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Un dialecto leonés que sobrevive en la palra del Rebollar

Tres foramontanos en Valladolid 28 Abr 2022 - 07:29 CET
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Por José María Arévalo

(Señalización de senderos en la palra del Rebollar, en Robleda)

Ahora que están de moda las lenguas y dialectos hasta el punto de que algunos se desviven por defender la suya hasta el punto de insultar y tratar de expulsar de la sociedad a los que no las defiendan, me ha llamado la atención un dialecto del que nunca había oído hablar, la “palra del Rebollar”, que se usa en pueblos del sur de Salamanca (principalmente en las localidades de Peñaparda y Robleda, con presencia también en Navasfrías, Villasrubias y El Payo), aunque más bien escasamente. Lo leí en La Gaceta Regional de Salamanca a final de año. Es un dialecto que llegó al suroeste de Salamanca y el norte de Cáceres durante la expansión del Reino de León durante la Reconquista, en los siglos XII y XIII,

Explicaba la Gaceta Regional que José Benito y Álvaro de Benito han impulsado la edición en ese dialecto leonés del segundo libro traducido a más idiomas del mundo, “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, con el objetivo de “dar a conocer y conservar nuestra riqueza lingüística”

“Este es un libro que todo el mundo conoce, que no es muy largo, aunque ha llevado un gran trabajo su traducción, y que era un buen candidato para aumentar la escasa literatura que hay en la palra”, afirmaba el peñapardino José Benito Mateos Pascual, quien ha realizado la traducción al dialecto que se habla en el suroeste de la provincia de Salamanca. Una edición impulsada por Álvaro de Benito dentro de “un gran proyecto de conservación de entidades lingüísticas minoritarias, que se inició hace algo más de un año con el primer contacto con José Benito”, ha afirmado el editor.

Al igual que el original, “El Principinu” está dedicado a “León Werth, cuandu era un dagal”. “Píu perdón a los dagalis pol habel dedicáu esti libru a una presona grandi”.“Presas enteras, sin mascalas” “Las serpientis boas tragan las sus presas enteras, sin mascalas. Luego no puedin movelsi y duermin tolus seis mesis la digestión”.“L’asteroidi B 612” “Tengu güenas razonis pa creel qu’el planeta d’andi venía’l Principinu es l’asteroidi B 612. Esti asteroidi ná más qu’ha síu vistu una vés con el telescopiu, nel 1909, pol un astrónomu turcu”. “Una entri millonis” “Si anguién ama a una frol de la que hai más qu’una entri los millonis y millonis d’estrellas, es abondu pa que sea felis cuandu mira a las estrellas”

El objetivo es que más gente hable y se interese por la palra d’El Rebollal”, afirma el peñapardino autor de la traducción.“El Principinu” se suma así a las ediciones en multitud de idiomas repartidas por todo el mundo, una publicación que ha sido autorizada por la Fundación Saint-Exupéry, “y que mantiene la misma estructura que el libro original, con sus ilustraciones originales y colocadas en las mismas posiciones dentro del texto”, señaló Álvaro de Benito, que explicó que la elección de “El Principio” “no fue fruto de una casualidad, sino que se basa en la universalidad de la obra, la repercusión que tiene cada edición de esta publicación y que se trata de un libro muy coleccionado”. Después de la Biblia, “El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, es el libro traducido a más idiomas del mundo, muy por encima incluso de “El Quijote”, con 450 lenguas que ahora suman una más con la edición en la palra d’El Rebollal.

(Presentación en Ciudad Rodrigo de “El Principinu”.)

pesar de estas características, José Benito y Álvaro de Benito han querido que, si bien la pequeña tirada de 150 ejemplares se podía haber vendido rápidamente a través de Internet, “llegue a los que hablan la palra del Rebollar, que esté presente en esta tierra”, aunque “también viaja a toda España y fuera de nuestro país, con ejemplares camino ya de Zaragoza y de Suiza, a librerías especializadas”. Una edición con la que su traductor espera que “más gente se interese por hablar y conservar la palra d’El Rebollal”.

Un dialecto leonés que sobrevive en El Rebollar

El uso cotidiano de este dialecto queda reducido a los mayores de Peñaparda y Robleda. Los consistorios de Robleda y Peñaparda han nombrado calles y rutas senderistas con la palra d’El Rebollal.

El origen de la “palra d’El Rebollal” hay que buscarlo en el leonés oriental —el mismo que se habla en Asturias y Cantabria—, un dialecto que llegó al suroeste de Salamanca y el norte de Cáceres durante la expansión del Reino de León durante la Reconquista, en los siglos XII y XIII, aunque posteriormente se ha ido convirtiendo en un dialecto con entidad propia asumiendo palabras procedentes del portugués y arcaísmos castellanos. La despoblación y el envejecimiento de esta subcomarca de Ciudad Rodrigo han provocado que en la actualidad sean pocos los jóvenes que hablan la palra a diario, quedando su uso cotidiano reducido a los más mayores principalmente en las localidades de Peñaparda y Robleda, con presencia también en Navasfrías, Villasrubias y El Payo.

Se habla más en Francia que en el Rebollar

Una zona que también ha sufrido los efectos de las grandes migraciones de la segunda mitad del siglo XX, sobre todo a Francia, donde los estudiosos, entre ellos José Benito Mateos, afirman que “en la actualidad son más las personas que mantienen viva la palra en Francia que en el propio Rebollar”. Con el objetivo de intentar mantener vivo el dialecto propio de El Rebollar, algunos de estos pueblos han señalizado sus calles y rutas senderistas tanto en castellano como en la palra, aunque los vecinos reconocen que “es un idioma de viejos”, un dialecto que ya solo utilizan los mayores de 70 años y está prácticamente olvidado entre los jóvenes que tuvieron que salir de los pueblos.

Con el objetivo de conservar el dialecto, la Junta de Castilla y León aprobó en 2017 una partida de 50.000 euros destinados a “confeccionar material didáctico” para fomentar su conocimiento en los colegios de El Rebollar y Las Arribes. Fue aquella una concesión del presidente Juan Vicente Herrera a Unión del Pueblo Leonés que finalmente no se materializó, a pesar de contar con el respaldo de las Cortes de Castilla y León. Sin embargo, y como ha sido durante siglos, los vecinos y estudiosos de El Rebollar aseguran que la única forma real de que este dialecto tan propio de esta zona se conserve para el futuro es que se siguiera transmitiendo de forma oral, de padres a hijos, algo que ahora ya prácticamente no ocurre, con lo que sus posibilidades de pervivencia disminuyen con el tiempo.

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