“Alemania aboca al fracaso la gira europea de Pedro Sánchez para intervenir los precios del gas”, de Carlos Segovia; “De palacio”, de Alfonso Ussía; y “Los españoles quieren intervenir en Ucrania, pero no en España”, de Federico Jiménez Losantos
( Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 24)
ALEMANIA ABOCA AL FRACASO LA GIRA EUROPEA DE PEDRO SÁNCHEZ PARA INTERVENIR LOS PRECIOS DEL GAS
Artículo de Carlos Segovia publicado en El Mundo el pasado día 23
El borrador de las conclusiones de la Cumbre europea enfría las medidas concretas que intenta el presidente del Gobierno. El Gobierno alemán encabeza la oposición a medidas intervencionistas en el mercado del gas que aboca al fracaso la gira realizada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en los últimos días.
La oposición de Alemania, Países Bajos y países escandinavos a tomar medidas intervencionistas que puedan perjudicar las necesarias inversiones privadas en energías renovables se deja notar en el borrador de conclusiones del Consejo Europeo, donde hay más una patada hacia delante para estudiar medidas de intervención que acciones inmediatas. «El Consejo Europeo ha debatido la forma de hacer avanzar los trabajos de supervisión y optimización del funcionamiento del mercado eléctrico. Ha invitado a la Comisión Europea a tomar las iniciativas necesarias, teniendo en cuenta también el informe final de la ACER», se limita a señalar en el borrador, al que ha tenido acceso EL MUNDO. Es decir, ganar tiempo sin concretar y dando además mandato a la Comisión Europea a tener en cuenta, para cualquier futura propuesta, el informe final del regulador europeo ACER, hasta ahora hostil a reformar el mercado, como propone Sánchez, para sacar al gas de la formación de precios.
El presidente del Gobierno insistió ayer en declaraciones a Financial Times en la urgencia de tomar medidas para desacoplar el gas de los precios, pero el mencionado borrador se limita a señalar que el Consejo Europeo se emplaza a sí mismo a «estudiar con más detalle y con carácter de urgencia las opciones concretas adicionales a corto plazo presentadas por la Comisión, en particular para hacer frente al efecto de contagio de los precios del gas en los mercados de la electricidad».
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se muestra partidaria de proponer un menú de opciones a los jefes de Estado y de Gobierno, de modo que todo se pueda estudiar, incluida la limitación de precios, como solución de consenso. Pero nada definitivo.
Sánchez mostró en Financial Times preocupación por un fracaso de su gira en este importante capítulo de intervenir el precio del gas, porque obligaría a tomar medidas nacionales paliativas de alto coste económico y reputacional para el Gobierno. «La cumbre no puede acabar sin acuerdo. Necesitamos medidas y las necesitamos ya», afirmó al rotativo británico. Sánchez sostiene que «el impacto económico de la guerra será mayor o menor en función de la respuesta de Europa a la crisis».
Una muestra de que a Sánchez no le fue bien en la noche del viernes en su encuentro con el canciller alemán, Olaf Scholz, es que la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, ha retirado ya su propuesta de topar el precio del gas en 180 euros.
«Si la UE no nos da herramientas para responder a esta emergencia energética, será difícil, no sólo para España, sino para todos los Estados miembros, soportar el enorme coste económico», advirtió Sánchez en el rotativo británico, aunque no amenazó expresamente, al menos por ahora, con vetar conclusiones del Consejo Europeo de los próximos días si no hay una respuesta a la altura de lo que él reclama.
Sánchez ha postergado ayudas en España para amortiguar el aumento de la inflación con el fin de conseguir que la respuesta europea le ahorre tener que tomarlas. Sin embargo, fuentes diplomáticas de la presidencia francesa de la UE aseguran que la posición alemana y de otros países como Holanda es cerrada en contra de las intervenciones en el mercado.
Sánchez sí logra apoyo para las interconexiones por los Pirineos
En lo que el citado borrador del Consejo Europeo da cobijo a propuestas del presidente del Gobierno es en las interconexiones. Sánchez quiere aprovechar la oportunidad de la carrera europea para evitar la dependencia de Rusia para relanzar las conexiones eléctricas y de gas por los Pirineos que permitan a España proveer de energía a sus socios. «Los Estados miembros y la Comisión Europea completarán urgentemente nuestras interconexiones», se dice en el citado documento.
Otro instrumento del presidente del Gobierno para evitar un alto coste para las arcas públicas -cuenta ya con uno de los peores endeudamientos y déficits públicos de la UE- es intentar que el sector energético costee parte de las medidas paliativas. Se trata de arrebatarles los llamados «beneficios caídos del cielo» y el borrador del Consejo Europeo permite aplicarles impuestos de «manera temporal». Sin embargo, la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera, dijo al término de una reunión con los líderes del sector energético español que esa opción no estaba sobre la mesa, pese a que la solicita Podemos.
