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Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 11 Ene 2021 - 07:28 CET
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“Isabel Díaz Ayuso, el desafío”, de José Carlos Rodríguez, “¡A vacunarse sin miedo!”, de Javier Pérez Castells, y “El misterio del candidato Illa”, de José García Domínguez

( Viñeta de Ramón en El Norte de Castilla el pasado día 7 )

ISABEL DÍAZ AYUSO, EL DESAFÍO

Artículo de José Carlos Rodríguez publicado en Actuall el pasado día 5

El mayor desafío de Isabel Díaz Ayuso no ha sido el de Pedro Sánchez, o el de Pablo Casado, o el de la práctica totalidad de la prensa española, sino ella misma. Este ha sido el año de Isabel, como reconocen El Diario, El País, La Razón… Y está en la posición de hacer lo que quiera dentro del Partido Popular.

Todo el mundo ha tenido que desviar su mirada en el malhadado año 2020. La niña de los ojos, postrada sobre Isabel Díaz Ayuso. Ella es un desafío para todos. Para propios y extraños porque creían, o siguen creyendo, que no tiene talla personal para presidir una comunidad autónoma, y menos una de la categoría de la de Madrid, donde se produce el 19 por ciento del PIB nacional.

Es un desafío para el Gobierno, que actúa sin más oposición que la Comunidad de Madrid y, si acaso, de ATA. Es un desafío para Vox, que no puede vestir a Díaz Ayuso con el traje de la “derechita cobarde”. Y es un desafío para Pablo Casado; tanto que, en vez de presumir de su éxito al acertar con una candidata que era una apuesta personal de 100 a 1 contra el resto, y de llevarse él los beneficios, ha acabado por asustarse ante el empuje político de su amiga.

La presidenta de la Comunidad de Madrid se ha enfrentado a una situación que hunde, o encumbra, cualquier carrera política. Sí, la gestión de la pandemia tenía que haber obligado a Pedro Sánchez a dimitir, sumido en el oprobio general, pero los votantes socialistas son de acero iridiado: no hay cómputo de muertes que les haga flaquear en su voto por el PSOE. Pero con el Partido Popular es distinto, y más con una alternativa a su derecha.

Calvin Coolidge, cuando aún era gobernador de Massachusetts, se enfrentó a una grave crisis en el Estado. La gran mayoría de los policías de Boston se declaró en huelga. Como si hubiese triunfado el movimiento defund the police, la inacción de los agentes permitió que el crimen floreciese en la ciudad, durante semanas. Coolidge, que creía en la autonomía del gobierno local, le dio al alcalde la oportunidad de controlar la situación. Al ver que la situación superaba las fuerzas del Ayuntamiento, decidió actuar y envió a la Guardia Nacional, tomó el control de la Policía local, y restituyó el orden. Su decisión le convirtió en candidato republicano a la presidencia, y tras la muerte de Warren Harding, en el 30º presidente de los Estados Unidos.

Algo parecido le puede ocurrir a Díaz Ayuso. Esperó a que se celebrase la manifestación feminista del 8 de marzo para anunciar, al día siguiente, que cerraría los colegios. Pidió que los aeropuertos no cobrasen tasas al material sanitario. Pidió que se suspendiesen las actividades deportivas y las peluquerías. Y dijo a los ciudadanos que nos esperaban semanas muy duras. Todo ello antes de que Pedro Sánchez diese un giro copernicano a su discurso, y declarase el estado de alarma.

Madrid, contra la política del Gobierno contabilizó desde el primer momento todos los muertos por COVID19, no sólo a aquéllos que se habían hecho un PCR. Desde el principio ha optado por saber cuál era la situación en la región, con la realización masiva de test. El gobierno autonómico fue el primero en pedir que se exigiesen pruebas en los aeropuertos, lo que acabó haciendo el Gobierno con evidente, y mortífero, retraso. Lo mismo cabe decir de facilitar que las farmacias hagan test.

Facilitó la venta ambulante y la ayuda de empresas alimentarias a familias en una situación vulnerable. Y ha combinado como ninguna otra región la libertad de sus ciudadanos, por la que muestra algo más que respeto, con el control de la extensión de la pandemia. Gracias al control de los deshechos más los test y el cómputo de casos, la Comunidad ha identificado las zonas sanitarias de mayor incidencia, y las ha aislado del resto.

El éxito de esta estrategia es evidente. Más, cuando a diferencia de otras regiones, ha permitido que se mantenga el sector de la restauración en funcionamiento, aunque con restricciones. Esto es lo que El Diario de Nacho Escolar llama liderazgo “sin apenas gestión”. El éxito ha sido tal que tiene a toda la izquierda bramando por la construcción de un nuevo hospital público en la Comunidad de Madrid. 

