“La persecución a Don Juan Carlos”, de Bieito Rubido; “La reforma laboral entrará en vigor mañana: se retrasa a este jueves su publicación en el BOE”, de Europa Press; y “Y así muere el Parlamento Europeo, con un fuerte aplauso”, de Esteban González Pons
( Viñeta de Idígoras y Pachi en El Mundo del pasado 29)
LA PERSECUCIÓN A DON JUAN CARLOS
Artículo de Bieito Rubido publicado en El Debate el pasado día 29
La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, tiene el dudoso honor de ser la figura más cuestionada en ese puesto desde que hay democracia. Y está cuestionada por muchas razones. La principal, su manifiesta falta de neutralidad, derivada de haber sido ministra del Gobierno de Sánchez y haber hecho campaña en favor del PSOE con un lenguaje muy despreciativo para sus oponentes políticos. Su neutralidad está también en entredicho por las grabaciones que escuchamos, dentro del macrocaso Villarejo, donde pasaba desde dar a entender que en Cartagena de Indias algún miembro del Supremo no tuvo una conducta honorable hasta aplaudir la creación de una red de prostitución para espiar a determinadas personas. Pero hay más, en un juzgado de la Audiencia Nacional está grabada la declaración de un antiguo jefe de la Inteligencia venezolana que habló del pago de varios millones de euros a la pareja de la fiscal general para «engrasar» las relaciones con ese organismo que dirige Lola Delgado. ¿Es necesario algo más? En otro país, con más decencia democrática y tradición de división de poderes, esta señora ya no ocuparía su actual puesto. Como ha ocurrido con otros muchos fiscales que han atormentado a tanta gente para después quedar archivadas las causas o absueltos los procesados. Tanto dinero del Estado para que todo quede en lo que queda. En Estados Unidos los hubieran echado a todos, tras cada uno de esos fracasos. Ahora Lola quiere seguir en su persecución a Don Juan Carlos, mal llamado emérito –eso solo se aplica a cardenales y catedráticos– y prolonga las investigaciones para de esta manera alargar el padecimiento de un español que no merece lo que le está ocurriendo y a quien la mayoría de sus compatriotas quieren ya de regreso. Sánchez simula que él está al margen de esta operación, pero no. Él fue quien anunció que pondría una fisca que le obedeciese. Seguramente se acuerda de aquel «es que… ¿la Fiscalía de quién depende? Pues ya está». Este fingimiento, esta simulación, caerá, porque nada dura eternamente, y menos la mala voluntad.
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20211229/persecucion-don-juan-carlos.html
LA REFORMA LABORAL ENTRARÁ EN VIGOR MAÑANA: SE RETRASA A ESTE JUEVES SU PUBLICACIÓN EN EL BOE
Artículo de Europa Press publicado en El Economista el pasado día 29
El Real Decreto-ley de reforma del mercado de trabajo entrará finalmente en vigor mañana al haberse retrasado su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) hasta este jueves. Fuentes del Gobierno han informado a Europa Press que, por una cuestión de tiempos, la norma no ha aparecido hoy publicada en el BOE, pero lo hará mañana, entrando en vigor ese mismo día, 30 de diciembre.
Habrá una excepción, la nueva regulación de contratos, que no estará vigente hasta tres meses después, periodo que tendrán las empresas para adaptarse al nuevo marco de contratación.
En el caso de los contratos de obra o servicio vigentes a la entrada en vigor de la reforma, su duración máxima se limita a seis meses desde la publicación de la ley, de forma que pasado ese tiempo desaparecerán del mercado de trabajo español.
El Consejo de Ministros aprobó ayer la reforma laboral, que persigue poner coto a la temporalidad, devolver el equilibrio a la negociación colectiva e incorporar a la legislación ordinaria los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que sustituirán a los utilizados en pandemia, pero con el mismo objetivo: evitar despidos.
