“Desabastecimientos”, de Antonio Burgos; “Todo lo que espías y periodistas tuvieron que hacer para ocultar la vida secreta de Juan Carlos”, de Iñigo Sáenz de Ugarte; “Montan un escándalo a Bono por sus relaciones con las eléctricas y su riqueza”, de Mr. Meme; y “Pablo Casado propone cambiar la ley energética para reducir 9.000 millones la factura de la luz”, de El Economista
( Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 3)
DESABASTECIMIENTOS
Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 3
En la Administración del franquismo se creó la Comisaría de Abastecimientos y Transportes. Bueno, pues esos dos son los que nos quitan ahora el sueño. Estamos viviendo los verdaderos terrores del milenio que empezaron con el atentado de Al Qaeda contra las Torres Gemelas en Nueva York y con la masacre del 11-M en los trenes de Atocha en Madrid. Continúan cada día con las grandes inundaciones, los grandes terremotos, los grandes incendios, las grandes sequías y hambrunas. Y por si faltaba algo, el mundo atenazado y empobrecido por los efectos de Covid-19, que ya oímos los números de muertos como quien escucha el resultado de un partido de la NBA.
Y encima ves el telediario y si no es una de estas tragedias de la Naturaleza o la lucha contra el virus, es un crimen espantoso de un padre que ha matado a su hijo, de un amante que ha asesinado y descuartizado a su amada y ha esparcido sus restos por los contenedores, cuando no el otro asesino riojano, que debería haber estado todavía en la cárcel cumpliendo condena por un delito semejante, ha matado a un niño. Y de lo que te dan ganas es de apagar el televisor, ante este mundo donde todo viene de pico, mientras los políticos siguen en las lunas de Valencia de sus luchas internas, incluso dentro de los propios partidos. Cuando apagas el televisor por la depresión que estás cogiendo con este panorama de los partidos, te dan ganas de decir: «Que me avisen cuando se sepa quién ha ganado».
Quizá así te evites lo más inmediato del futuro que nos espera, que son los desabastecimientos. Da terror pensar que en Austria están haciendo un ensayo general con vestuario de lo que puede ser un apagón nacional, que algunos dicen que puede llegar a ser en toda Europa. Tras lo cual otro afirma que aquí no hay temor alguno ni hay que preocuparse, que España tiene perfectamente en orden de combate su Red Eléctrica, aunque Argelia, en su conflicto con Marruecos, haya cerrado el tubo que nos traía el gas directamente desde el Magreb hasta Tarifa. Y esto es lo que más miedo te da: que alguien asegure que un problema globalizado no afecte a España. Si el gas de Argelia no va a venir en la cantidad con que nos abastecía, ¿no habrá repercusiones en el suministro de electricidad a pesar de los terroríficos récords del precio del kilowatio-hora? ¿No tendremos apagón? Pero es que te dicen luego que los laboratorios de medicinas también tienen problemas, les falta aluminio y cartón para hacer los blísteres de los medicamentos. Y que la China cada vez pone más caro el transporte de los contenedores de todas las materias primeras que aquí dejamos de producir precisamente por la competencia de precios del gigante oriental, el que hizo que hasta tuviera que cerrar tras 80 años la fábrica de las muñequitas flamencas de «souvenir» de España «pancima-er-televisó» de Marín, en Chiclana. Y las fábricas que cierran porque faltan microchips y productos que escasean en los lineales de los supermercados por falta de camioneros. Si esto no es el terror del milenio, que me digan qué es. Y encima, las coladas del volcán de La Palma.
Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2021/11/re110321.html
TODO LO QUE ESPÍAS Y PERIODISTAS TUVIERON QUE HACER PARA OCULTAR LA VIDA SECRETA DE JUAN CARLOS
Artículo de Iñigo Sáenz de Ugarte publicado en eldiario.es el pasado día 3
En julio de 1997, Emilio Alonso Manglano tiene una reunión con Felipe González. La fecha es importante, porque en esas fechas Manglano ya no es director de los servicios de inteligencia, el Cesid, y González ya no es presidente del Gobierno. No son dos jubilados matando el tiempo para contarse viejas batallitas. Ambos tienen un problema. La artista televisiva Bárbara Rey está chantajeando al rey Juan Carlos con las pruebas de su relación sentimental –un concepto discutible en este caso porque resulta más conveniente citar el título de la película ‘¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?’–. Es necesario hacer algo al respecto. Es decir, hay que ocultarlo. «La prensa sensata está controlada, aunque en los ambientes la relación se da por segura. También existe el apoyo de la élite, banqueros, empresarios…», dice González.
