“La persistencia de la desmemoria”, de Guillermo Garabito, “Con i de indulto”, de Cristina Losada, y “Obispos de EEUU piden a Biden que rechace el aborto tras una “perturbadora” declaración sobre Roe vs Wade”, de Aci Prensa
(Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 28.01 )
LA PERSISTENCIA DE LA DESMEMORIA
Artículo de Guillermo Garabito publicado en El Debate de Hoy el pasado día 28
Illa es el sanchismo encarnado, pero en catalán. Un tipo que ha convencido a unos cuantos españoles, a base de salir muchas veces en televisión, de que puede arreglar algo.
Mientras el Titanic se hundía, tocaba la orquesta, y aquí, mientras España naufraga en una pandemia desoladora, Pedro Sánchez sigue con su estrategia política. Y esos cálculos exigen que el ministro de Sanidad –media cabeza visible, o de turco, de la gestión de esta crisis– abandone el barco en mitad de lo peor de la pandemia y se vaya a ganar elecciones a Cataluña, porque así lo manda Pedro Sánchez y su palabra es el CIS. En eso consiste exactamente el sanchismo, en que setenta mil muertes –arriba o abajo– son asumibles si sirven para parir un candidato. Y si no, esperen a que Fernando Simón, la otra media cabeza de este drama, acabe de alcalde de Zaragoza si el PSOE lo ve claro.
Tienen los políticos, cuando llegan a Moncloa, siempre este complejo de INEM, de colocar a los suyos rapidito para que empiecen a copar poder, más que a producir. Y, con esa estrategia, el PSOE de Pedro Sánchez pone a Illa en Cataluña, pondrá a María Jesús Montero en Andalucía si los astros de Tezanos se alinean y pondrían a su propia madre en venta si eso les hace conservar el poder una tarde más. Y cuando todo se complique, y las encuestas vayan a la baja y las hemerotecas se les rebelen, sacarán a Franco otra vez, como si se tratase de Rodrigo Díaz de Vivar, y lo pasearán un rato por la palestra mediática y a ganar.
En España somos así. Lloraron la muerte de un perro como si hubiese muerto nuevamente Joselito el Gallo, rey de los toreros. Hicieron especiales, coparon el prime time durante días y acusaron de negligencia al Gobierno de Mariano Rajoy por salvarle la vida a una enfermera, gestionar sin más altercados la crisis del ébola y tener que sacrificar a un perro. Pero estos son precisamente los que ahora, un año y más de cien mil sanitarios contagiados después, hablan del ‘efecto Illa’ como de una supuesta ventaja electoral. Y a mí, siendo generoso, como mucho me parece que el ‘efecto Illa’ podría ser esa sensación de incertidumbre que pende sobre nosotros. Incertidumbre por los muertos que no han sabido ni contar, por los colapsos que no han sabido evitar, los negocios a los que han abocado a cerrar, por las mascarillas que primero nos dijeron que no eran necesarias y que ahora son obligatorias y así podría seguir hasta el final de la columna.
Iván Redondo nos deja la lección de que, para hacer campaña, de una pandemia y su desgracia, como del cerdo, se puede aprovechar todo; moralidad aparte
Pero Illa, en vez de por la puerta de atrás y pidiendo perdón, se va con augurios de victoria a Cataluña, porque para eso él es Salvador: máximo representante del surrealismo actual. El surrealismo del siglo XXI no consiste en pasear un oso hormiguero, ni en pintar relojes blandos, como en La persistencia de la memoria, porque solo queremos que el tiempo pase más rápido y que todo esto se olvide. Lo que persiste es el olvido, la desmemoria. El surrealismo de hoy es tan solo la posibilidad de realizar la peor gestión posible de una crisis sanitaria, mentir reiteradamente a los españoles y marcharse del Gobierno sin ninguna responsabilidad.
Illa es el sanchismo encarnado, pero en catalán. Es decir, un tipo que ha convencido a unos cuantos españoles, a base de salir muchas veces en televisión, de que puede arreglar algo. Sin embargo, se va sin ninguna victoria sobre el virus a sus espaldas, sin ningún logro, sin ninguna meritocracia, esto es: como llegó. Eso sí, Iván Redondo nos deja la lección de que, para hacer campaña, de una pandemia y su desgracia, como del cerdo, se puede aprovechar todo; moralidad aparte.
