Por José María Arévalo
(Uno de los miradores sobre el Pozo de los Humos, en la parte de Masueco de la Ribera. | Foto CASAMAR, en La Gaceta Regional)
Estos días, hasta la tele (Brasero en Antena 3) se ha hecho eco del espectáculo que ofrece el Pozo de los Humos, una de las mayores cascadas que tenemos en Castilla y León –si no la mayor-, que viene ahora como nunca tras las pasadas lluvias y el deshielo de la gran nevada que nos trajo la borrasca Filomena. Me hace ilusión escribir sobre ella hoy, que es mi santo. En mis años de estudiante y después profesor y periodista, en Salamanca, nunca oí hablar de ella, como tampoco entonces se oía hablar de las hoces del Cañón de Riolobos o de las Tuerces y tantos otros parajes extraordinarios pero de no tan fácil acceso y que por ello en aquellos años 60 eran desconocidos para la mayoría, mientras que en cambio el paisaje de las cascadas del Monasterio de Piedra, en la comarca de Calatayud, por ejemplo, era famosísimo.
Tanto es así, que en un viaje que hice en bicicleta con un amigo, a los 16 años, de Zamora a Zaragoza (y después a Bilbao y toda la costa norte hasta Avilés), no se nos ocurrió –ni sabíamos que existía- parar en el Cañón de Riolobos, y eso que pasamos a menos de cinco kilómetros, y en cambio hicimos noche en el Monasterio de Piedra y vimos con detenimiento sus cascadas. Por cierto que aquella noche plantamos nuestra tienda de campaña a la vera del rio Piedra, justo antes de su entrada en la zona del Monasterio, y cuando salimos por la mañana una pareja de la Guardia Civil nos dijo que les había extrañado donde habíamos acampado, porque por allí había muchas bichas (serpientes). Ahora ya no se puede acampar libremente y tienes que quedarte en un camping, pero entonces elegías donde querías, sin muchas cautelas, preferentemente sobre hierva mullida.
Ya les he contado que cuando mis hijos rondaban los diez años nos dedicamos toda la familia los sábados a hacer viajes en el entorno de unos cien kilómetros de Valladolid, y así fuimos a las hoces de Riolobos, a las del Riaza, a las del Duratón, a las Tuerces, etc., y en búsqueda de estos paisajes fue cómo encontré una referencia al Pozo de los Humos, en una especie de enciclopedia de la naturaleza que por fascículos coleccionaba con un periódico que la regalaba los domingos. Como quedaba a unos 200 kilómetros de Valladolid, en vez de ir con los niños nos fuimos un fin de semana mi mujer y yo, haciendo noche en Vitigudino, para de paso ver los Arribes. Yo conocía más los Arribes, pues había cubierto como periodista varias veces la fiesta de los almendros en la Fregeneda, pero mi mujer no, y ninguno de los dos el Pozo de los Humos, que era por tanto el objetivo principal. Yo ya se lo había explicado a mi cónyuge, que los Arribes era un secarral bastante desolado, de peñascos entre los que transcurría el Duero embalsado, con algunas panorámicas de interés por su grandiosidad, pero nada más, por lo que el Pozo de los Humos, que debía de estar a pocos kilómetros del Duero, en un afluente, sería, por las fotos que traía la enciclopedia, una maravillosa excepción de paisaje verde.
(La Cascada, entrando desde Pereña)
Y así fue. Creo que fuimos por Pereña de la Ribera, ahora veo que se puede ir también por Masueco. Se puede llegar cerca de la cascada –aunque entonces no llegaba a verse- por un camino de tierra de unos cuatro kilómetros. Como fuimos muy avanzada ya la primavera, cerca del verano, y no había sido un primer trimestre lluvioso, la cascada estaba muy mermada, y así y todo formaba un paisaje precioso. Algunos visitantes nos comentaron que internándose en la sierra, avanzando por el río que origina la cascada, hay varias cascadas más, tan bonitas como la de los Humos, pero había que echarse la mochila a la espalda e ir andando y acampar varios días. He visto una galería de fotos de todo ello en:
La Gaceta Regional, que me manda mi amigo Adelio y se lo agradezco porque me recuerda mis años de trabajo en este periódico, daba el 21 de febrero pasado un artículo firmado por Casamar-S.Dorado y titulado “El turismo de ocio y naturaleza, gran alternativa al aislamiento perimetral” que incluía una amplia foto, impresionante, con la actual crecida del Pozo de los Humos”. “Aunque –comenzaba el artículo- hace muy malo y no es día de terrazas, había gente”, afirman algunos visitantes de Masueco, localidad con un gran potencial turístico debido a su proximidad al mítico Pozo de los Humos, un reclamo turístico que hizo ayer las delicias de los viajeros atrapados en sus respectivas provincias hasta ahora. Su alcalde, Ventura Jiménez, prevé que la apertura de provincias seguirá teniendo un impacto positivo en los próximos días. “Si antes bajaba mucha gente, ahora con las demás provincias abiertas, habrá más visitantes aún”, remarcó.
Aunque el día de ayer no invitaba al turismo al aire libre, la afluencia de público en el entorno natural de esta zona de la provincia se hizo notar tanto como en fines de semana en los que el tiempo acompañaba, como el anterior.
Muchos turistas apaciguaron sus ganas de volver a viajar, como atestigua el regidor de Pereña de la Ribera, Luis Rodríguez. “Me sorprende que con el día malo que hace haya tantos coches en el camino para acceder al Pozo de los Humos; por la identificación del concesionario algunos de ellos son de fuera”, apuntó el alcalde. Y es que, aunque las libertades de movimiento se hayan visto ampliadas, hosteleros y comerciantes recuerdan que la mayor parte de sus clientes están fuera de Castilla y León, por lo que la noticia no ha provocado euforia entre los negocios, aunque ha mejorado la situación “indudablemente”.
(Otra de las cascadas de la zona)
La lluvia y el fuerte viento no lograron detener a los excursionistas que ayer sábado hicieron su escapada a puntos clave del turismo de naturaleza. “En cuanto han abierto la provincia ha venido gente de Zamora, Ávila y Valladolid”, señaló Rodríguez. A pesar del tiempo, incluso las terrazas tuvieron su nicho de mercado. Los bares mantuvieron sus mesas en el exterior con una afluencia más que aceptable en estas circunstancias adversas, incluso hubo quien preguntó por la apertura de los establecimientos previamente, con intención de hacer una escapada.”
En fin, tendremos que hacer esa escapada cuanto antes, también nosotros, al Pozo de los Humos.
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