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Los lunes, revista de  prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 02 May 2022 - 07:25 CET
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“En busca de la esperanza perdida”, de Nemesio Rodríguez Lois; “Moreno intenta convertir el 19-J en un plebiscito sobre el ‘cambio’ en Andalucía”, de Teresa López Pavón; y “Sin mascarillas, sigue el QR”, de Antonio Burgos

( Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 27)

EN BUSCA DE LA ESPERANZA PERDIDA

Artículo de Nemesio Rodríguez Lois publicado en Actuall el pasado día 28

Centenares de hombres se congregaron en la plaza de la Villa para rezar el rosario por España. Un halo de Esperanza entre tanta degradación. El pasado sábado 23 de abril, a las siete de la tarde, tuvo lugar un acontecimiento muy especial que merece ser comentado con cierto detenimiento. Ocurrió que en la madrileña Plaza de la Villa (antaño sede del Ayuntamiento de Madrid) más de trescientos jóvenes –algunos portando banderas de España- hincaron sus rodillas para rezar un rosario cuya intención no era otra más que pedir por la salvación de España. Quienes vean esto de manera superficial es muy probable que se encojan de hombros y que, en tono despectivo, digan que se trató de un grupo de fanáticos fuera de época a quienes no se les ocurrió algo mejor para matar el tiempo.

Sin embargo, quienes allí estaban de rodillas invocando a María, medianera de todas las gracias, no era jóvenes que andan rodando por la vida sin rumbo fijo. Nada de eso. Quienes, junto a la histórica Torre de los Lujanes, al caer la tarde de aquel día de San Jorge, sacrificaron cualquier tipo de respeto humano exponiéndose a burlas e incluso insultos sabían muy bien lo que se traían entre manos. Claro está que la actitud de estos jóvenes resulta incomprensible si la analizamos con mentalidad rastrera.

Y es que dicha conducta –inusual en nuestros días- jamás logrará entenderse si no la vemos con visión sobrenatural o sea con la luz que nos da la Fe. Marxistas y masones habrán de burlarse; lo mismo hará un capitalista que solamente piensa en el dinero… y no digamos aquellos que viven aprisionados por las cadenas del sexo, de la moda y de las drogas. No obstante, quienes, iluminados por la Fe que todo lo explica, intenten comprender lo que ocurrió aquella tarde en el viejo Madrid de los Austrias muy pronto encontrarán la pieza que le falta a este rompecabezas que es la época que nos ha tocado vivir.

Aquellos jóvenes son hombre de fe, católicos militantes, que saben muy bien como la vida no es tiempo de premio sino más bien de prueba. Y al ser tiempo de prueba habrá que superar todo obstáculo que nos aparte del premio final que no es otro que la salvación eterna. Aquellos jóvenes heroicos, que se expusieron a que los viesen como bichos raros, son algo fuera de lo común dentro de la sociedad descristianizada en que nos movemos. Aquellos jóvenes, al tomar conciencia de cómo nos hallamos a bordo de un viejo galeón con el maderamen podrido que está a punto de hundirse, decidieron ser prácticos y fue por ello que pidieron ayuda dirigiendo la mirada hacia donde debían dirigirla o sea hacia lo Alto, o sea hacia el Cielo.

Quizás muchos de ellos en esos momentos recordasen como, allá por 1571, Europa estuvo a punto de ser destrozada por los turcos que pocos años antes se habían apoderado de la isla de Chipre. La Europa de aquel entonces se hallaba sumida en un pantano de confusión: Inglaterra de había vuelto cismática; Alemania y países vecinos se habían vuelto protestantes; Francia se hallaba embriagada por la frivolidad… Entretanto las naves turcas estaban a punto de avanzar por el Mediterráneo… Fue entonces cuando uno de los mejores Papas que ha tenido la Iglesia, San Pío V, convocó a una Cruzada a la cual España fue la primera en acudir. Fue entonces cuando, por deseo expreso del Vicario de Cristo, se nombró jefe de la armada cristiana a un joven cuya edad, 24 años, era cercana a la de quienes rezaron el rosario en días pasados en la Plaza de la Villa: Don Juan de Austria, hermano del rey Felipe II.

Antes de partir al encuentro de los invasores, San Pío V pidió que, con fervor y esperanza, se rezase el rosario. Todos le obedecieron y lo que ocurrió todos lo sabemos: El 7 de octubre de 1571, don Juan de Austria derrotó en Lepanto a una escuadra turca que superaba en número a la escuadra cristiana. Desde entonces se declaró que, en lo sucesivo, cada 7 de octubre habría de festejarse a la Virgen del Rosario. Fue aquel uno de los más bellos y heroicos episodios de la Historia de España. A quienes deseen conocerlo deleitándose les recomiendo una estupenda novela: Jeromín, cuyo autor es el Padre Luis Coloma, S.J.