Las medidas más concretas previstas por el Consejo Europeo es instar a los estados miembros a acelerar la mejora del almacenamiento de gas para no pasar los apuros de este invierno e intentar compras conjuntas para abaratar precios.
El presidente del Gobierno emprendió la semana pasada una gira inusual en un dirigente que no preside la UE y que ha incluido visitas a Roma, París y Bruselas. El español sí logró resultados en la batalla que dio al origen de la pandemia con una cosecha de 140.000 millones de fondos europeos para España para el período 2021-2026, pero es aún incierto el desenlace de la Cumbre.
Artículo en: https://www.elmundo.es/espana/2022/03/23/623a3bfcfdddff75638b45dd.html
DE PALACIO
Artículo de Alfonso Ussía publicado en El Debate el pasado día 23
Me permito poner en duda la reacción de la señora Von der Leyen cuando se entere en qué se gasta el dinero comunitario nuestro palaciego presidente del Gobierno. Ya era hora. El Palacio de las Marismillas de Doñana se caía a pedazos. Pedro Sánchez, su mujer, sus suegros, los padres de Sánchez, las niñas, las amigas de las niñas, los amigos de Sánchez, las mujeres de los amigos de Sánchez, las amigas de Begoña, los maridos de las amigas de Begoña, el cuñado, la mujer del cuñado, el masajista de él, la manicura de ella, y todos los demás, lo pasaban fatal cuando pasaban allí sus vacaciones. Pobres criaturas, lo que han tenido que sufrir y padecer. Como la sirvienta de Los extremeños se tocan de mi señor abuelo, don Pedro Muñoz-Seca.
¡Qué desgracia es la desgracia
De vivir en la estrechez!
¡Qué ganas tengo, Dios mío
De morirme de una vez!
Al fin, arreglado. De los Fondos de Ayuda de la Comunidad Europea, adelantándose al derrumbamiento, Sánchez ha dispuesto de una calderilla, apenas 350.000 euros, para evitar que le caiga una teja sobre el occipucio, y ha ordenado una serie de obras «en Palacio». Porque así lo consigna la empresa constructora en su detallada factura, que ha sacado a la luz El Debate. «Trabajos bajo cubierta principal ‘de Palacio’», 49.599 euros.
Las cosas «de Palacio» van despacio
–dijo un día Godoy en Aranjuez–.
Y Sánchez ha ordenado que «en Palacio»
Se hagan las obras pronto y de una vez.
Así, mientras los damnificados por el volcán de La Palma siguen palmados, Sánchez, con dinero europeo para ayudas, ha decidido que el más necesitado de ayudas comunitarias es él. Nada que objetar. Además de restaurar aleros en los hastiales, la cubierta principal «de Palacio», embellecer balcones en voladizos, tratar xilófagos, y mejorar la seguridad y salud, ha destinado 5.751, 80 euros, a fortalecer la cubierta de la capilla, cuando allí no hay sacerdote, nadie dice la Misa y ni un solo invitado acude al oficio dominical.
Porque es cierto y verdadero
Que en Sánchez no hay devoción,
Desde que hizo pinturero
Vestido de marinero
La Primera Comunión.
Pero la cantidad más alta la ha dedicado a «trabajos en solárium y sala anexa» por 40.455,59 euros, y «comedor y pinturas» por 46.371,50 euros.
Desnudos toman el sol
De forma laxa y conexa
Y si quema el arrebol
Del duro sol español
Se van a la sala anexa.
Las pinturas del comedor no están bien explicadas. Se trata de un detalle confuso. El valor de pintar un comedor no puede asumirlo el contribuyente por 46.371, 50 euros. Puede tratarse de la adquisición de alguna obra de arte del gusto de doña Begoña, una pintura feminista, trisexual, o simplemente transversa, binaria o transgénero, recomendada por Irene Montero. En tal caso, el precio se me antoja discreto y aceptable.
No obstante, me permito poner en duda la reacción de la señora Von der Leyen cuando se entere en qué se gasta el dinero comunitario nuestro palaciego presidente del Gobierno. No es necesario el solárium para ponerse moreno, ni la sala anexa para descansar del sofocón. Las Marismillas está a pocas decenas de metros de una playa. Y además, tiene piscina. No puedo asegurar si con trampolín o sin trampolín, pero piscina tiene. Ya lo dice el famoso pareado.
Aunque simule el hortera… ¡No hay manera!
Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20220323/palacio.html
LOS ESPAÑOLES QUIEREN INTERVENIR EN UCRANIA, PERO NO EN ESPAÑA
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 20
Entre el 8 y el 11 de marzo, en seis países de la UE -Alemania, Italia, España, Francia, Países Bajos y Grecia: unos 300 millones de habitantes y una de las rentas per cápita más altas del mundo, por encima de los USA- se hizo una encuesta sobre la invasión de Ucrania por Rusia y las medidas que se estaban tomando o pudieran tomarse para impedirla. De todos ellos, el país más indignado y más dispuesto a intervenir es España. La media que considera «inaceptable» la invasión es del 80%, con Países Bajos y España al frente: 88% y 85´8%, pero los españoles somos los que más refugiados aceptarían acoger: un 85%, un 11% por encima de la media europea. La mitad de esos españoles incluso acogería a más de los que le corresponden por su peso económico en la UE. España es también el país de los seis que más apoya su incorporación a la UE, 53% de inmediato; 23% en dos años.
Sanciones económicas, Ejército Europeo y más OTAN
Aunque creen que las sanciones económicas contra Rusia no serán eficaces o lo serán limitadamente, los españoles las apoyan sin reservas. Pero lo más llamativo es su apoyo al rearme europeo: un 51% (la media es el 42%) cree que la OTAN no es suficiente y la UE debería crear su propio ejército, y un 28% (la media es un 30%) cree que la OTAN es suficiente.
¿Convicción moral? ¿Reflexión ética? Ojalá, aunque fuera fruto de una indignación de sofá viendo la tele, que informa detalladamente sobre la masacre de Putin en un hospital, una maternidad o un canal de evacuación de civiles que sus tanques convierten en trampa mortal. Pero estoy seguro de que hay encuestas en las que los españoles son los más favorables de la UE a la solución diplomática de los conflictos y a evitar cualquier acción militar. De hecho, somos el país que menos destina a Defensa, pero nunca se ha protestado en la calle, ni siquiera tras el asalto a la valla en Melilla.
La desafección ante la naturaleza de los ejércitos, que siempre fue la de matar y morir en defensa de un país y de una serie de valores, alcanza a la misma cúpula militar, convertida en una oenegé pacifista para siniestros varios, adobada con un centro de estudios del desistimiento. Un almirante ha defendido en la radio que es inútil la resistencia de Ucrania a la invasión porque tiene de antemano perdida la guerra con Rusia. El oficial habrá estudiado nuestra Guerra de la Independencia, pero es evidente que está con los que se humillaron ante Napoleón, no con los patriotas españoles que lo combatieron. Ha llegado a JEMAD «Julio el Rojo», cuya máxima hazaña fue la de ordenar a un comando enviado a África para rescatar un barco secuestrado por los piratas que no lo asaltara y se volviera a casa. Los generales españoles tienen mejor formación que el Consejo de Ministros de Sánchez, pero los que ascienden y hablan perecen monjes hortofrutícolas, como llamó Trillo a las zonas de los nuestros en una guerra casi olvidada. Desde Narcís Serra, además de los profesionales que prefieren no opinar, los que más rápidamente ascienden son los que condenan la guerra. «Yo prefiero morir a matar», dijo Bono. Y de camino, hacerse rico, intentando vender fragatas al régimen chavista, genocida y narcotraficante. Mitad pícaros, mitad pacifistas, los generales que salen en la tele actualizan sin querer los geniales esperpentos de Valle Inclán en Martes de Carnaval.
Las fronteras sucesivas de España
Desde la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898, España debía defender las fronteras del Marruecos español, el Sahara y Sidi Ifni en África noroccidental, y Guinea y Fernando Póo en el África Ecuatorial. Tras la entrega de Sidi Ifni y la independencia de Guinea, la presencia española en África, aparte de Ceuta, Melilla y las Canarias, españolas desde hace siglos, se limitó al Sahara, que quedó bajo una doble presión: la de Marruecos, en el bloque occidental, y la de Argelia, en el soviético. En 1975, tras la revolución de los Claveles en Portugal y con Franco en las últimas, Marruecos invadió el Sahara con la Marcha Verde, sin que nuestro Ejército recibiera órdenes de impedirlo. Fue una retirada poco honrosa que se explica por nuestra situación interna y por la preocupación occidental ante el avance soviético en África, que se hizo con el imperio portugués, en especial Angola y Mozambique, donde mantenía guerrillas comunistas.
