solo-ano-i/
EL REY PIENSA EN ESPAÑA, NO EN CARTAGENA
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 27 de diciembre
Bajo el fuego cruzado de dos bandas miserables, socialistas y comunistas, el Rey ha sabido resistir. Durante este año maldito en el que el comunismo ha vuelto a España por donde más daño puede hacer y siempre hizo, que es en el Gobierno, y en el que tantos paralelismos, buscados o casuales, estamos viendo con la llegada de la II República, lo que más me ha preocupado es que Felipe VI pudiera dar la espantada como su bisabuelo Alfonso XIII, que antes de contar los votos de unas elecciones municipales se largó por Cartagena.
El discurso de Nochebuena ha aventado esa preocupación. Nadie sabe lo que nos deparará el futuro, pero en lo que se refiere al compromiso personal del Jefe del Estado con el Estado y, lo que es más importante, con la Nación, no ha dejado lugar a dudas. Bajo el fuego cruzado de dos bandas miserables, socialistas y comunistas, el Rey ha sabido resistir en un discurso de seis folios, cuatro y medio de ellos, obligados y convencionales; uno y medio, personalísimo, en el que casi nadie ha reparado. Todos parecían empeñados en ver si seguía o no el guion suicida redactado por Iglesias y Sánchez a cuenta de su padre, compromiso que solventó nítidamente para los que sepan leer, una minoría ya en la casta política y en el gremio periodístico.
Dos mamarrachadas prisaicas
“Sánchez y Calvo han estado encima del discurso hasta el último momento para ayudar a proteger a la Monarquía”, titulaba “El País”, firmada por el flexible Carlos E. Cue, su primera noticia de información nacional. Que, obviamente, ni era noticia, ni tenía información nacional. La redacción adelantaba la estupidez oceánica del juntaletras: para “estar encima de un discurso”, o éste es del género asnal, o Calvo y Sánchez se subieron al cuadrúpedo para romperle el espinazo, o ayudaban lo protegido o protegían lo que no precisaba ayuda, porque, aunque Cué no lo intuya, ayudar es una forma de protección y proteger es un modo de prestar ayuda.
Un antiguo periodista que ahora aspira a dirigir, de la mano de Zapatero, ese periódico que tan sañudamente buscó su asesinato civil, fue más lejos y bautizó “renovador” a Felipe, adjetivo inconveniente en toda dinastía, añadiendo que el fenómeno se producía “gracias a Sánchez”. O sea, que el responsable de todos los ataques a la Corona, el que tiene a todas sus televisiones con la murga de Campechano, el que ha proclamado la “crisis constituyente” en las Cortes, el que lo mandó a Cuba y le vetó en la entrega de despachos judiciales en Barcelona, el que afrenta a diario al Rey, quiere salvarlo, pero “renovándolo”. Lo renovará en Estoril, si puede. Luego, el Gobierno, que estaba tan “encima del discurso”, según “El País” no lo defendió frente a los ataques comunistas y separatistas. Será por el acreditado rechazo de Sánchez a los derechos de autor. O porque Calvo no quiso presumir de “expertitud” asesorando a un menor de edad, Felipe VI. Mamarrachadas. El Gobierno metería tres o cuatro folios de paja, pero el grano, puramente personal, lo puso el Rey. Y remitiéndose a su coronación.
El compromiso personal en la coronación
Es inútil pedir memoria en un país que ha hecho una ley para impedir que exista. Pero, al menos, los coronistas oficiosos, podrían recordar que el que durante años dio la batalla contra la corrupción del campechanato en el primer caso serio, que fue el de Cristina y Urdangarín, fue precisamente el entonces Príncipe de Asturias. Y que se quedó solo, traicionado por Elena y su madre -que se fue a Washington para posar con Cristina en la portada de “¡Hola!” y finalmente por su padre, que se pasó al bloque dinástico.
Hubo entonces una campaña contra Letizia, supuesto punto débil de Felipe, teledirigida por el campechanismo, con otra portada de “¡Hola!”, titulada “Letizia, la princesa de los contrastes”, que la daba por loca. Hasta el elefantazo, el entorno de Juan Carlos I conspiró contra su heredero. Los pocos que pedimos la abdicación, por avalar el pacto de ZP con la ETA, entramos en el mismo saco de golpes que los “ambiciosos príncipes”. Eso lo habrán olvidado ya hasta los príncipes, pero ahí está la hemeroteca. Los que luego defendieron el golpe de Estado en Cataluña insultaban a los que decíamos que la Corona no sobreviviría a su descrédito moral; y que era peor el pacto con la ETA (“y si sale, sale”) que los trinques de La Meca, inseparables de Corina y La Angorilla, covachuela de alibabás cortesanos.
