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 Los belenes de este año

Tres foramontanos en Valladolid 21 Dic 2021 - 07:22 CET
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Por José María Arévalo

(Uno de los Pasajes del Belén de Las Francesas)

Tengo la impresión de que este año ha empezado un nuevo ciclo en esto de los “belenes” de Navidad en Valladolid, porque hasta ahora las tres asociaciones belenístas activas en la ciudad, que se reparten – incluso de forma rotatoria- cada año la organización de los belenes monumentales de las salas de exposiciones de Las Francesas y el Palacio de Pimentel, y el de la iglesia de Las Angustias, que son los más significativas de nuestra ciudad, venían frecuentando lo que yo llamaba otros años “estilo castellano”, de unas representaciones de la Natividad en medio de pueblos o casas antiguas de nuestra tierra; y justo este año, salvo alguna excepción, se han apartado un tanto de este estilo, que a mí es el que más me gusta, probablemente porque han elegido temas específicos en     que no era viable, como el de representar el Misterio entre comercios vallisoletanos o monumentos regionales, o simplemente en su ambientación más próxima entre construcciones faraónicas o greco-romanas, históricas en definitiva, como siempre hubo algún caso, pero no frecuente. Vamos a empezar resumiendo los estilos de años anteriores.

Hace unos diez o quince años, o más –la vejez nos hace recordar lo pasado como más próximo-  desapareció el belén antiguo del Colegio La Salle, que tuvo la mayor atracción durante la niñez de los ahora más mayores, hasta el punto de formarse grandes colas por todo el patio del colegio y hasta en la calle para verlo; lo montaba uno de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y fue durante mucho tiempo el mejor de nuestra ciudad, por no decir el único, el primero que tuvo figuras con movimiento, muchas, gracias a un peculiar sistema de tracción mecánica que recorría los bajos del belén de gran superficie, yo creo inventado por aquel hermano. Quizá no fuera tan artístico como los actuales de las asociaciones belenistas, pero era el más realista y maravilloso que he visto nunca. El otro belén conocido por  todos entonces era el de la iglesia de San Benito, que montaban varios hermanos carmelitas de ese convento en la capilla más próxima al lado de la epístola, y que ahora siguen montando a la entrada de la iglesia, a la izquierda, con más casas, cuevas y arroyos todavía, pero en aquel estilo tradicional del de los Escolapios, pero sin movimiento apenas.

Las asociaciones belenistas empezaban entonces su actividad fomentando el belenismo en las casas particulares, con un premio al o los mejores belenes privados, que como concursaban podían visitarse en determinadas horas y días. Yo, que  venía montando en nuestra sala de estar un belén para mis hijos de entre tres y diez años entonces, con figuras a las que yo mismo daba movimiento acoplándolas motores de cochecitos y aviones desechados por mis hijos, un año que me pareció me había salido más completo me presenté al concurso; pero me dijeron que era un estupendo belén infantil, que  podía haberlo llevado al concurso-exposición que hubo –creo recordar en Caja España, de la plaza del mismo nombre- pero tenía que haberlo montado y expuesto allí todas las Navidades. Lo que era absurdo porque entonces no servía a mis hijos; lo lógico hubiera sido contar, en el concurso general, con un premio especial pàra los belenes infantiles.

Así se fueron dando a conocer las asociaciones belenistas, y en pocos años, cuando ya echábamos de mucho de menos al de los Escolapios, el Ayuntamiento en las Francesas y  la Diputación en Pimentel, empezaron a presentar magníficos belenes –algunos calificados de monumentales- que elaboraban aquellas primeras Asociación Belenista de Valladolid y Asociación Belenista Castellana. Y así apareció un nuevo estilo de belén, que llamamos “castellanos”, que a mi me encantan, que recogen casas y calles típicas de estas tierras nuestras, con una maestría que parece increíble en la reproducción de muros de adobe, ventanas, puertas o traseras de madera y tejados y aleros propios de nuestros antiguos pueblos, que tanto apreciamos los acuarelistas para pintar en nuestra salidas a los alrededores, pero de los que quedan pocos en nuestro entorno, pues han sido sustituidos por ladrillo y portaje de metal –más cuanto más rico es el pueblo, desgraciadamente-. A esta aparición de los belenes castellanos hay que añadir la puesta en escena nada menos que del Belén Napolitano que consiguió el Museo Nacional de Escultura y que empezó en el propio palacio de San Gregorio para pasar años después, ya muy ampliado, al Palacio de Villena, donde puede verse todo el año y con un horario ampliado en als fechas de Navidad, como veremos.

