Por José María Arévalo
(Purificación de la Virgen, Las Candelas. Talla de Gregorio Fernández, sobre 1630, orocedente de la Iglesia de San Lorenzo)
‘Tempus, un año de Cofradía’ es el título de la exposición que la Sala municipal de Las Francesas presenta, organizada con la colaboración de la Junta de Cofradías de Semana Santa de la ciudad, que este año celebra su 75 aniversario, y que podrá ser visitada hasta el 17 de abril. El horario de apertura de la sala es de martes a domingo y festivos, de 12 a 14 y de 18.30 a 21.30 horas.
La Junta de Cofradías celebra así, como todos los años, la llegada de la Semana Santa a Valladolid con esta exposición que reúne 47 piezas procedentes de parroquias, conventos y cofradías de Valladolid, Medina de Rioseco y Megeces como esculturas y pinturas.
(Ecce Homo, de Francisco Alonso de los Ríos, 1638. Procedente de la Catedral VA, y anteriormente del convento de San Francisco en la Plaza Mayor )
Todos los años me recuerda esta exposición la gran labor que realizó el profesor Alejandro Rebollo como comisario de las celebradas desde el año 2015 hasta unos meses antes de su fallecimiento, en agosto de 2019, por las que la del año pasado, “Vita Christi”, le rindió homenaje; fueron las por él comisariadas: ‘Signa Christi. Símbolos y emblemas de la Pasión’ (2015), ‘Nazarenus’ (2016), ‘Vera Icon’ (2017), ‘Stabat Mater’ (2018) y ‘Ecce Homo: el Hijo del Hombre’ (2019). El profesor Burrieza y la historiadora Blanca Mateo, comisarios de la del año pasado, diseñaron un recorrido con algunas de las obras que Alejandro Rebollo seleccionó para las exposiciones que comisarió como colaborador de la JCSS en la última etapa de su vida. Cuando falleció Alejandro Rebollo escribí en estas páginas una necrológica en la que comentaba que esperaba que el Señor lo tenga en su Gloria, de lo que no me queda la menor duda, pues “fue fiel durante muchos años del Opus Dei, con un plan de vida intenso, con una dedicación total a la búsqueda de la santidad y al apostolado”. Y reproducía la que el profesor Javier Burrieza le dedicó al día siguiente en El Norte de Castilla, y que pueden ustedes ver todavía en https://www.periodistadigital.com/tresforamontanos/20210403/vita-christi-arte-sacro-en-las-francesas-689404448615/
(Cristo Yacente de José de Rozas, 1720, procedente de s. Felipe Neri, de una urna del retablo del Cristo del Olvido)
Actos y momentos de devoción de las cofradías
La muestra ‘Tempus, un año de Cofradía’, que este año ofrece la Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de Las Francesas es una nueva propuesta, de cara a la Semana de Pasión, que presenta el patrimonio artístico y espiritual de las hermandades vallisoletanas y nuestro patrimonio artístico. La edición, con entrada gratuita, abarca, a diferencia de las anteriores, los actos y momentos de devoción que viven las hermandades vallisoletanas a lo largo de todo el año, repartidas en los ciclos litúrgicos como el Adviento, la Navidad o la Cuaresma. Incluye también actos que tienen lugar en otros periodos.
(Llanto sobre Cristo muerto, de Alejo de Vahía; c.1500. en la Catedral, procedente de Bolaños de Campos)
La exposición reúne 47 piezas procedentes de parroquias, conventos y cofradías de Valladolid, Medina de Rioseco y Megeces, entre ellas, esculturas, pinturas y objetos de las hermandades desde el siglo XVI. Entre estos, destaca un velo cuaresmal de seis metros de altura del siglo XVI, propiedad del Ayuntamiento de Valladolid y atribuido a Juan de Villoldo, que, después de una minuciosa restauración, se expone por primera vez al público.
El visitante encontrará, también, objetos tan curiosos como una representación de la flagelación con piezas de solo ocho centímetros de altura y esculturas de valor artístico e histórico, obra de maestros de la gubia como Gregorio Fernández y Alejandro de Vahía y de destacados pintores como Jan de Bruyne o Gabriel Franck. La documentación histórica sobre los primeros años de estas asociaciones también es parte de la muestra.