El mayor desafío de Isabel Díaz Ayuso no ha sido el de Pedro Sánchez, o el de Pablo Casado, o el de la práctica totalidad de la prensa española, sino ella misma. Quienes dudaban de su capacidad política, simplemente, no la conocían. Tiene un instinto y un arrojo político de los que conducen a los mayores éxitos, o a los grandes fracasos, y tiene el inmenso talento de confiar en un buen equipo, tanto entre sus consejeros, los suyos, como en su gabinete. Este ha sido el año de Isabel, como reconocen El Diario, El País, La Razón… Y está en la posición de hacer lo que quiera dentro del Partido Popular. 

Artículo en: https://www.actuall.com/democracia/isabel-diaz-ayuso-el-desafio/

¡A VACUNARSE SIN MIEDO!

Artículo de Javier Pérez Castells publicado en eldebatedehoy.es el pasado día 7

Respondemos a los dos grandes bulos sobre la vacuna contra el coronavirus.

Circulan por WhatsApp muchos vídeos, fotografías y artículos de agoreros diversos que nos amenazan con todos los males del infierno si se nos ocurre ponernos las vacunas nuevas basadas en ARN mensajero (ARNm). Nos vemos en la obligación de contestar a estos bulos. No es que yo esté en contra de que haya gente que busque siempre rendijas o resquicios de posibles fraudes, errores o conspiraciones. Siempre es bueno que haya pensadores alternativos y que miren las cosas desde puntos de vista originales, pero en el caso que nos ocupa la intencionalidad creo que no es buena. Se trata de personas que buscan la relevancia o el minuto de gloria, asustando a la gente o buscando un «efecto ya lo dije yo»,  si algo sale mal dentro de algunos meses.

Los supuestos alarmistas se fijan en dos aspectos a los que vamos a contestar por este orden:

1) La vacuna nos convertirá en transgénicos y cambiará nuestra naturaleza humana.

2) Las vacunas se han desarrollado demasiado aprisa y con presiones políticas. Seguro que van a tener graves efectos secundarios, es posible que nos enfrentemos a un  genocidio.

La cuestión de ARNm

Decir que la inoculación de ARNm va a cambiar nuestro genoma, contradice el gran dogma de la bioquímica. Es simplemente imposible. El dogma dice que el ARNm va del ADN hacia el ribosoma donde se sintetizan las proteínas, pero no en dirección contraria. El ARN de la vacuna lo único que va hacer es ordenar a nuestros ribosomas que sinteticen una proteína de la cápsula del virus para que sea reconocida como invasora y así cuando seamos infectados, nuestro sistema inmune termine con el virus.

El problema es precisamente el tiempo de vida de esta molécula. El ARNm es  frágil y tiene un diseño pensado para tener una vida efímera y por eso hay problemas de conservación de la vacuna, que precisa de muy baja temperatura. Pero ese problema se vuelve ventaja de seguridad porque las moléculas de ARNm durarán poco en nuestro organismo, aunque lo suficiente para dejar el sistema inmunológico preparado.

De todas maneras, hablando de transgénicos, muchas personas ya lo son, si han padecido alguno de los virus de ARN llamados retrovirus. Estos virus contienen una enzima llamada transcriptasa inversa que es capaz de transformar el ARN del virus en ADN, haciendo lo contrario de lo que suele ocurrir. Ese ADN se incorporará al de la célula del hospedador del virus y ahí se quedará para siempre. Por ejemplo, las personas portadoras del HIV tienen en el ADN propio, material genético del virus. En definitiva, ser transgénico no es una cosa tan rara, pero no nos convertiremos en transgénicos por la vacuna de la COVID.

Los tiempos de la vacuna y sus efectos secundarios

El segundo aspecto es mucho más delicado. A lo largo de la historia, la humanidad ha demostrado cómo pueden acelerar las cosas si la situación de emergencia lo exige, siempre muy por encima de cualquier pronóstico, por optimista que haya sido.  Esta pandemia lo ha vuelto a evidenciar. Además, el éxito de haber podido desarrollar una vacuna en tan solo 10 meses tiene su explicación. Para empezar, se ha aprovechado todo el conocimiento logrado en la lucha contra la primera COVID, producida por el virus SARS hacia 2003, un coronavirus con hasta el 94% de parecido respecto a la actual. En segundo lugar, porque nunca se había puesto tal cantidad de dinero y de personal a trabajar en un proyecto científico común. En tercer lugar, y esto es muy importante, porque normalmente la fase clínica 3 consume muchos años ya que es muy difícil reclutar voluntarios y necesita una gran burocracia.

Dada la situación, este año fue muy sencillo conseguir cantidades ingentes de voluntarios, muy por encima de lo habitual. Hasta 30.000 en los estudios importantes, lo que les confiere no menos, sino mucha más seguridad. Finalmente, los aspectos burocráticos relativos a la aprobación, así como la fabricación, se han llevado en paralelo con las últimas fases clínicas. Se hacían pruebas mientras ya se estaba fabricando y a la vez se enviaban los datos a las agencias. Un sistema revolucionario del que se podrán sacar muchas enseñanzas para el futuro.