El Sahara español era la ventana al Atlántico que soñaban Argelia y la URSS. Para ello crearon el Frente para la Liberación del Sahara y Río Muni, POLISARIO. Y para desestabilizar el otro lado de esa ventana, las Canarias, el MPAIAC de Antonio Cubillo, con una radio separatista que propugnaba desde Argel la secesión de las islas y la unión con el Polisario en un nuevo Estado. Era un plan soviético que apoyó la izquierda española, salvo en Canarias, donde, tras el atentado contra Cubillo, sólo el comunista Sagaseta lo defendió en las Cortes. Felipe González se presentó en Tinduf, capital polisaria, y apoyó la independencia saharaui a través del referéndum de autodeterminación, salida diplomática para la ONU, con España como potencia administradora. Con una población nómada, cuyos jefes compró Marruecos, y tras décadas de onerosa guerra, nunca se hizo y ya no se hará.
La solución diplomática ha sido un hábil eufemismo mediante el que España se ha quitado de en medio y ha dejado que Marruecos y Argelia se maten por un desierto del que también el Polisario nos echaba por el terror. Los que defienden el deber moral de España con el Polisario olvidan los salvajes atentados de Ghali contra nuestros soldados y marineros canarios. Pero, sobre todo, olvidan que, tras nuestra salida militar del Sahara, el eje de defensa es el Baleares-Estrecho-Canarias, y los problemas esenciales son el acceso al gas de Argelia y la inmigración ilegal por Marruecos. Todo lo sucedido en estos últimos años se reduce al forcejeo de las dos potencias del Magreb, embarcadas en un rearme militar espectacular, preludio de una guerra feroz que no se ha desatado por el actual equilibrio de fuerzas.
El inexplicable vaivén de Sánchez
Pero Marruecos la cree segura, de ahí el reconocimiento de Israel a cambio de su mejor material, bien explicado por Enrique Navarro en LD, el apoyo USA a la absorción del Sahara, junto a Francia y Alemania. Putin también ha recuperado las alianzas soviéticas. De ahí el rearme de Argelia y la utilización del gas como herramienta militar de presión contra España.
Marruecos ha sabido resistir -treinta años gastando sumas enormes en el Muro del Desierto contra las incursiones del Polisario desde Argelia- y con el reconocimiento de Israel se ha colocado abiertamente en el bando occidental, que, a cambio, le ha apoyado diplomáticamente con el Sahara. Mientras, España, desde Zapatero, merodea los arrabales antioccidentales y juega a asegurarse el gas de Argelia sin dejar de pagar a Marruecos para que frene la inmigración ilegal.
Esto es lo normal. Pero Sánchez ha hecho dos cosas inexplicables, propias de un necio: indignar a Marruecos al acoger al cabecilla polisario Ghali, e indignar a Argelia al reconocer en una carta obscenamente obsequiosa la soberanía marroquí sobre el Sahara. Albares, el almuecín de Sánchez, quiere que creamos que Marruecos y Argelia nos comprenden y respetan. Es justo al revés. Pero ¿cuántos años hace que no hay un debate serio sobre nuestra política de defensa? Feijóo, con ese brío inédito que despliega en los mítines, dice que Sánchez ha roto todos los consensos de Estado en política exterior. Cierto. Pero ¿cómo va a respetar los consensos en política exterior alguien que los ha roto todos en política interior? Nos situamos en un vacío que con Sánchez en el Poder se ha hecho tenebroso. Pero la oposición tiene casi la misma culpa, por camuflar como consenso la falta de ideas originales en materia de defensa. Y la opinión pública, igual.
La defensa de Ucrania y de España
Volvamos al comienzo. ¿Es creíble que los españoles, como dice esa encuesta, quieren defender la soberanía de Ucrania, cuando no defienden la de España, atropellada a diario por socialistas, comunistas y separatistas? No se puede estudiar en español en un tercio de España. La educación «con perspectiva de género» es un atentado a la razón y a la misma civilización. No cabe pedir el cumplimiento de la Ley cuando el Ministerio Público es un garabato delictivo. La voracidad fiscal es feroz, mientras las empresas se hunden, y el Gobierno no hace nada, esperando que haga algo Europa.
No hay manifestación contra el Gobierno que no sea zafiamente deslegitimada, ni socio de Sánchez que, por serlo, no sea automáticamente legítimo, de la ETA a los golpistas catalanes y los comunistas putinejos. El déficit estructural y la deuda disparada arruinan ya a tres generaciones, pero nadie en el Parlamento lo discute ni los medios lo critican en serio. De hecho, el control de los medios por el Gobierno es típicamente dictatorial. Y eso pasa con todo lo que define si una sociedad está defendida de sus enemigos. Nuestro peor enemigo es el Gobierno que debería defendernos.
Defendamos, sí, la soberanía de Ucrania. Y empecemos practicando con la de España.
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