Personalmente son los belenes que más me gustan, estos “castellanos”, y siempre había estos últimos años varios ejemplos en nuestra ciudad, en las Francesas o en el Palacio de Pimentel (o en ambos), en las Angustias, en la Catedral, algo en San Andrés y algún año también en la iglesia de San Lorenzo. Hace dos años titulaba, este de San Lorenzo, en un cartel explicativo al inicio, “Los pueblos de barro. Tipología de un belén”, que explicaba que “En esta ocasión el belenista José María Villa nos traslada a un pueblo castellano de la zona de Tierra de Campos a mediados del siglo pasado. Homenaje que hace a su lugar de origen en el que, lejos de reproducir una localidad concreta, ha plasmado elementos prestados de muchas de ellas, fruto de un gran conocimiento del terreno y del espíritu de esta tierra. El paisaje agreste terracampino, de tierra pobre y austera, el uso del barro en muros y tapiales, mezclando convenientemente y fragmentado para incrementar su impermeabilidad, constituyen uno de los principales protagonistas de la edilicia popular: esto sucede en gran parte de las construcciones civiles que caracterizan una amplia zona de la Meseta Norte destacando en este uso una extensa comarca conocida como “Tierra de Campos”.

Aquél año el belén de San Lorenzo corrió a cargo del responsable de la Asociación Belenista “La Adoración”, José María Villa, que cumplió en aquella edición veinte años ocupándose también de dar forma a título personal al Belén Monumental de la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, organizado por la Cofradía Penitencial de la parroquia en la Sala de Pasos.

 

(Belén de la iglesia de San Lorenzo)

Menos “belenes castellanos”

Pues bien, la tercera fase –creo yo- del belenismo  en Valladolid empieza este año con el abandono de los belenes “castellanos” en favor de otros estilos, probablemente como consecuencia de la indudable madurez y perfección alcanzada por las asociaciones belenistas y sus miembros. Bueno, también por el cambio de artistas belenistas, como es el caso del belén de la iglesia de San Lorenzo, que después de varios años encargado a José María Villa, ha vuelto este año a realizarlo la familia Trebolle. Y el belén de los Trebolle se caracteriza principalmente por el mucho movimiento en las figuras que incorpora, –pero ahora con motorcitos en cada figura, como los que podemos adquirir en muchas tiendas, sobre todo en la librería del Santuario, no como los hacía  yo antaño con motorcitos de los juguetes de mis hijos-, lo que hace las delicias de los pequeños; este de la familia Trebolle  este año pasado y quizá alguno  más se exponía en el Palacio Real, frente a la iglesia de San Pablo. He visto que El Norte de Castilla llama a este belén de los Trebolle-Liz “Nacimiento napolitano” –creo que es un error del periódico-, al tiempo que explica que esta familia vuelven a darle vida en la iglesia de la patrona, con 108 figuras.

Tampoco es “castellano” el de la sala de Las Francesas, que recrea cinco ‘Pasajes de Belén’, pero para mi satisfacción compruebo que uno de esos pasajes o escenas está configurado como el cruce de varias calles de un pueblo castellano antiguo, en una imagen bellísima y de gran perfección. Ha sido para mí una sorpresa, y aunque todas las demás están hechas con gran perfección, esta del pueblo castellano es extraordinaria. Siento que la foto que le hice salió borrosa.

(Único Pasaje castellano, en Las Francesas)

Todos los pasajes están cuidados hasta el más mínimo detalle, jugando con los planos, con las escalas, con una iluminación casi teatral… La sala municipal de Las Francesas exhibe hasta el 9 de enero Pasajes de Belén, expresión de un arte colectivo –dice El .Día-. “No es una puesta en escena al uso. En esta ocasión, el Grupo Belenista ‘La Adoración’, responsable del montaje, ha rehuido de los despliegues monumentales. «Hemos querido mostrar cinco escenas significativas del nacimiento y primera infancia de Jesús», explicó José María Villa, responsable de un colectivo que cumple ya dos décadas de vida y que ha trabajado desde julio en el montaje”. El visitante podrá ver recreados pasajes bíblicos como la huida a Egipto, la Natividad, la Epifanía o la petición de posada –escena que reproduce la aldea leonesa de Peñalba de Santiago–. Más de cien figuras se integran en estos pasajes que buscan evocar y mostrar cómo eran los oficios y ambientes de la época. Fui a verlo con mi amigo Alfredo Mateos, que se quedó con la boca abierta; no se lo esperaba tan imponente. Creo que va a ser el mejor de este año.

