Por José María Arévalo
(El rector colocando la medalla de la Universidad a Miguel Delibes hijo, nuevo doctor honoris causa)
La Gaceta Regional de Salamanca publicaba, el 16 de julio pasado, la noticia que titulaba “Delibes honoris causa por la Universidad de Salamanca insta a poner la investigación al servicio de la conservación ambiental”. Se refería a uno de los hijos de nuestro literato Miguel Delibes Setién, también llamado Miguel – Delibes de Castro, supongo es su hijo mayor-. De otro de los hijos de Delibes, Germán, publicamos en estas páginas una serie de siete artículos que titule “Hace cinco mil años” y que concluí el 2 de marzo de 2012, con sus investigaciones como arqueólogo, que fueron objeto de su discurso de ingreso, el 24 de noviembre anterior, como académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, de Valladolid, y que tituló “El pan y la sal. La vida campesina en el valle medio del Duero hace cinco mil años”; en el que desvelaba algunos de los frutos obtenidos entonces por su equipo de investigadores en el yacimiento de El Casetón de la Era, en la finca vallisoletana Matallana, que pueden ver todavía en este blog, en https://www.periodistadigital.com/tresforamontanos/20120302/hace-cinco-mil-anos-y-7-conflictos-inter-689403950245/
Pues bien, su hermano Miguel Delibes de Castro, famoso experto en conservación ambiental, comparte ya, desde el pasado 15 de julio, con su padre el honor de ser doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca. En su investidura el prestigioso biólogo alertó del colapso planetario al que se puede llegar si se siguen saltando los límites. Vamos a verlo siguiendo la información de La Gaceta Regional.
“El nuevo contrato social de la ciencia (…) implica el compromiso de los poderes públicos para impulsar la investigación y el de los investigadores para poner sus energías y talentos al servicio de la conservación ambiental, el más perentorio de nuestros problemas”, afirmo ayer Miguel Delibes de Castro en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca en su investidura como doctor honoris causa por el Estudio charro en un ceremonia que compartió con el filólogo David Konstan. Un acto que unió naturaleza y cultura.
Una realidad inquietante
En su reconocimiento, el prestigioso biólogo y referente de la zoología española, como subrayó su padrino, el profesor Miguel Lizana, se refirió al crecimiento de la población humana “a costa de deteriorar gravemente las condiciones del planeta, destruyendo ecosistemas y poniendo en peligro al resto de la biodiversidad”, lamentó y alertó: “Logramos saltar por encima de nuestros límites biológicos, pero ninguna especie puede mantener esa tendencia a largo plazo en un sistema limitado como la Tierra. Hoy, la ciencia nos deja ver sin tapujos una realidad inquietante: si queremos evitar el colapso social y económico a escala planetaria, debemos frenar.”. Su mensaje fue claro como hace medio siglo lo fue el de José Antonio Valverde, fundador de la reserva biológica que evitó la desaparición de Doñana, el parque natural que se convirtió en la casa de Miguel Delibes de Castro. También su padre, con el que desde ayer comparte el honor de ser doctor honoris causa por la Universidad, dictaminó hace 40 años: “Todo cuanto sea conservar el medio es proteger”. Así lo recordó ayer Miguel Delibes de Castro que, acompañado de su mujer, Isabel Mateos, y otros familiares, citó: “Lo que Natura no da, Salamanca no presta” y advirtió: “Interpretémoslo de una forma inusual: si, por abusar de ella, la naturaleza dejara de ofrecernos los bienes y servicios gratuitos que nos permiten vivir, ni siquiera Salamanca podría arreglarlo”, poniendo de relieve la importancia del Estudio.
“Dictar clase en la Universidad de Salamanca, ¡Ahí es nada!”, afirmó mostrándose conmovido por convertirse en doctor de esta universidad aunque, humilde, aseguró no ser consciente de haber contraído suficientes méritos. Además, con su padre Miguel Delibes Setién en el pensamiento durante todo el acto, Delibes de Castro, socio fundador de la Sociedad Española para el Estudio y Conservación de los Mamíferos, no dudó en reconocer que fue saliendo de caza con su progenitor como empezó a amar la naturale[1]za.