La descripción de la reunión aparece en el libro ‘El jefe de los espías’, escrito por los periodistas de ABC Juan Fernández-Miranda y Javier Chicote, que se han basado en los documentos personales en los que Manglano resumió su trayectoria como director del Cesid entre 1981 y 1995. La presentación del libro en Madrid este martes contó con la presencia de tres de los periodistas más influyentes de esa época –Juan Luis Cebrián, Pedro J. Ramírez y Luis María Anson–, por lo que era interesante saber hasta qué punto estaban todos metidos en esa historia: cómo los medios de comunicación jugaron un papel clave en la Transición y años posteriores no sólo para contar lo que estaba pasando, sino para ocultar todo aquello que podía perjudicar a las altas instituciones del Estado. Lo que en el caso de Juan Carlos I era prácticamente todo.
Cebrián, director de El País durante doce años y luego consejero delegado de Prisa hasta 2018, dio un ejemplo perfecto del cinismo con el que se manejan las élites en Europa. Cuando surge una revelación vergonzosa sobre el pasado y le preguntan qué hizo él en esos momentos, responde que esas cosas pasan en todos los países y no hay que escandalizarse. «Todos los estados tienen cloacas», dijo. Ramírez lanzó una catarata de acusaciones contra Manglano por haber cometido delitos para proteger al rey y a Felipe González, pero ignoró su propia relación con Mario Conde cuando este chantajeó al Gobierno para que le librara de sus problemas con la justicia tras hundir Banesto. Anson, director de ABC entre 1983 y 1997, no contó nada relevante, porque a estas alturas de su vida no va a salirse del personaje que creó hace tiempo. Como tiene 88 años, nadie se lo va a reprochar en voz alta.
Lo de Anson es interesante, porque el entonces director de ABC era uno de los periodistas, junto a Ramírez, que formó una asociación en los años noventa que tenía como misión acabar con el felipismo. Cebrián, en una muestra de ingenio periodístico casi impropia de su forma de escribir, les llamó «el sindicato del crimen». El libro cuenta en detalle que Manglano estaba muy preocupado por esa ofensiva a la que consideraba una maniobra «contra el Estado». Algunos de esos periodistas estaban muy pasados de rosca. Si había que llevarse por delante a la monarquía para deshacerse del PSOE, no tenían ningún problema con ello. Su prioridad era acabar con González para que el Partido Popular llegara al poder cuanto antes.
Por contarlo todo, hay que recordar que Manglano –y en última instancia el rey– habían ligado su destino al de González. «Hay que ayudar a PG (presidente del Gobierno). Ayuda para evitar situaciones peores», escribe Manglano en sus papeles al producirse el escándalo de Juan Guerra, hermano del vicepresidente, como aparece recogido en el libro.
Manglano tiene claro que necesita un topo y Anson es la pieza que consigue. El periodista, monárquico desde el franquismo, está conmocionado por las locuras que escucha a sus colegas. Se convierte en un agente doble que informa al jefe de los espías. Y no sólo a Manglano. Narcís Serra, miembro del Gobierno de González durante catorce años como ministro de Defensa y después vicepresidente, le cuenta lo que le ha relatado el periodista: «Para Anson, sería muy importante llegar a conocer qué periodistas de El Mundo cobraron de Roldán. Sería la mejor forma de desmontarlo todo».
Esta es una pelea de facinerosos en la que unos acusan al Gobierno de haber pagado al corrupto director de la Guardia Civil y otros acusan a algunos periodistas de haber cobrado del mismo Roldán o de Mario Conde. Serra está en su salsa. El simpático alcalde de Barcelona se convirtió en un personaje siniestro del Gobierno de González siempre dispuesto a utilizar los servicios de inteligencia en beneficio de su partido político. Manglano estaba encantado de colaborar con él.
Sobre su condición de espía a tiempo parcial, Anson no dijo nada en la presentación del libro. Tampoco ha contado nunca mucho sobre su papel esencial en las conspiraciones del Madrid de 1980 para acabar con Adolfo Suárez y provocar un giro completo de la política del país hacia la derecha. Prefirió hacer una lacrimógena defensa de la integridad de Juan de Borbón, que renunció a la Corona en favor de su hijo. Y defender a Juan Carlos hasta el límite de la muerte cerebral. Para él, todo lo que se ha publicado sobre la fortuna del anterior monarca en el extranjero son «insidias y calumnias». Juan Carlos ha tenido que pagar a Hacienda centenares de miles de euros para que no le acusen de delito fiscal. Pero es que el propio libro que tanto elogió en la presentación revela basándose en los papeles de Manglano que ese rey se ha pasado buena parte de su vida cobrando comisiones y almacenando una fortuna fuera.