La reforma, fruto del acuerdo entre el Gobierno y los agentes sociales, establece que el contrato de trabajo ordinario será el indefinido y que solo podrán hacerse contratos temporales con causas muy tasadas: por circunstancias de la producción y por sustitución de otro trabajador con reserva de puesto de trabajo.
El antes y el después de los principales cambios aprobados en la reforma laboral
El primero solo podrá concertarse por incrementos ocasionales imprevisibles de la producción u oscilaciones de la demanda, por un tiempo máximo de seis meses, ampliables a doce si así lo establece el convenio colectivo sectorial de turno.
Esta causa podrá emplearse en situaciones previsibles, como las campañas de Navidad o agrícolas, por un periodo máximo de 90 días al año no consecutivos. En este tiempo, las empresas podrán realizar contratos temporales con causas que, aun siendo previsibles, tengan una duración reducida y limitada dentro de la contratación fija.
De esta forma, se expulsará de la legislación laboral el contrato por obra o servicio, que permitía temporalidades que en algunas ocasiones llegaban a los cuatro años.
El contrato temporal por sustitución podrá celebrarse para sustituir a personas durante una suspensión del contrato con reserva de puesto de trabajo, para cubrir la jornada reducida por causa legal o convencional, así como para cubrir vacantes durante un proceso de selección. En este último supuesto la duración del contrato no podrá exceder de tres meses.
Multas de hasta 10.000 euros
Con esta reforma, el contrato de obra en la construcción pasará a ser indefinido y cuando finalicen las tareas de la obra para la que ha sido contratado un trabajador, la empresa tendrá que recolocarle en otra obra o formarle, con cargo a la empresa.
Si el trabajador rechazara la oferta o no pudiera recolocarse por no existir puesto adecuado, se producirá la extinción del contrato, con una indemnización del 7% calculada sobre los conceptos salariales establecidos en las tablas del convenio colectivo.
Los sectores que estacionalmente recurren a contratos temporales tendrán que utilizar a partir de la entrada en vigor de la nueva regulación de contratos el fijo-discontinuo, que dará lugar a los mismos derechos que el resto de indefinidos.
Los trabajadores con este tipo de contratos serán colectivo preferente para las acciones formativas. Los convenios sectoriales podrán establecer bolsas de empleo para favorecer su contratación y para mejorar su formación durante los periodos de inactividad.
Asimismo, la norma reducirá a 18 meses en un periodo de 24 meses el plazo de encadenamiento de contratos para adquirir la condición de trabajador indefinido, frente a los 24 meses en un periodo de 30 meses vigente actualmente.
El incumplimiento de las normas que regulan la contratación temporal llevará a que el trabajador sea considerado indefinido. Las sanciones por el uso fraudulento de la contratación temporal se elevan desde un máximo de 8.000 euros a un máximo de 10.000 euros y pasarán a aplicarse por cada situación fraudulenta y no por empresa, como hasta ahora.
La nueva reforma laboral encarece el despido de los fijos discontinuos
Además, la reforma penalizará con una tasa fija a las empresas que abusen de contratos temporales inferiores a 30 días: tendrán que pagar una cotización a la Seguridad Social adicional de 26 euros por cada contrato que den de baja.
Esta penalización será creciente. Así, cuantos más contratos de corta duración se den de baja, mayor será el desincentivo. Con un contrato corto de 10 días la penalización será de 26 euros; si el mismo tiempo de trabajo se cubriera con dos contratos de cinco días de duración, el sobrecoste en la cotización sería de 52 euros.
Esta cotización adicional no se aplicará excepcionalmente a los regímenes especiales de trabajadores por cuenta ajena agrarios, de empleados de hogar, de la minería del carbón y tampoco a los contratos por sustitución.
Al mismo tiempo, la reforma refuerza la definición y causalidad del contrato formativo, ofreciendo dos tipos de contrato: el de formación en alternancia, que combinará trabajo y formación, y el contrato para la adquisición de la practica profesional.