(Verónica y Santa Faz triple, de Felipe Gil de Mena, óleo del museo de la Catedral de Valladolid)
Obras destacadas
Quizá la exposición de este año tiene menos obra de los más importantes autores de nuestra imaginería, y así he visto una sola de Gregorio Fernández, y ninguna de los manieristas, Juni y Alonso Berruguete, que otros años no faltaban, pero lo que echo de menos en calidad lo encuentro en la enorme variedad de autores que no por ser de según da fila son poco importantes. Así por ejemplo el Ecce Homo, de Francisco Alonso de los Ríos, 1638, procedente del museo de la Catedral al que llegó anteriormente del convento de San Francisco en la Plaza Mayor. O el Cristo Yacente de José de Rozas, 1720, procedente de la iglesia de san Felipe Neri, de una urna del retablo del Cristo del Olvido, yacente que -nos cuentan en la muestra- fue regalado aquel año por un clérigo toresano, Francisco Manzano.
(Inmaculada de Ventura Fernández, 1679, iglesia Vera Cruz)
Entre las mejores piezas, la Purificación de la Virgen, Las Candelas, talla de Gregorio Fernández, que realizara sobre 1630 . Procedente de la Iglesia de San Lorenzo, antaño fue la imagen titular de la cofradía de ensayadores de moneda de la Real Fábrica de la Moneda, que ocupaba el inmueble frente a esta iglesia, convertido hoy en restaurante. Y desde luego el Llanto sobre Cristo muerto, de Alejo de Vahía, realizado en torno a 1500, que se puede ver habitualmente en el museo de la Catedral, al que llegó procedente de Bolaños de Campos.
Pieza también singular, esta de pintira, una Verónica y Santa Faz triple, de Felipe Gil de Mena, pintor que nació en Antigüedad de Cerrato en 1630. La obra es de 1659 y se trata de una pintura al óleo del museo de la Catedral de Valladolid. Sobre esta obra nos explica la caertela que la ilustra que “El lienzo de la Verónica y el Mandylión de Edesa son imágenes acheiropoietos (no hechos por manos humanas), consideradas verdaderos retratos de Jesús; estas obras, populares en el arte bizantino, recobraron fuerza en la Contrarreforma, como apoyo al uso de imágenes en el ámbito católico, argumentando que el propio Cristo las había proporcionado. Este carácter contrarreformista y trinitario, combativo frente a las tesis protestantes, es el que se nos muestra en este lienzo de la Verónica”. Este autor usó también la misma entonación ácida y similitudes en obras de los retabllos de San Millán de Baltanás, 1664, y San Antolín de Tordesillas, 1658.
(La Anunciación, círculo de Diego Valentín Díaz, segundo cuarto s. XVII. Óleo de la Cofradia de Jesús Nazareno)
Interesante también la Virgen de la Salve o de las Candelas, de Juan de Anchieta, realizada hacia 1570, procedente de la iglesia de Santiago; este autor trabajó con el gran Gaspar Becerra (al que se atribuye la talla más famosa de la Semana Santa de Zamora, el Cristo de las Injurias) en el retablo de la catedral de Astorga.
Igualmente la talla de la Inmaculada de Ventura Fernández, de 1679, que habitualmente conserva la iglesia de cofradía de la Vera Cruz, que fue la primera en unirse al voto inmaculista en Valladolid, en 1617, apoyando un dogma que fue declarado dos siglos después.
Y por último, La Anunciación, del círculo de Diego Valentín Díaz, realizada en el segundo cuarto del s. XVII. Es un óleo de la Cofradia de Jesús Nazareno; nos explica la cartela que en el inventario de la cofradía realizado el 12 de junio de 1731, aparece reseñada una pintura de este tema aunque tampoco se descarta pueda ser la donada el 8.12.1736 por Gabriel González.
En fin, una exposición que vale la pena visitar, y verla con tiempo, por las muchas curiosidades que se nos explican en ella.
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