Konstan: “Las categorías psicológicas no son necesariamente naturales”
“Dos semanas después – continúa La Gaceta Regional- de la última ceremonia de investidura de doctores honoris causa, siguiendo las medidas de seguridad dictadas por las autoridades sanitarias, el Paraninfo de la Universidad de Salamanca se volvió a vestir ayer de gala para incorporar dos académicos brillantes a su claustro de doctores, “humanistas ejemplares”, según palabras del rector Ricardo Rivero, “por su contribución al entendimiento de la persona y su entorno”. “Las emociones y la naturaleza marcan la obra de un estudioso de los clásicos como el doctor Konstan y un biólogo conservacionista como el doctor Delibes”, comentó el rector que fue el en[1]cargado de cerrar el acto.
Mientras el experto en conservación ambiental, Miguel Delibes de Castro, centró su intervención en recordar sus vínculos con Salamanca y la naturaleza, el filósofo estodounidense David Konstan impartió una lección sobre las emociones y el cerebro de acuerdo a sus estudios de los clásicos. “En ningún otro campo, creo, la frontera entre las ciencias duras y las humanidades ha sido más permeable y menos rígida que en la ciencia del cerebro”, defendió el experto que, según comentó su padrino, Julián Méndez Dosuna, ha traspasado los límites del mundo académico ofreciendo una mirada más contemporánea de los clásicos.
“¿Hasta qué punto la psicología moderna y la ciencia del cerebro pueden iluminar nuestra comprensión de las emociones antiguas? Y, de hecho, ¿podrían los beneficios ir en ambos sentidos, un auténtico caso de influencia recíproca?”, se cuestionó Konstan, autor o coautor de más de 650 artículos y reseñas sobre la comedia griega y la latina, la poesía latina y la novela antigua.
En este sentido, el profesor de la Universidad de Nueva York, y fiel colaborador del Estudio salmantino, puso en duda la hipótesis universalista, que considera las emociones como algo fijo e invariable en todas las culturas. Konstan repasó los usos de la palabra cólera y cómo para Aristóteles esta emoción y otras no son solo cognitivas, sino también éticas, en el sentido de que implican juicios de valor, y planteó que el concepto de emoción ha sido construido históricamente. El filólogo concluyó su exposición afirmando que “la historia de las emociones nos enseña que nuestras categorías psicológicas no son necesariamente naturales y no reflejan cómo son realmente las cosas” y señaló que es probable no es solo que todavía no se haya mapeado con éxito la geografía de la mente, sino que “más bien, estamos lidiando con continentes y placas tectónicas en movimiento que cambian las configuraciones de nuestras propiedades mentales. Cualquier ciencia del cerebro de[1]be tener en cuenta esta dimensión histórica”, apuntó.
Los detalles
Pulla del rector a los ‘peones de partidos’ El rector Ricardo Rivero aprovechó la ceremonia de investidura de los nuevos doctores honoris causa para destacar el compromiso de la Universidad con la preservación del ecosistema. En esa línea, recordó, se construirá próximamente un campus agroambiental. Además, el acto de ayer también puso de relieve el valor de las humanidades, y en especial de los valores grecolatinos, en el Estudio.
“El valor, la audacia y el compromiso público distinguía a los verdaderos fundadores de la democracia que hoy se presentan, a menudo, como peones de partidos o gestores tecnocráticos. ¡Cuánto hemos de aprender aún de los griegos y los romanos!”, exclamó Rivero.
Adaptaciones covid
La investidura siguió el ceremonial tradicional, pero adaptado a las medidas de seguridad covid. Han desparecido los abrazos, solo el rector se acercó a los nuevos doctores e hizo un gesto de cariño con la mano. Además, las chirimías tocan desde la puerta.
Poco público
A las medidas covid se sumaron ayer las fechas y al acto en el Paraninfo asistió un número muy reducido de doctores, así como de autoridades, entre las que destacaban el director y la secretaria de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
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