Ministro puede ser cualquiera
Se va y nos deja aquí a Fernando Simón, que es el homólogo español de Murphy –si algo puede salir mal, diga lo que diga Simón, saldrá– y de ministra de Sanidad a Carolina Darias, que es abogada –porque en España lo único que ha demostrado el sanchismo es que ministro puede ser cualquiera, ¿para qué alguien de perfil técnico que sepa de salud pública?–. Siempre es mejor una abogada que pueda absolverlos de sus negligencias en materia de sanidad.
Al Consejo de Ministros no le urgen abogados, ni médicos, ni ninguna otra profesión en realidad. Lo único que le hace falta al Gobierno con urgencia es una abuela, que se trata de una conciencia, pero en versión mejorada, lucidez omnipresente, para que les diga sin tapujos, y uno por uno, que dejen de hacer el ridículo ya.
Artículo en: https://eldebatedehoy.es/noticia/politica/28/01/2021/el-efecto-illa/
CON I DE INDULTO
Artículo de Cristina Losada publicado en Libertad Digital el pasado día 27
Iceta no es el ministro de Política Territorial. Es el ministro del indulto a los que volverán a hacerlo. Con la llegada a un ministerio de Miquel Iceta conviene un primer consenso en la prensa: ponerse de acuerdo en cómo pronunciar su nombre. Circulan, al menos, tres variantes. La que domina pronuncia “Miquel” como si fuera el Mikel vasco y dice “Iseta”, que era aquel pequeño y futurista coche italiano de los años 50 y 60. Por resumir: todo al revés. Pero antes que pronunciar al modo español se dice lo que sea. Hay un temor reverencial a ofender a las lenguas oprimidas y hay terror al ubicuo fanático que está pendiente de cualquier desliz en el uso de topónimos, nombres propios y cualquier otra palabra que, según el dogma, tiene que escribirse y decirse únicamente en la lengua sagrada.
El desembarco en Madrid de Iceta pretende ser un gesto más del Gobierno hacia el catalanismo y el separatismo, que no serán lo mismo, pero han acabado por parecer gemelos. Se ha vuelto a decir que es una tradición, seguida por todos los Gobiernos de la democracia, la de tener a un ministro catalán, dando a entender que la presencia de un catalán en el Gobierno es algo especial o extraño que ha de buscarse expresamente. No es ninguna rareza que haya españoles en los Gobiernos de España, pero a estos localismos hemos llegado. Parece que no son sólo las nuevas generaciones separatistas las que ignoran que ha habido catalanes en los Gobiernos españoles a lo largo de la historia; también, claro, en los de Franco.
Orgullo y prejuicio. Se resalta que Iceta dijera que quería “una España fuerte en su unidad y orgullosa de su diversidad”. ¿Y por qué no orgullosa de su unidad? Ay, no, que la unidad no es algo de lo que enorgullecerse, sino algo que conllevar. Cuando Iceta lo dice así, lo dice por algo. Es la verbalización del gesto. La diversidad es hoy guiño y código cifrado. Y eso que está más que manida. Si Iceta repasa el discurso de investidura de Aznar en 1996, verá que incluyó todo el pack: la diversidad, los distintos pueblos de España, los hechos diferenciales. Pero ha llovido mucho desde entonces y ha habido tormentas: las que ha provocado el separatismo, él solito. Es la unidad, no la diversidad, la amenazada.
¿Cuál es el plan de Iceta? No se limitará a dar a los separatistas unas migajas retóricas. Sabe bien que con migajas no se contenta a los que no quieren contentarse. Es previsible cuál va a ser el primer plato consistente que les servirá el Gobierno a través del nuevo ministro. El propio Iceta es su patrocinador más entusiasta. Ese plato tiene un nombre: indulto para los dirigentes separatistas condenados por el golpe del 1-O. Iceta no es el ministro de Política Territorial. Es el ministro del indulto a los que volverán a hacerlo.
OBISPOS DE EEUU PIDEN A BIDEN QUE RECHACE EL ABORTO TRAS UNA “PERTURBADORA” DECLARACIÓN SOBRE ROE VS WADE
Artículo de Aci Prensa publicado en Actuall el pasado día 27
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) exhortó al presidente Joe Biden a rechazar el aborto y promover el derecho a la vida, tras una declaración que califican como «profundamente perturbadora» que hizo el pasado 22 de enero en el aniversario del fallo de Roe vs Wade, ley que legalizó el aborto en el país en 1973.