En el primero de ellos, las jornadas no podrán superar el 65% el primer año y el 85% en el segundo año, sin poder realizar horas extra, trabajo a turnos o jornadas nocturnas. La retribución se adaptará al convenio y no podrá bajar del 60% el primer año y del 75% en el segundo año. Nunca será menor al SMI proporcional a la jornada y un tutor se encargará de monitorizar el plan formativo individual.
Por su parte, los contratos para la obtención de la práctica profesional podrán celebrarse hasta un máximo de tres años (o cinco años en el caso de personas con discapacidad) después de obtenida la certificación. Tendrán entre seis meses y un año de duración. La retribución será la propia del convenio para el puesto y contarán también con seguimiento tutorial.
El decreto deroga además la disposición adicional decimosexta del Estatuto de los Trabajadores que permitía acometer despidos por causas económicas en las administraciones públicas.
Evitar despidos
La norma recupera la ‘ultraactividad’ plena de los convenios colectivos, de forma que éstos se prorrogarán hasta que sean sustituidos por otros nuevos, sin un límite de tiempo.
Además, el convenio de sector recuperará su prevalencia sobre el convenio de empresa. Este podrá regular la elección entre abono o compensación de horas extras; el horario y la distribución del tiempo de trabajo; la adaptación de la clasificación profesional y las medidas de conciliación familiar, pero no la jornada laboral ni el salario.
Además, a las contratas y subcontratas se les aplicará el convenio del sector de la actividad realizada o el de la empresa principal. El convenio de empresa solo podrá aplicarse por la contratista si determina mejores condiciones salariales que el sectorial que resulte de aplicación.
Asimismo, la norma potencia los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para evitar despidos colectivos. De este modo, la legislación laboral ordinaria incluirá los ERTE que se han utilizado masivamente durante la pandemia y creará unos nuevos bajo la denominación Mecanismo RED.
El Gobierno efectuará una evaluación de los resultados obtenidos por la reforma mediante el análisis de los datos de la contratación temporal e indefinida en enero del año 2025, publicando la tasa de temporalidad general y por sectores, evaluación que deberá repetirse cada dos años.
Y ASÍ MUERE EL PARLAMENTO EUROPEO, CON UN FUERTE APLAUSO Artículo de Esteban González Pons publicado en El Confidencial el pasado día 28
Con un gesto que recuerda a Julio César aceptando con desinterés fingido la dictadura vitalicia o a Napoleón repitiendo esa escena el 18 brumario, el senador Palpatine, alzando los brazos tal y como corresponde a un sumo sacerdote, proclamó el final de la República y el comienzo del Imperio Galáctico. Previamente, el tonto útil del senador Jar Jar Binks, un gungan del planeta Naboo, le había ofrecido poderes extraordinarios, que Palpatine aceptó renuente, haciendo mohín de disgusto y proclamando su falso amor a la democracia. Todos los desastres políticos los provocan tontos útiles, incapaces de prever las consecuencias que acarrean sus bienintencionadas acciones.
Pongo este ejemplo, que pertenece a la saga ‘Star Wars‘, porque el Parlamento Europeo siempre me ha recordado a ese Senado Galáctico por el innumerable conjunto de fenotipos regionales, idiomas hermosos, algunos sin vocales, y vestuarios variados, incluso decididamente desenfadados, que ahí se concentran. También porque de tontos útiles quiero escribir hoy y estos constituyen la variedad de político dominante en Bruselas.
A finales de primavera, cuando parecía que la peste había pasado ya, el presidente David Sassoli impulsó un debate aparentemente constructivo sobre lecciones aprendidas durante la pandemia que, sin embargo, en mi opinión, nos está conduciendo a un callejón sin salida, eso sí, con las mejores intenciones. Seleccionó a un grupo de diputados de todas las orientaciones ideológicas, nos constituyó en ‘focus group’ (en mi vida he pertenecido a comisiones, subcomisiones, ponencias, seminarios…, pero era mi primer ‘focus group’, lo juro) y nos pidió que señalásemos cuáles de las medidas extraordinarias adoptadas por el Parlamento Europeo durante el confinamiento merecerían continuar cuando regresáramos a la vida normal.