Respecto a los efectos secundarios, el informe sobre la vacuna de Pfizer indica que es frecuente sufrir un poco de dolor muscular, fatiga y dolor de cabeza (60% aproximadamente de los pacientes), además de una reacción cutánea en el lugar de la inyección. Sólo en menos del 15% hay un poco de fiebre y quizá diarrea. Los efectos secundarios son menores en personas más mayores, desaparecen a los pocos día y no deberían asustar a nadie.

Las vacunas de ARNm, como las desarrolladas por Pfizer y por Moderna se están convirtiendo en la principal esperanza contra el coronavirus. A pesar de las dificultades logísticas por la necesidad del frío, es posible que casi todos acabemos siendo vacunados con estas nuevas vacunas, que suponen una revolución en el mundo de la prevención de enfermedades infecciosas. Si se demuestra su eficacia el salto adelante es impresionante, porque en el futuro se tardará mucho menos en desarrollar vacunas nuevas ante pandemias y enfermedades emergentes. Las dosis de recuerdo serán sencillas de obtener, en el caso de que la inmunización descienda, y modificar la vacuna si hay mutaciones extensivas del virus será más fácil. El escalado en la producción también es más asequible y el problema de los precios sin duda mejorará cuando los aspectos tecnológicos asociados a la nanotecnología de las vesículas grasas, imprescindibles para conservar el ARNm, se consigan mejorar.

Un pensamiento para terminar: ¿Y si dentro de algunos años llega un virus mucho más mortal que el actual? ¿No pensaremos entonces que la COVID-19 fue providencial para haber podido desarrollar toda esta tecnología que nos pueda proteger?  A veces, los tropiezos de la vida se entienden con la perspectiva de los años. Vacunémonos sin miedo.

Artículo en: https://eldebatedehoy.es/noticia/ciencia/07/01/2021/bulos-sobre-la-vacuna/

EL MISTERIO DEL CANDIDATO ILLA

Artículo de José García Domínguez publicado en Libertad Digital el pasado día 3

La selección de candidatos se realiza en base a los mismos estudios de preferencias del consumidor que usa la Coca Cola para lanzar un nuevo refresco. Si uno está dispuesto a renunciar a la brocha gorda, ese recurso tan popular siempre que se aborda la política catalana, en beneficio del rigor, el inopinado cambio de Miquel Iceta por Salvador Illa como candidato in pectore del PSC a la Presidencia de la Generalitat exige reparar en dos circunstancias, las dos determinantes a la hora de entender una sustitución de última hora, solo en apariencia tan extraña. La primera y fundamental es que al PSC nadie le ha dictado nunca desde un despacho de Madrid los nombres de sus candidatos. Eso no lo habría podido hacer, aunque ni siquiera lo intentó jamás, Felipe González cuando sus días de gloria electoral y autoridad carismática, incontestable, sobre aquello que aún se llamaba la gran familia socialista. Tampoco, huelga decirlo, Zapatero. Y mucho menos podría ahora Sánchez, un líder con nada desdeñable contestación interna dentro del PSOE que, además, debe al apoyo decidido de Iceta, lo que significa del PSC en bloque, su triunfo en las primarias frente a la aspirante del aparato impulsada por la Federación de Andalucía.

El primer error de los de la brocha reside, pues, en suponer que se le está buscando una salida personal a Iceta tras la decisión monclovita de presentar a Illa por Cataluña. Porque es justo al revés. A quien se le ha buscado una salida es a Illa, no a Iceta. Y el segundo factor, en fin, que siempre se olvida al tratar del PSC es que el de los socialistas catalanes, al igual que los grandes partidos estatales, hace ya décadas que no es aquella organización de diletantes surgida de la Transición. Como en Ciudadanos, el PP o el PSOE, en el PSC la selección de candidatos se realiza en base a los mismos estudios técnicos de preferencias del consumidor que usa la Coca Cola para lanzar un nuevo refresco al mercado. Estudios de márketing que ya en su día llevaron a que el partido mandase a casa a todo un alcalde de Barcelona que no funcionaba en los test de preferencias, Joan Clos, a mitad de su mandato. Y es que la marca Iceta, igual que en las autonómicas de 2017, cuando apenas logró arañar un miserable escaño adicional tras la debacle apocalíptica de los socialistas de un par de años atrás, sigue sin cuajar en el mercado local. Desengáñense, no hay más misterio que ese.

Artículo en; https://www.libertaddigital.com/opinion/jose-garcia-dominguez/el-misterio-del-candidato-illa-6695118/

 

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