Pero llegó el discurso de la Coronación, que, hasta esta Nochebuena, era la vez en que el Rey había hablado más en primera persona, es decir, que más se había comprometido individualmente, una responsabilidad que reivindicó como propia de la ciudadanía. En realidad, el discurso de esta Nochebuena fue una continua alusión a aquel primer discurso a la Nación como Jefe del Estado. Por lo visto, nadie se acuerda, con lo cerca que está.
Las frases clave son éstas:
“Ya en 2014, en mi Proclamación ante las Cortes Generales, me referí a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas. Unos principios que nos obligan a todos, sin excepciones; y que están por encima de toda consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares.
Así lo he entendido siempre, en coherencia con mis convicciones, con la forma de entender mis responsabilidades como Jefe del Estado y con el espíritu renovador que inspira mi reinado desde el primer día.”
Y esta es la renovación de aquel no tan lejano compromiso:
“Y como Rey, yo estaré con todos y para todos. No sólo porque ese es mi deber y mi convicción, sino también porque es mi compromiso con todos vosotros, con España.”
El Rey no piensa en Cartagena
Yo no sé lo que esperaban, temían o soñaban otros. En todo caso, pensando en el desastre que supuso para España la espantada de Alfonso XIII, desasistido de las fuerzas políticas no golpistas -los republicanos lo habían intentado en 1930, con Galán y García Hernández, y renovaron su compromiso golpista en el Pacto de San Sebastián-, lo que yo quería ver era que el bisnieto estaba más dispuesto que el bisabuelo a defender lo que es más que una dinastía: el único régimen de libertad posible hoy en España. Y lo hizo, como siempre, con esa tranquila seguridad en sí mismo que casi resulta contagiosa. Por resumir: nos transmitió la seguridad de que, en los días feroces que vendrán, el Rey estará en Madrid, no en Cartagena.
Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/el-rey-piensa-en-espana-no-en-cartagena-6693597/
ASÍ SON LAS «CLOACAS DEL NEGOCIO DEL ABORTO EN ESPAÑA»
Artículo de Nicolás de Cárdenas publicado en Actuall el pasado día 28 de diciembre
Un documental de la asociación SCJVita denuncia la impunidad de la industria del aborto en España en el día de los Santos Inocentes. A lo largo de 35 años, 4 millones de bebés han perdido la vida en España a manos del negocio del aborto, más que en todas las guerras desde tiempos de los romanos.
Diez minutos. Es todo el tiempo que es necesario para comprender con toda su crudeza en qué consiste el negocio del aborto en España a través de un reportaje elaborado por la asociación SCJVita y que no deja indiferente a nadie quien se haya decidido a verlo.
Testimonios de personas que han visto cómo animales callejeros se alimentaban de restos de los bebés abortados que son arrojados a la basura ordinaria; denuncias sobre aborto ilegales de hasta nueve meses realizados a mujeres extranjeras que realizan el viaje a los centros especializados en España; documentación que revela pagos sospechosos a personalidades políticas; datos sobre la conexión de la industria del aborto con fabricantes de cremas para la obtención de colágeno de tejido fetal; certificados falsos para la realización de abortos firmados por médicos, sin nombre de la mujer embarazada…
En el documental también se denuncian indicios de blanqueo de capitales, delitos de estafa, delitos contra la protección de datos, vínculos con mafias de trata de mujeres que, pese a las pruebas, no se han dejado investigar en los juzgados.
En el documental intervienen el doctor Jesús Poveda de Agustín, la presidente de la Asocaición de Abogados Cristianos Polonia Castellanos y el portavoz de la asociación La Vida Importa Juan Sánchez Galera.
Este último fue el responsable de ofrecer a la Guardia Civil un abundantísimo caudal de datos y pruebas sobre ilegalidades en la industria del aborto que, como denuncia el documental «pese a la evidencia, el Gobierno de Mariano Rajoy ordenó que el caso no se investigara. La Guardia Civil recibió la denuncia, pero ni siquiera levantó atestado».
Poveda denuncia que el aborto es «el síntoma de una sociedad muy enferma». Y el drama se esconde detrás del dato: más de 4 millones de españoles muertos por aborto desde 1985: «son más de las personas que han muerto en todas nuestras guerras, en 2.000 años de historia, desde la época romana hasta la Guerra Civil», sentencian.
Artículo en: https://www.actuall.com/vida/asi-son-las-cloacas-del-negocio-del-aborto-en-espana/
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