(Belén en Pimentel 2021)

El de Pimentel, ambientado en escenarios de la provincia

El Belén Bíblico Monumental de la Diputación de Valladolid se ambienta este año por primera vez en los pueblos y escenarios de la provincia bajo el título ‘Cristo nace en Valladolid’, que se puede visitar junto a una exposición de facsímiles de códices medievales con escenas navideñas en sus miniaturas.

El presidente de la Diputación, Conrado Íscar, ha inaugurado el Belén en un acto en el que ha estado acompañado de Ricardo Rodríguez González, presidente de la Asociación Belenista Castellana, así como de los alcaldes y representantes municipales de las ocho localidades de la provincia que este año van a celebrar belenes vivientes en la provincia. Conrado Íscar ha incidido en que el Belén de la Diputación «se ha convertido en todo un referente de la Navidad vallisoletana» y son miles las personas que cada año acuden hasta la Sala de Exposiciones del Palacio de Pimentel para disfrutar con los espectaculares montajes que, desde 1992, ofrece la Asociación Belenista Castellana.

En este sentido, ha recordado que el pasado año, pese a las restricciones de la pandemia, se registraron 12.000 visitantes, una cifra muy importante, aunque alejada de los 29.000 del año 2019. Íscar ha apuntado que este año se mantendrán todos los protocolos de seguridad pero se ha mostrado convencido de que la muestra volverá a tener éxito de aceptación por parte del público, «que podrá disfrutar del excelente trabajo realizado por los maestros belenistas de la Asociación».

El montaje de este año es totalmente nuevo y los visitantes podrán recorrer las diferentes escenas bíblicas tradicionales ambientadas en los castillos de Peñafiel, Curiel o Portillo; las murallas de Urueña; la ermita de la Virgen de Sieteiglesias de Matapozuelos; el Arco de San Sebastián de Medina de Rioseco, los palomares de Trigueros del Valle; el puente sobre el Duero, las Casas del Tratado, la Iglesia de San Antolín y el Convento de las Claras de Tordesillas; o las ruinas de la ermita de Canteces en Vega de Valdetronco, que se funden con barrios de bodegas, chozos, apriscos, viñedos, pinares, cerros y oteros para configurar un paisaje típicamente vallisoletano.

El presidente de la Asociación Belenista ha recordado que año tras año se han ido presentando belenes ambientados en diferentes lugares del mundo, pero «faltaba» uno en esta tierra y ha destacado imágenes como la Anunciación dentro de una bodega castellana con todos sus detalles, donde María y José buscaban cobijo, que acaban encontrando en un palomar parcialmente derruido.

Ricardo Rodríguez ha explicado que en el montaje han trabajado más de diez personas a lo largo de más de un año y, tras el verano, se ha hecho casi a diario para preparar la plataforma del Belén. Finalmente, entre siete y diez personas han trabajado en las últimas semanas de forma simultánea e incluso alguno ha pedido vacaciones en su trabajo para poder montarlo.

Todo ello, como ha señalado Conrado Íscar, con el fin de «revivir» un año más el espíritu de la Navidad. «Un tiempo para renovar nuestras tradiciones, para reencontrarnos con nuestros seres queridos y para reafirmar nuestros deseos de trabajar cada día por hacer un mundo mejor», ha añadido.