Los jóvenes que hace días rezaron piadosamente pidiendo la intervención de la Madre de Dios es muy probable que hayan recordado como, gracias al rezo del rosario, Europa logró salvarse. Y si gracias al rezo del rosario Europa logró salvarse hace 551 años…¿Por qué no habrá de ocurrir lo mismo en la atribulada España de 2022?

No exageramos al decir que España está pasando por uno de los momentos más difíciles en toda su historia: Separatismo que amenaza mutilarla en cien pedazos, corrupción de costumbres hasta niveles bestiales, abortos, divorcios, quiebras familiares, drogas que pudren a la juventud, una coalición social comunista desgobernando al país, desempleo, okupas despojando viviendas, mujeres asesinadas, incontrolable inmigración islámica, partidos que en apariencia son conservadores pero que en realidad están dispuestos a pactar con Pedro Sánchez, etc. Etc…

¿Existe acaso un panorama más desolador? ¿Comprendemos ahora el justo temor pero a la vez cristiana esperanza de ese puñado de jóvenes que, con el rosario en la mano, decidieron acudir a María, medianera de todas las gracias?

En medio de tanta podredumbre y desolación, el acto piadoso que tuvo lugar hace días nos devuelve la esperanza perdida…

Dios lo quiera.

Artículo en: https://www.actuall.com/persecucion/en-busca-de-la-esperanza-perdida/

MORENO INTENTA CONVERTIR EL 19-J EN UN PLEBISCITO SOBRE EL ‘CAMBIO’ EN ANDALUCÍA

Artículo de Teresa López Pavón publicado en El Mundo el pasado día 27

El PP apela al voto de castigo al Gobierno de Sánchez para no dejar el descontento social en manos de Vox. El PP pretende plantear el 19 de junio, la cita con las urnas en Andalucía, como un plebiscito sobre el gobierno del cambio. La estrategia de campaña de Juanma Moreno busca que los andaluces entiendan que solo hay dos alternativas y no se pierdan en debates paralelos que tengan que ver con actores secundarios: «Aquí solo hay dos presidentes posibles: Juan Espadas con un gobierno frankestein o yo», le dijo este martes a Carlos Herrera en una entrevista en la Cope.

Los populares quieren evitar que la campaña andaluza se convierta en un debate monográfico sobre un nuevo pacto del PP con Vox. Y Juanma Moreno intentará sortear esa emboscada de la izquierda reduciendo a dos las opciones para los electores, sin entrar a contemplar otras fórmulas, como la de concurrir a las urnas junto a Ciudadanos, que fue una alternativa acariciada en algún momento de la legislatura, o incluso plantear un posible gobierno de concentración si el resultado de la noche electoral no permite gobiernos en solitario.

Sobre esa última opción, Moreno se mostró tajante: «Es deseable llegar a pactos en muchos asuntos con el PSOE pero no me planteo ningún tipo de acuerdo de gobierno», afirmó el presidente de la Junta, que interpreta que el «hartazgo de 37 años de gobiernos socialistas» que permitió darle un vuelco a la situación política en 2018 sigue siendo un motor con fuerza suficiente para concederle al PP una segunda legislatura, aunque esta vez, reclama el candidato, mucho mejor si es en solitario.

La estrategia pasa, por tanto, por eludir el debate sobre el papel que puede jugar Vox tras las elecciones del 19 junio. Y el presidente minimiza incluso el poder de arrastre que podría tener en la derecha populista una candidata como Macarena Olona, pese a que reconoce que el partido de Santiago Abascal está fuerte. «Pero yo salgo con la intención de gobernar en solitario porque es lo mejor para Andalucía».

Juanma Moreno no descarta, pese a todo, repetir una coalición de gobierno con Ciudadanos, pero solo como segunda opción si no es posible alcanzar una mayoría suficiente. «La experiencia con Cs ha sido muy buena. Pero, si tengo que elegir, prefiero un gobierno monocolor, y la segunda opción sería repetir el modelo actual».

El tándem PP-Cs no es ya por tanto la fórmula preferente, a pesar de que Moreno reivindica la coalición andaluza como la única que ha sobrevivido a la legislatura de todas las que se formaron en las comunidades autónomas, y a pesar de que el PP y Ciudadanos han llegado a hacer números para intentar evitar una fuga de votos por las grietas de la aritmética electoral.