El debate se centró de inmediato en la necesidad o no de presencia física de los diputados para que el Parlamento funcione, y en eso seguimos. Aún no hemos alcanzado ninguna conclusión, pero me temo que al final se abrirá la puerta al parlamentarismo en línea, lo que resulta paradójico, ya que el Parlamento Europeo sigue comprando y ampliando edificios en tanto que la Comisión Europea, ante la previsión de un mayor número de funcionarios teletrabajando en el futuro, ha empezado a venderlos.
Es cierto que el Parlamento, con más de 700 diputados y miles de asistentes y funcionarios provenientes de los 27 países europeos, que además viajan constantemente, era y es un supermercado ‘gourmet’ para el covid; que se realizó un esfuerzo extraordinario para celebrar plenos y comisiones a distancia, sin necesidad de que nadie que no pudiera asumir el riesgo de contagio se desplazase a Bruselas; que fue difícil porque no solo había que asegurar las conexiones, sino que también se debía ofrecer traducción simultánea de las intervenciones en 23 lenguas y seguridad, incluso secreto, a la hora de votar, y que todo eso se consiguió con éxito. Solo hubo un mes en que el Parlamento cerró del todo, y creo que fue más por histeria que por necesidad.
Se puede decir que gracias a internet la Unión Europea ha contado con su Parlamento pese al coronavirus. Y es importante, porque sin el Parlamento no se habría podido sacar adelante el plan de compra de vacunas, ni el Marco Financiero Plurianual, ni el plan de recuperación llamado Next Generation EU.
Ahora bien, una cosa es mantener un Parlamento Europeo virtual durante una época de emergencia sanitaria y otra bien distinta consolidar ese tipo de parlamentarismo, o, peor aún, considerarlo un adelanto para la democracia del futuro.
Los argumentos que dan los partidarios de que, cuando termine la pandemia, se mantenga la condición de Cámara virtual del Parlamento Europeo son principalmente cuatro:
- Ecológico. Si los diputados europeos no necesitan viajar para reunirse, se reduce la huella de carbonoque producen con sus desplazamientos semanales en avión, tren o coche. Tampoco duermen en hoteles ni comen o cenan en restaurantes, por lo que dejan de contaminar fuera de su hábitat, contribuyendo a trasladar la idea de que debemos tender hacia una economía de proximidad.
- Económico. La factura de desplazamientosse reduciría considerablemente. Imaginemos un Parlamento Europeo que no tuviera que pisar físicamente la sede de Estrasburgo una semana cada mes, obviamente, sería una institución mucho más barata.
- Cercanía a la circunscripción. Si los eurodiputados no se movieran del lugar donde son elegidos, porque asisten por videoconferencia a sus plenos y comisiones, estarían mucho más cerca de sus electores y conocerían de primera mano muchos de los problemas a los que deben hacer frente y que de ordinario se les escapan.
- Calidad de los comparecientes. Comprobamos durante lo peor de la pandemia que, si los citábamos para comparecer a través de sus ordenadores, podíamos contar con los mayores expertos mundialessobre cualquier materia y mantener con ellos debates ciertamente inspiradores.
¿Y cuáles son los argumentos en contra? Mencionaré los cuatro que me parecen más relevantes:
- Desconocimiento de Europa. No debemos confundir circunscripción con representación. Los diputados se eligen en circunscripciones, pero representan a la nación entera. En España, por ejemplo, un diputado al Congreso por Valencia es elegido en la provincia valenciana, mas representa a la nación entera y no solo a los valencianos. Pues lo mismo en el nivel continental, los miembros del Parlamento se eligen en sus países, aunque representan a toda la Unión Europea. Si los eurodiputados españoles no salieran de sus aldeas, ¿cómo sabrían nada de lo que sucede en Finlandia, Irlanda o Grecia?Ni siquiera de Portugal podrían decir algo más que lo cerca que queda de Extremadura.