En 2012, The New York Times hizo una estimación de la fortuna de Juan Carlos que alcanzaba los 2.300 millones de dólares. La cifra era tan alta que parecía difícil de creer. Era más propia de un narcotraficante colombiano o mexicano. Se quedaron muy cortos. El libro cita una anotación de Manglano, según la cual Sabino Fernández Campo sabía en 1990 que era mucho más alta: «Dice Sab. que el rey tiene 5.000 millones en Suiza». Fernández Campo fue un alto cargo de la Casa Real desde 1977 a 1993 (y su jefe en los últimos tres años). No puede sorprender que el monarca llevara mucho tiempo intentando deshacerse de él porque «habla demasiado».
Cebrián comentó que Fernández Campo le contó a él todo lo que aparece en el libro sobre la conducta personal de Juan Carlos. Se refería a sus amantes, no a su fortuna ilegal. El entonces director de El País era uno de los cancerberos del Estado que se dedicaba a proteger la reputación del monarca. Sigue haciéndolo: «Lamentándolo mucho (porque sabe que le van a criticar por ello), diré que este país tiene una deuda de gratitud con Juan Carlos I». Sobre los delitos de los que no quiso y no quiere hablar en detalle, se refirió sólo a las «irregularidades fiscales». Como si fuera igual a olvidar rellenar la casilla adecuada en la declaración de la renta.
En ese debate de hasta dónde contar sobre lo que hizo Juan Carlos, Pedro J. Ramírez llevaba las de ganar. Su problema es que también cuenta con unos cuantos esqueletos en el armario sobre los que es menos locuaz. Llamó a Manglano «presunto delincuente con galones» y «dócil criado de sus amos». Le responsabilizó de haber tapado los crímenes del terrorismo de Estado. Para el director de Diario 16 y El Mundo entre 1980 y 2014, el exdirector del Cesid fue un encubridor de delitos: «Protegió al Estado mediante la ocultación de múltiples acciones delictivas incurriendo en delitos de forma reiterada». Utilizaba con frecuencia la palabra ‘presunto’, pero sólo como cortesía legal.
Ramírez denunció que el rey utilizaba al Cesid, con la complicidad de Manglano, «para ocultar sus escándalos financieros y sus hechos amatorios». Es totalmente cierto y aparece reflejado en el libro. Para que no hubiera dudas, el periodista citaba las páginas del libro en que aparecen esas revelaciones. No es una exageración. Los espías españoles tenían como una de sus principales funciones impedir que salieran a la luz los negocios oscuros del rey.
Tenían que trabajar duro. Juan Carlos estaba tan desatado que a principios de los noventa pidió un crédito de 90 millones de pesetas a Mario Conde. Cuando Banesto fue intervenido por el Gobierno, había que tapar esa operación. «Hablé con Ybarra y con Alfredo Sáenz. Este me lo arregló», le contó a Manglano. Ahora ya es más fácil entender por qué Sáenz fue indultado por el Gobierno de Zapatero en 2011 cuando estaba en funciones.
Armado con los documentos que el teniente coronel Perote sacó del Cesid, Conde lanzó una campaña de presión contra el Gobierno amenazando con sacarlo todo. «Mario Conde está detrás de todo esto», explicó Anson a Manglano refiriéndose a las maniobras de los periodistas antifelipistas. Pedro J. Ramírez estaba con muchas ganas de publicar lo que le llegara de Conde. Sobre el banquero que acabó encarcelado, no habló en la presentación del libro. Al igual que para Cebrián, él cree que el fin justifica los medios. Es sólo que ambos han estado en puntos diferentes de las trincheras, pero la sensación de amoralidad les une.
Todo tuvo un gran nivel de representación teatral. La Royal Shakespeare Company es una pandilla de aficionados comparada con estos ilustres periodistas. Son muchos años y muchas historias que hay que seguir ocultando.
MONTAN UN ESCÁNDALO A BONO POR SUS RELACIONES CON LAS ELÉCTRICAS Y SU RIQUEZA
Artículo de Mr. Meme publicado en ESdiario el pasado día 2
El exministro de Defensa y expresidente de Castilla-La Mancha, José Bono ha visitado La Sexta y ha defendido a su «amigo» y compañero del partido socialista, Antonio Miguel Carmona que recientemente se ha convertido en vicepresidente de Iberdrola. Bono defendió su nombramiento, «es todo lo contrario de las puertas giratorias», ahora está defensa se ha vuelto en su contra, ya que las redes sociales han sacado a relucir su importante patrimonio.