El empuje del efecto Feijóo ha dado alas al PP en Andalucía. Y la dirección nacional de Ciudadanos, que se juega la supervivencia, ha preferido defender la marca y reivindicarse como la única alternativa para evitar los gobiernos con partidos extremistas tanto a la izquierda como a la derecha.

Por último, como parte de la estrategia de una campaña que coordinará Elías Bendodo -hombre fuerte en el gobierno de Moreno y también en la nueva ejecutiva de Feijóo-, el PP tiene intención de jugar la carta del voto de castigo al Gobierno de Pedro Sánchez, con la intención de no dejarle a Vox que capitalice en exclusiva el malestar social por el incremento de los precios o el estancamiento de la economía. Y lo hace de dos maneras: por un lado, proyectando sobre Juan Espadas la amenaza de un nuevo gobierno frankestein «con comunistas y anticapitalistas» y, por otro, llamando a los electores a usar las urnas andaluzas para sacarle una «tarjeta roja» a Pedro Sánchez.

En definitiva, el PP no solo busca revalidar el cambio en Andalucía sino hacerlo frenando las aspiraciones de gobierno de Vox y consolidando el liderazgo de Feijóo.

Artículo en: https://www.elmundo.es/andalucia/2022/04/27/6268406efdddffde2b8b459a.html

SIN MASCARILLAS, SIGUE EL QR

Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 24

La confianza que tendremos en el Gobierno de Sánchez, que aunque ha anunciado que se puede estar sin mascarillas en interiores, la gente sigue usándola, por cautela. O porque no se fían de esto, que el Gobierno ha terminado virtualmente por decreto con la pandemia. ¿Se acuerdan de todas las precauciones cuando empezó hace dos años, aquellos guantes azules que nos poníamos sin saber para qué y que tanto costaba encontrar, sin saber entonces que habría quienes estaban dando el pelotazo del siglo a costa de nuestro miedo?

¿Y el gel hidroalcohólico, dónde me lo dejan? Nos aconsejan que sigamos tomando todas las precauciones contra el virus, porque muertos diarios por el covid sigue habiéndolos, aunque se pregonen menos, y de pronto, junto a las mascarillas, ha desaparecido aquel gel con el que obligatoriamente tenías que frotarte las manos antes de entrar en un establecimiento cualquiera. En cada puerta había un dispensador de gel hidroalcohólico, y me extraña que a estas alturas de curso no haya levantado nadie la liebre de que hubo quien también pegó el pelotazo con sus comisiones por comprar ese líquido en cantidades industriales.

El Gobierno, en el levantamiento de veda de la mascarilla y en el traspaso de la responsabilidad de la cogobernanza, en esta ocasión no le han largado el mochuelo a las autonomías, sino a las empresas. Cada empresa puede obligarte a que cumpla sus particulares normas sobre mascarillas. ¡Con lo que nos gusta a los españoles ordenar y dar normas, algunos se van a hinchar, creyéndose ministros de Sanidad!

Pero se han olvidado de algo que era mucho más fácil, menos arriesgado y más socorrido: acabar con las cartas en Código QR en los restaurantes. Mucho antes de la supresión, en cuanto nos sentamos en la mesa de un bar o de un restaurante nos quitamos las mascarillas. Pero, paradójicamente, si vamos a pedir algo de comer, no nos dan una carta del menú en papel como Dios manda, con sus entrantes, sus carnes y sus pescados, sino que te ponen, muchas veces hasta pegado a la mesa como una pegatina, el Código QR para que lo saques y allá te las compongas. ¿Tan peligroso y contagioso es el papel del menú de los restaurantes para que siga siendo obligatorio que esté en Código QR? Y no tienen en cuenta que hay quien no tiene teléfono móvil con lector de Código QR o, si lo tiene, no sabe usarlo, y se queda sin saber qué puede pedir para comer. Lo cual le viene de perlas al restaurante, sea de la categoría que fuere. El camarero te informa entonces de palabra de lo que tienen, pero según les interesa, y te largan, por ejemplo, el pescado que antes se le va a estropear. Y lo fundamental, lo que más le interesa al establecimiento: te dicen lo que puedes tomar, pero no los precios. Como somos tantos analfabetos de QR, nos juntan las manos y nos pegan la estocada de la Feria de los precios, la gran clavada, que hubiéramos descubierto y rechazado de saber manejarnos con el Código de marras. Espero que igual que de las mascarillas, nos liberen cuanto antes de la dictadura del Código QR de las cartas de los restaurantes.

Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2022/04/re042422.html

 

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