Por Carlos de Bustamante
(“Dins el darrer blau”, de Carme Riera)
Como lo poco agrada y lo mucho cansa, espero que éste sea el último artículo que, de alguna manera, trate sobre los Reyes Católicos. Particularmente la inquisición y los judíos han sido el tema más utilizado por literatos, políticos, pintores y un largo etc., de personajes que han volcado su animadversión a España por el sólo hecho de ser una de las naciones más poderosas, si no la que más, durante un largo período de historia, a partir de los Reyes Católicos.
Entresacando información fidedigna de la época, compongo para mis amigos y probables únicos lectores, si no los motivos -siempre oscuros (negros) en los sembradores de odios y maledicencias- de la leyenda más dañina con la que se pretende ensuciar la imagen y méritos de nuestros Reyes Católicos y sucesores: la leyenda negra de la inquisición.
Coincidiendo con la persecución de los protestantes, empieza a aparecer en las plumas de varios intelectuales europeos protestantes una imagen de la Inquisición que exagera sus rasgos negativos con fines propagandísticos. Uno de los primeros en escribir acerca del tema es el inglés John Foxe (1516-1587), quien dedica un capítulo entero de su libro `The Book of Martyrs´ a la Inquisición Española. Otra de las fuentes de la leyenda negra de la Inquisición fue `Sanctae Inquisitionis Hispanicae artes aliquot detectae´ (Algunas artes de la Santa Inquisición española), publicado en Heidelberg en 1567, firmada bajo el seudónimo de Reginaldus Gonsalvius Montanus, que fue probablemente escrita por dos protestantes españoles exiliados. Casiodoro de Reina y Antonio del Corro. Este libro tuvo un gran éxito y fue traducido al inglés, francés, neerlandés, alemán y húngaro, contribuyendo a cimentar la imagen negativa que en Europa se tenía de la Inquisición. Neerlandeses e ingleses, rivales políticos de España, fomentaron también esta leyenda negra.
Otras fuentes de la leyenda negra de la Inquisición proceden de Italia. Los intentos de Fernando el Católico de exportar la Inquisición Española a Nápoles desencadenaron varias revueltas, y todavía en fechas tan tardías como 1547 y 1564 hubo levantamientos antiespañoles cuando se creyó que se iba a establecer la Inquisición. En Sicilia, donde sí llegó a establecerse, hubo también revueltas contra la actividad del Santo Oficio, en 1511 y 1516. Son numerosos los autores italianos que en el siglo XVI se refieren con horror a las prácticas inquisitoriales, sólo y precisamente de España.
Miguel Delibes publicó la novela histórica `El hereje´, acerca del grupo protestante de Valladolid y a su represión por la inquisición. En el 2000, Noah Gordon publica `El último judío´, el viaje iniciático de un judío en la inquisición española en las artes:.
Pintura.
Durante el siglo XVII se realizaron varias representaciones de autos de fe, como el óleo de grandes proporciones pintado por Francisco Rizi, que representa el auto de fe celebrado en la Plaza Mayor de Madrid en 1680. Este tipo de cuadros subraya sobre todo la solemnidad y espectacularidad de los autos de fe.
La crítica a la Inquisición es una constante en la obra del pintor Francisco de Goya, especialmente en `Los Caprichos´. En esta serie de grabados, realizados a finales del siglo XVII, aparecen varios penitenciados por la Inquisición, y una leyenda al pie explica por qué fueron condenados. Las leyendas subrayan con mordacidad la nimiedad de los motivos y contrastan con los rostros de angustia y desesperación de los reos. Un extranjero que ha sido juzgado como hereje lleva la leyenda «Por haber nacido en otra parte». Estos grabados acarrearon al pintor problemas con el Santo Oficio, y, para evitar ser procesado, terminó regalando las planchas originales al rey Carlos IV.
Bastante después, entre 1815 y 1819, Goya pintó otros lienzos acerca de la Inquisición. Destaca sobre todo `Auto de fe de la Inquisición´.
Literatura
La literatura del siglo XVIII aborda el tema de la Inquisición desde un punto de vista crítico. En `El Cándido´, de Voltaire, aparece como epítome de la intolerancia y la arbitrariedad jurídica la Inquisición, en Portugal y en América.
Durante el Romanticismo, la novela gótica, que se desarrolló sobre todo en países protestantes, asocia con frecuencia el catolicismo con el terror y la represión. Esta visión de la Inquisición española aparece, entre otras obras, en `El monje´ (1796), de Matthew Lewis, en `Melmoth errabundo´ (1820) de Charles Robert Maturin y en Manuscrito encontrado en Zaragoza, del polaco Jan Potocki.
Uno de los más conocidos relatos de Edgar Allan Poe, `El pozo y el péndulo´, fantasea en esta misma línea acerca de las torturas de la Inquisición. El procedimiento de tortura que aparece en la historia no tiene ninguna base histórica.
En Francia, a comienzos del siglo XIX, se editó la novela epistolar `Cornelia Bororquia, o la víctima de la Inquisición´, atribuida al español Luis Gutiérrez, que critica ferozmente a la Inquisición y a sus representantes.
La Inquisición aparece también en uno de los capítulos de la novela `Los hermanos Karamázov´ de Fiódor Dostoievski, en que se plantea qué hubiese ocurrido si Jesús hubiera regresado a la Tierra en la época de la Inquisición española.
La novela de Carme Riera publicada en 1994, `Dins el darrer blau´ (En el último azul), se ambienta en la represión de los chuetas (judeoconversos de Mallorca) a finales del siglo XVII.
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