- Incapacidad de construir consensos. La democracia europea, siendo sus ciudadanos tantos, tan distantes y distintos, se basa en la suma, en el consenso. Y el consenso exige horas, fraternidad y discernimiento, lo contrario de lo que ofrecen las videoconferencias.
Una democracia de puras mayorías y minorías acabaría por romper la política continental. El lema de la UE es ‘Unidos en la diversidad‘, si no nos vemos frecuentemente, estrechamos lazos, hablamos en los intermedios, negociamos, cedemos…, si todo se resuelve con el sí o no de una votación a distancia, habría que cambiarlo por ‘Divididos en la inmensidad’.
- La identificación del que vota. En un voto desde el ordenador particular, hoy por hoy, es imposible certificar quién está votando.Seamos serios, en una situación de emergencia podemos aceptar que se sacrifique alguna de las garantías que toda votación parlamentaria debe ofrecer; sin embargo, convertir semejante inseguridad en cotidiana resulta un atrevimiento injustificado. Por no mencionar que muchos votos dependen de decisiones que se toman según el resultado de votaciones anteriores y que votar en línea obliga a plantillas rígidas de votación que imposibilitan cualquier cambio de punto de vista en función de las mayorías que se estén produciendo.
- Un Parlamento es también una imagen, una voz, una presencia: la de un pueblo debatiendo, deliberando, decidiendo. No es lo mismo escuchar a un líder hablar desde una tribuna que desde la cocina de su casa o con una librería a su espalda recreada por el programa de videoconferencia.
A todo eso, yo añado un argumento que me parece más importante: la democracia representativa se basa en que un representante se desplaza, precisamente, para representar a un número elevado de representados. Por eso su mandato no es imperativo, porque los representados son muchos, porque se supone que necesita margen para negociar con otros representantes y porque la distancia impide consultar cada decisión. Pero, si proponemos una democracia en la que el representante ya no se desplaza para representar, surgen algunas preguntas de difícil contestación, como: ¿por qué solo un representante y no uno diferente según la especialidad de la reunión? O, si existe la tecnología para que el diputado no tenga que ir a Bruselas, ¿no existirá también para que cada uno de sus votos sea confirmado por el cuerpo electoral? O, más clara todavía, si el diputado puede votar desde su casa, ¿por qué no todos, por qué no prescindimos del representante y nos representamos solos?
En este momento de confrontación ideológica entre democracia representativa y democracia directa, lo último que debería hacer un Parlamento es plantearse dar pasos en contra de la representación. Sin representación no hay Parlamento, es tan sencillo como eso. ¿Se imaginan al Senado de EEUU, o a la Cámara de los Comunes, o a la Asamblea Nacional francesa planteándose convertirse en un Parlamento virtual para que sus miembros vivan más cómodos? Yo no, pero el Parlamento Europeo se lo está planteando en serio en un ‘focus group’.
Un problema adicional radica en que el 60% de los actuales eurodiputados son nuevos, solo conocen el Parlamento en línea de la pandemia, y resulta complicado explicarles a algunos de ellos por qué era mejor que los miembros de la Cámara hiciéramos el esfuerzo de salir de casa.
Al final, supongo que el cambio es inevitable, el Parlamento Europeo se irá convirtiendo poco a poco en un Parlamento virtual, en videoconferencia permanente. Y cuando esto finalmente suceda, remedando a la senadora y ex reina Padmé Amidala, ante el senador y canciller general Palpatine proclamando el Imperio Galáctico, diré a quien quiera escucharme: “Y así muere el Parlamento Europeo, con un fuerte aplauso”.
Por cierto, incluso el Senado Galáctico de ‘Star Wars’ era un Parlamento presencial.
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