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Los lunes, revista de  prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 25 Oct 2021 - 07:23 CET
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“El timo de la socialdemocracia”, de Antonio Burgos, “La oscuridad del mercado eléctrico”, de Ana Samboal  y, “Disgusto para Sánchez en plena «fiesta» en Valencia: PP y VOX le arrasan juntos”, de ESdiario

 

( De izquierdas. Viñeta de Bernal en El Jueves, el pasado día  21)

EL TIMO DE LA SOCIALDEMOCRACIA

Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 20

Lo han tenido que mirar en el «Vogue» de la política europea. Se han dicho: «Vamos a ver qué se lleva en Europa, en Alemania y por ahí». Y se han encontrado con que pintan socialdemocracia, que sale monísima en los resultados de las elecciones. Y se han dicho: «Pues nosotros, también, socialdemócratas de toda la vida». Así es como me explico el timo de la socialdemocracia que Pedro Sánchez acaba de dar a su propio partido y a todos los españoles en el congreso de Valencia. Sí, timo. Conocíamos el timo de estampita, el del nazareno, el del tocomocho, los que recopiló Enrique Rubio en su «Timoteca Nacional». Pero es completamente nuevo el que ha inventado Pedro Sánchez: con sólo palabras, hace pasar por socialdemocracia lo que es un partido cada vez más escorado a la izquierda y al radicalismo, cada vez más alejado de la moderación, socio de todos los enemigos de la Constitución y que gobierna en virtual coalición con una formación ultraizquierdista que quiere derribar los cimientos del sistema y a la que complace en cada discutida medida que le otorga, teniendo que bajarse del burro, por no decir eso tan feo de bajarse los pantalones.

¿De verdad que es así la socialdemocracia en que confían y votan los europeos? En Europa, ¿se vale la socialdemocracia de los votos de los antiguos asesinos terroristas para perpetuarse en el poder? En Europa, ¿complace la socialdemocracia y se harta de darles millones a los partidos separatistas que quieren independizarse de la nación? En Europa, ¿son los gobiernos socialdemócratas incapaces de contener la subida del precio de la luz o del combustible? ¿Imponen medidas con un tufo espantoso a comunismo con las que recortan el derecho a la propiedad?

Dicen que el PSOE ha terminado. Que lo que ha salido del Congreso de Valencia no ha sido el PSOE, sino el sanchismo. Imaginen, por tanto, unas nuevas palabras para el acrónimo del nombre del partido, porque PS aseguran que ya no es Partido Socialista, sino Partido Sanchista. A la medida de Sánchez, de su inmenso ego y sus ansias de aferrarse al poder al precio que fuere. ¡Claro que el PSOE conoce la socialdemocracia! Fue la que lo llevó al poder en las elecciones de 1982, la que permitió gobernar a Felipe González que, visto desde la perspectiva de nuestra hora, era la moderación, la prudencia y el sentido de Estado, aspectos que brillan por su ausencia en un Partido Sanchista que se quiere hacer pasar por socialdemocracia.

El PSOE fue socialdemócrata, claro que lo fue, con lo que se llamó el felipismo. El que contribuyó muy generosamente en la Transición a la construcción de la España de la Constitución de 1978. Entonces no era un timo, sino una praxis política. Por eso me extraña más todavía que Felipe González haya bendecido con su presencia y sus palabras al que ha usurpado en forma de timo aquella socialdemocracia que permitió construir la España que los radicales socios de Sánchez que lo mantienen en el poder están empeñados en destruir.

Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2021/10/re102021.html

LA OSCURIDAD DEL MERCADO ELÉCTRICO

Artículo de Ana Samboal publicado en El Debate el pasado día 21

Debemos hacer la transición energética, pero, si no queremos cargarnos la poca industria que tenemos, más valdría que los plazos fueran sensatos. Sostiene Pedro Sánchez que, cuando acabe el año, habremos pagado por el consumo de electricidad lo mismo que en 2008. Un poquito más, porque suma la inflación. Podría acertar si el IPC se desboca. Y, aunque está en racha –Funcas asegura que puede alcanzar el 5% en diciembre–, mucho tiene que encarecerse la cesta de la compra para que le salga la cuenta. La alternativa es que caigan en picado el gas y los derechos de emisión de CO2, pero los expertos que conocen estos mercados aseguran que, al menos hasta la próxima primavera, es altamente improbable. ¿Por qué se aventura entonces a hacer esta improbable predicción? Posiblemente, porque el coste de oportunidad es muy bajo. Su promesa disuade las protestas en lo que llegamos a fin de año y si, cuando llegue el 31 de diciembre, no ha acertado, ya nos dirá en enero que la caída del precio de la luz que se espera para el próximo abril compensará con creces el gran sacrificio que hemos hecho este año. Nunca le ha costado faltar a la verdad ni ha tenido que pagar por ello –de momento, al menos–.

El futuro será de aquellos países que sean capaces de implementar una política energética capaz de asegurar el suministro de forma eficiente y un precio competitivo a sus ciudadanos y empresas. Estados Unidos lo ha hecho con fuentes autóctonas y China lleva años trabajando en ello. Y aquí, en España, esa política, que, a lo largo de la democracia, se ha desarrollado a bandazos y a golpe de necesidades puntuales, con miras excesivamente cortoplacistas, ahora se ha reducido a las ocurrencias.

Nada más acceder a su puesto, Teresa Ribera, muy curtida en el trabajo de despacho, pero poco asidua a visitar industrias, sentenció, ni corta ni perezosa, que el diésel tenía los días contados. El trasfondo de esa idea es la que impregna todas sus decisiones. A tenor de sus declaraciones, la vicepresidenta parece decidida a hacer la transición energética con rapidez. Lo manda Europa, el medioambiente lo exige y las fuentes de energía procedentes de yacimientos fósiles a costes asumibles se agotan. Pero de lo que no parece consciente es de que la rapidez sobre el papel está a años luz de la que puede imprimirse a la economía real. Hay que hacer virar un trasatlántico y ello requiere de músculo financiero –del que andamos justos– y de mucho tino. Y, en las esferas de poder, prima la declaración de brocha gorda sobre el delicado ajuste de bisturí.

Cuando Ribera dijo aquello del diésel, los fabricantes de automóviles y toda la industria auxiliar se echaron las manos a la cabeza. No sólo porque se cargaba una tecnología altamente competitiva que mantenía a Europa en posiciones de liderazgo mundial y daba empleo a una buena parte de su fuerza laboral, no sólo porque había que amortizar el esfuerzo financiero que se había hecho para alcanzar esas cotas, sino también porque, como dicta el sentido común, una fábrica no se transforma de la noche a la mañana.

Ahora, enredada en el mercado eléctrico, sigue la misma pauta. Un día recorta el beneficio a las eléctricas y al siguiente monta una subasta de renovables que, en el caso de la fotovoltaica, ni siquiera logra cubrir la oferta debido a la desconfianza que ha provocado en el mercado. Obviamente, debemos hacer la transición energética, pero, si no queremos cargarnos la poca industria que tenemos, más valdría que los plazos fueran sensatos. Entretanto, mimemos a las empresas para evitar que huyan y, como no podemos hacer nada con los precios del gas, ¿por qué no decidimos estudiar el mercado de los derechos de emisión de CO2? Con este asunto de la contaminación se están haciendo, de forma un tanto opaca, unas transferencias de rentas a escala internacional harto difíciles de explicar. No estaría de más que el presidente se dedicara a investigarlo, en vez de vendernos bálsamos de Fierabrás.

Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20211021/oscuridad-mercado-electrico.html

DISGUSTO PARA SÁNCHEZ EN PLENA «FIESTA» EN VALENCIA: PP Y VOX LE ARRASAN JUNTOS

Artículo de ESdiario publicado en su web el pasado día 18

La «fiesta» de Pedro Sánchez en Valencia, donde este domingo clausura un Congreso Federal destinado a reforzar su liderazgo plenipotenciario, va a tener un broche amargo: Pablo Casado sería hoy presidente del Gobierno si hubiera Elecciones Generales, en la que sumaría la ansiada mayoría absoluta si sumara los escaños propios a los de VOX, que sigue muy fuerte.