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) exhortó al presidente Joe Biden a rechazar el aborto y promover el derecho a la vida, tras una declaración que califican como «profundamente perturbadora» que hizo el pasado 22 de enero en el aniversario del fallo de Roe vs Wade, ley que legalizó el aborto en el país en 1973.
«Firmemente exhortamos al presidente a rechazar el aborto y a promover la ayuda a favor de la vida de las mujeres y las comunidades necesitadas«, indicó Mons. Joseph Naumann, Arzobispo de Kansas City y jefe del Comité de Actividades Provida de la USCCB.
«Es profundamente perturbador y trágico que un presidente alabe y se comprometa a codificar un fallo de la Corte Suprema que niega a los niños no nacidos su derecho civil más básico, el derecho a la vida bajo el eufemismo de servicio de salud», indicó el Prelado.
Los obispos destacaron que el fallo Roe vs Wade no constituye un «avance en los derechos y la salud de las mujeres»
Así respondieron los obispos a la declaración de Biden y Kamala Harris, la vicepresidenta, quienes indicaron que «la administración Biden-Harris está comprometida a codificar Roe vs Wade, así como a nombrar jueces que respeten precedentes fundacionales como Roe».
La declaración de Biden y Harris no menciona específicamente el aborto, pero sí usa términos como «salud reproductiva» y «cuidado de la salud», que suelen incluirlo.
«En los últimos cuatro años, la salud reproductiva, incluyendo el derecho a elegir, ha estado bajo un ataque extremo y despiadado. Ya que la administración Biden-Harris comienza en un momento crítico, ahora es el momento de volvernos a dedicar a asegurar que todos los individuos tengan acceso al cuidado de la salud que necesitan», indica la declaración.
Los obispos destacaron que el fallo Roe vs Wade no constituye un «avance en los derechos y la salud de las mujeres» y recordaron que un católico no puede favorecer el aborto, haciendo alusión al catolicismo del que suele hacer alarde Biden, quien citó a San Agustín en su discurso inaugural y ha puesto una foto del Papa Francisco en la oficina oval de la Casa Blanca.
En su comunicado, Mons. Naumann resaltó la importancia de la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto. «Aprovecho esta oportunidad para recordar a los católicos que lo establece el Catecismo: ‘Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable’», señaló el Prelado.
«Las autoridades públicas son responsables no solo por sus creencias personales sino por los efectos de sus acciones públicas. La elevación del aborto del fallo Roe a la categoría de derecho protegido así como la eliminación de las restricciones estatales allanaron el camino para la muerte violenta de más de 62 millones de niños no nacidos inocentes, al igual que para innumerables mujeres que experimentan el dolor de la pérdida, el abandono y la violencia”, continuó el Arzobispo.
Papa Francisco: «El aborto es parte de la ‘cultura del descarte’ y recurrir a esta práctica es como contratar ‘a un sicario’ para ‘resolver un problema’»
El presidente de la Franciscan University of Steubenville, P. Dave Pivonka, dijo a su turno que el pronunciamiento de Biden y Harris ha sido una «agresiva declaración proaborto». Y remarcó: «Es triste para los católicos de todo el mundo. Las políticas que han prometido son dañinas para la dignidad de la persona humana y contrarias a las enseñanzas de la Iglesia.
El Papa Francisco ha dicho en diversas ocasiones que el aborto es parte de la “cultura del descarte” y que recurrir a esta práctica es como contratar “a un sicario” para “resolver un problema”. Sin embargo, distintos activistas abortistas en Estados Unidos intentan destacar que el Santo Padre no ha confrontado el tema directamente a diferencia de muchos obispos estadounidenses.
El día de la investidura de Biden, el presidente del Episcopado estadounidense y Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, dijo que reza por el nuevo presidente y destacó algunas áreas de acuerdo y desacuerdo con el mandatario.
«Los obispos católicos no somos actores partidistas activos en la política de nuestra nación. Somos pastores responsables de las almas de millones de estadounidenses y defensores de las necesidades de todos nuestros hermanos», subrayó.
Y aseguró que, «para los obispos de la nación, la continua injusticia del aborto sigue siendo la ‘prioridad preeminente’». Concluyendo: «Tenemos una profunda preocupación por las muchas amenazas a la vida y la dignidad humanas en nuestra sociedad».
Los obispos de Estados Unidos se acercarán a Biden con el objetivo de iniciar «un diálogo para tratar los complicados factores culturales y económicos que motivan el aborto y desaniman a las familias».
Home