El manchego definió a Carmona como «una gran persona», y que sobre todo era su «amigo». Sobre su reciente nombramiento, Bono afirmó que Carmona nunca «ha gestionado ni un céntimo de dinero público» y esa es razón más que suficiente para el exministro de Defensa para concluir que entonces «decir que es el ejemplo de puertas giratorias es mentir».
El PSOE sentencia a Carmona tras su fichaje por Iberdrola y su ‘antisanchismo’
El alegato de José Bono en favor de su «amigo» se inició sobre el tiempo recomendando en aceptar un cargo en una empresa privada después de haber dejado un cargo público: «Hay quienes dicen que cuando un político deja de ser, por ejemplo, concejal, tiene que estar un tiempo sin ir a la empresa privada. ¿Cuánto tiene que estar? ¿Un año, dos? Pongámosle diez años. Los más radicales dirán que ‘toda la vida’. Vale, ¿así sabe qué ocurrirá? Tendremos la casta perfecta, esa casta denostada que se agarrará al puesto público porque no podrá ir a otro sitio. ¿Y quién hará política entonces? Los funcionarios que tienen asegurado el puesto», continuó el exministro.
Defensa a Iberdrola y a Carmona
Tras conocerse el nombramiento de Antonio Miguel Carmona como vicepresidente de Iberdrola no cesaron las críticas ante tal cargo, el exconcejal de Madrid se suma así a la gran lista de políticos que hacen carrera en las empresas eléctricas.
Las redes sociales han criticado la defensa tan acérrima de José Bono hacía Carmona. Algo que es comprensible por otro lado, porque la hija del exministro, Ana Bono Rodríguez fue fichada por la compañía eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán para el departamento jurídico, haya por el 2016.
Esta incorporación por parte de la abogada se hizo efectiva por la gran amistad del exministro de Defensa del PSOE con el presidente de la compañía eléctrica como informaron algunas publicaciones. Las redes no solo han aireado las amistades de Bono, sino la necesidad imperiosa que tiene el expresidente de Castilla-La Mancha en gestionar su abultado patrimonio, como ha señalado con varios titulares Hermann Tertsch.
PABLO CASADO PROPONE CAMBIAR LA LEY ENERGÉTICA PARA REDUCIR 9.000 MILLONES LA FACTURA DE LA LUZ
Artículo de El Economista publicado en su diario el pasado día 31
«La transición energética debe ser justa y no llevarse por delante los hogares. España no tiene garantizado el suministro de gas por la inacción del Gobierno». Ante la crisis energética que vive España y el miedo por una posible escasez de gas natural este invierno, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, asegura que, con su propuesta para modificar la legislación en materia energética, se podría reducir la factura de la luz de hogares y empresas en unos 9.000 millones de euros.
Según sostiene Casado en una entrevista concedida al diario El Confidencial, esa bajada se puede conseguir mediante «la implantación de un IVA superreducido, repercutiendo en la factura de todos los derechos de emisiones de CO2 y sacando los costes no energéticos de la factura«. El objetivo es llevar a cabo una transición justa que, además, cree empleo y «no que se lleve por delante a la industria nacional y a todos los hogares porque la luz en España ha subido un 200%», añade.
Asimismo, el líder del PP señala que España no tiene garantizado el suministro de gas procedente de Argelia porque el Gobierno «no ha hecho nada» para renovar a tiempo la concesión del gasoducto, aun sabiendo desde hacía 25 años que cuando acababa el contrato, y ahora es necesario emplear buques metaneros, que son más caros, para incrementar el abastecimiento.
Sobre los datos de la inflación que se han dado a conocer esta semana, Casado insiste en su propuesta de desligar las pensiones del IPC para volver al factor de sostenibilidad que implantó el PP mientras gobernaba y permitió que subieran de media un 16%. Dada la situación actual, votarán a favor de subir las pensiones un 2% este ejercicio pero exigirán que se recuperen los complementos a la maternidad, los beneficios fiscales a los planes de pensiones y tener una previsión que evite un «crash».
Asimismo, ha reiterado que los Presupuestos Generales del Estado presentados por el Gobierno de Pedro Sánchez son papel mojado. Según él, «los impuestos se pueden bajar más de 10.000 millones de euros» si se rebaja el IRPF; se suprime el impuesto de patrimonio, el de sucesiones, el de transmisiones patrimoniales por la compra de vivienda habitual y las tasas burocráticas; y se reduce un 50% el impuesto de sociedades.
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