Ése es el pronóstico de GAD 3 en su encuesta dominical para ABC, muy en la línea de todos los estudios demoscópicos que se difunden desde hace meses a excepción de los «cocinados» por el CIS de Tezanos, cuyas sospechas de estar manipulados han provocado incluso la imputación del responsable de la institución.

En el sondeo, Pablo Casado obtendría 125 diputados, con un ligero retroceso con respecto al verano, por 51 de Santiago Abascal, que sube significativamente desde la misma fecha: entre ambos alcanzarían los 176 escaños necesarios para juntar la mayoría absoluta en el Congreso, e incluso dos más si a esa hipotética alianza se le añadieran las dos actas de un Ciudadanos definitivamente en caída libre.

Tres grandes encuestas entierran la imagen y el futuro electoral de Sánchez

Por contra, Sánchez no tendría ninguna opción de repetir en La Moncloa ni aun reeditando la llamada «coalición Frankenstein«: entre el PSOE, Podemos, ERC, Bildu y el PNV no suman las cifras necesarias para lograr una investidura, lo que colocaría al actual presidente en una situación histórica: descontando la breve legislatura de la moción de censura, sería el único incapaz de renovar cuatro años tras agotar su primer ciclo.

Todo ello se deriva del castigo en las urnas que, según GAD 3, acumulan tanto el PSOE cuanto Podemos: entre ambos se dejan por el camino 28 diputados, confirmando un fenómeno que en realidad no es una novedad. Porque Sánchez, pese a gobernar con «espíritu de rodillo», es el presidente con menos parlamentarios propios de la historia socialista, hasta el punto de que con su número de escaños actual su predecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, presentó su dimisión como secretario general.

Ni juntando los 45 diputados de todo el nacionalismo y el resto de partidos, PSOE y Podemos logran los 176 diputados necesarios

En la foto del momento, Sánchez baja de 120 actas a solo 103, lo que unido a los 24 de Podemos (once menos que en la actualidad) arroja una suma de 127, apenas dos más que lo logrado por el PP en solitario.

Ni siquiera incorporando a la coalición de Gobierno a los 45 diputados de todos los partidos separatistas vascos, gallegos y catalanes, la CUP y Junts incluso, más Teruel Existe, Coalición Canaria, Más Madrid y los cántabros de Revilla, le saldrían las cuentas a Sánchez: en su mejor hipótesis, que lograra el casi imposible apoyo de todos ellos, no pasaría de los 172 votos.

Clima de victoria

En el PP son conscientes de la tendencia positiva, según explican fuentes del partido a ESdiario, que reconocen que todos los estudios electorales externos e internos recogen «la movilización del centroderecha» en España y los mejores presagios para Pablo Casado.

Pero también asumen que la demoscopia es más imprevisible que nunca y que, en los dos años que calcula quedan de legislatura, «muchas cosas pueden cambiar». Nadie se confía, y ello sin entrar en la compleja relación entre el PP y VOX, marcada ahora por la tensión pero, creen, más estrecha cuando llegue el momento.

Las Elecciones Andaluzas, previstas en principio para diciembre de 2022; y las Autonómicas y Municipales, en mayo de 2023, será el termómetro definitivo de la temperatura electoral en España.

Y ahí, la información interna que maneja el PP es muy positiva también. Tanto como para que en Moncloa ya estén estudiando cómo estirar la legislatura hasta enero de 2024, pese a que técnicamente las Generales deberían celebrarse en noviembre de 2023.

Artículo en: https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/disgusto-para-s%C3%A1nchez-en-plena-fiesta-en-valencia-pp-y-vox-le-arrasan-juntos/ar-AAPCzld?ocid=msedgntp

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