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Églogas. 2. `Parición´ en las churrillas de Pedro

Tres foramontanos en Valladolid 24 Mar 2021 - 07:20 CET
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Por Carlos de Bustamante 

(Rebaño)

Advierto a los poco probables de mis amigos lectores, que tan ampuloso título (ÉGLOGAS) para estas simples narraciones, sólo es debido para designar el género pastoril de ellas. Ítem digo, que el lenguaje cuasi ininteligible en algunos diálogos, tiene la pretenciosa finalidad de rescatar del olvido expresiones muy castellanas y comunes hace muy pocos años en el valle del Duero y pueblos aledaños. Ruego pues a los referidos   lectores…  que usen una “miaja” de imaginación para deducir   el significado. Criado, por así decir, en tan bellísimos lugares, la aceptable   memoria del   octogenario que las recuerda, vive así más intensamente las escenas bucólicas que ojalá les entretengan.

Una maravilla las 300 churrillas que pastoreaba el bueno de Pedro, Perico para los amigos que lo eran todos cuantos lo conocían. En la Dehesa en Traspinedo y en cuantos ambientes pastoriles cercanos o incluso distantes.

Perico era analfabeto total, pero llevaba en los genes tal sabiduría pastoril que su fama de buen hacer y “conocencia” del ganado traspasaba las fronteras del valle del Duero. Sin saber de letras ni números conocía por sus nombres a cada una de las ovejas de su hatajo. Una bendición de ganado, porque cubiertas de hacía cuatro meses largos, estaban próximas a la parición. Momento delicado para las que, próxima la parición exigían mayor atención y cuidados de alimentación y buen pastoreo, Perico   era que ni `peripintado´.

Próxima la fiesta de la Virgen (Asunción de Nª Sª) y porque los lechazos paridos en estas fechas adquirían los mejores precios en el mercado, convenía que estos fueran hermosos y posteriormente bien alimentados con la mayor abundancia de leche en las madres.  Decidió Marcia, el mayoral, que Perico llevase sus churrillas a pastar en el monte.

Los robles centenarios estaban en sus `verdores´ cargados de frutos (“abellotas”) que decían comedme.

`Sigún´ salían   por la puerta del aprisco entre el tintineo musical de las esquilas  voceó Marcia:

– ¡Digo ó Perico que como el monte tié mu bien de abellotas y tus uvejas están pa comenzar la parición, dengún sitio mejor queste pa que se enllenen a escape la panza y te vengas antes de que aprete la calor!

– ¡A ver…, asintió Perico, te lo iba a decir ó -añadió-, que sigún tién las ubres quisió si no me parirán en el camino! ¡Cuál los lechazos déstas, uvejas diquiá la Virgen, dará la bendición verlos, remató Perico en tono recio de aprobación! Con la sonrisa puesta de `ureja a ureja´ el buen pastor masculló importante al frente ya de su hatajo camino del monte: “Si lo sabré ó” …

Recién amanecido y entre el polvo levantado por la carreterilla al paso del ganado, aparecieron los primeros obreros camino del caserío para dar comienzo a las labores propias del verano.

Las churrillas de Eutimio esperaban impacientes esparcidas en el corral   a la espera de que las otras estuvieran distantes para no juntar hatajos con   diferente plan de los establecidos por el `amo´.

Tres foramontanos en Valladolid

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