El belén de Las Angustias de Valladolid homenajea al comercio de proximidad

El tradicional Belén que diseña y coloca el belenista José Mª Villa en el Salón de Pasos de la Cofradía Penitencial de Ntra. Sra. de las Angustias llega en este año 2021 a su edición número veinte. “Desde 2002 hasta la actualidad –recoge El Día-, de forma ininterrumpida, se ha convertido en uno de los imprescindibles de la Navidad vallisoletana, siendo visitado anualmente por decenas de miles de personas que contemplan con asombro como varía cada año tanto la disposición del montaje como las figuras y escenas, entre las que caben recordar por su éxito los belenes que recreaban un paisaje de Tierra de Campos o un pequeño pueblo castellano”. Para celebrar este aniversario el belén cambia de formato y estará, en esta ocasión, compuesto por seis dioramas. Los cuatro primeros pretenden homenajear al comercio de proximidad vallisoletano y reivindicar la tradición española de los Reyes Magos en contraposición a costumbres foráneas.

Así podremos contemplar una reproducción de la Plaza de la Fuente Dorada, con los establecimientos existentes en ella a principios del siglo XX, o la primitiva sede de la confitería El Sol, en la calle Val, origen de la popular empresa conservera Helios allá por 1901. Como curiosidad, las figuras de estos dioramas han sido realizadas mediante la técnica de impresión en 3D lo que aporta el toque de modernidad al montaje.

Igualmente encontramos un pequeño homenaje a nuestra cofradía con unas idealizadas sacristía y capilla de Nuestra Señora de las Angustias y a la infancia, recreando las tradiciones del montaje del nacimiento y de la entrega de la carta a los Reyes Magos. Las imágenes de estos dioramas son obra de los afamados artesanos belenistas Juan José y Jesús Cerrada, de Los Palacios (Sevilla), a excepción de las tallas de los monaguillos de la cofradía, cotizadísimas piezas del taller gaditano, sito en El Puerto de Santa María, de los sucesores de Ángel Martínez.

Finalmente, los dos últimos dioramas muestran un paisaje de Judea y, como no podía ser de otra forma, el tradicional Misterio, compuestos ambos con valiosas figuras de principios del siglo XX. El belén se puede visitar hasta el domingo 9 de enero y su horario de apertura será de 12:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas.

Alcazarén solidario

La Escuela de Profesionales Alcazarén de Valladolid ha informado estos días en la prensa que está trabajando en dos iniciativas solidarias que llevarán a cabo los alumnos del centro para ayudar a las asociaciones Cáritas y Redmadre. Por un lado, se ha elaborado un Belén de chocolate en beneficio de Cáritas Valladolid. El departamento de repostería de la Escuela desarrolló durante los últimos dos meses, un curso de modelado de chocolate, informa Ical. A raíz de esta iniciativa, varios alumnos participantes pusieron en práctica lo aprendido realizando un Belén de chocolate con fines solidarios que se expondrá en la entrada de la Escuela a partir del viernes 3 de diciembre. Cualquier persona que así lo desee podrá visitarlo y tendrá la oportunidad de donar, en efectivo o por Bizum, a Cáritas Valladolid. Al mismo tiempo, desde la Escuela Alcazarén también se colaborará con la Asociación Redmadre. En este sentido se realizará una recogida de pañales, leche en polvo, ropa de bebé o biberones entre los días 3 y 22 de diciembre.

 

(Belén napolitano)

El Museo de Escultura de Valladolid luce el belén napolitano

El Museo Nacional de Escultura extiende para celebrar la Navidad, los horarios de apertura pública al belén napolitano, una de las piezas más singulares de su colección expuesta en el Palacio de Villena. Desde el 23 de diciembre hasta el 5 de enero, de martes a domingo, el Belén estará abierto de 11 a 14 h. y de 16:30 a 21 h; mientras que el domingo 2 de enero lo hará de 11 a 14 h y de 18 a 21 h. loHasta el 31 de diciembre, la visita al Museo Nacional de Escultura, incluido el Belén, es gratuita. Además, este espacio artístico acoge una conferencia sobre el significado del elefante del belén.

El belén napolitano fue remodelado por última vez en el año 2015 por el escenógrafo Ignasi Cristiá.  El conjunto  es visitable durante todo el año. Este grupo de piezas escultóricas se dibuja tras las vitrinas del Museo como una especie de obra de teatro en miniatura que cuenta con una multitud de escenas diferentes con diversos personajes. Este rasgo característico refleja el peso que tuvieron las artes dramáticas durante el siglo XVIII en Nápoles, cien años en los que la ciudad vivió un periodo de esplendor como capital del Reino bajo los Borbones.

 

Tres foramontanos en Valladolid

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